Seguiré trabajando por una sociedad más solidaria y comprometida


El equipo de LO+POSITIVO

Foto: María José Vázquez

¿Qué supuso para ti recibir el diagnóstico de VIH? ¿Evolucionó tu percepción con el paso del tiempo? ¿Cómo o qué te ayudó?

Cuando me diagnosticaron de VIH 1995 tuve una clara conciencia de que algo se había interpuesto en mi futuro. Fue un diagnóstico tardío, cuando mi salud estaba ya muy deteriorada, y supuso para mí tener que mirar cara a cara la posibilidad inminente de la muerte. Pero también supuso al mismo tiempo un espacio de libertad, en el que pude enfrentarme a mi vida con la claridad que me daba saber que no tenía nada que perder. Esto me ha dado mucha fuerza para retomar la vida cotidiana sabiendo que cada instante es único y valioso. Adquirí conciencia de la intensidad que tiene la vida. Me ayudó a relativizar las pequeñeces en las que nos enzarzamos a veces y a encontrar dentro de mí una capacidad vital que antes no tenía. Esta manera de ver las cosas no ha cambiado desde entonces pero sí se ha ido consolidando, se ha ido integrando más en todos los ámbitos de mi vida y también la he ido entendiendo mejor, con lo cual puedo hacer uso de ella con más provecho.

¿Cómo encaras el futuro?

Esa convicción de no dar nada por descontado todavía sigue siendo parte de mi modo de vivir. No encaro el futuro de ninguna manera concreta, sino que me entrego a estar lo más consciente posible en el presente, buscando la forma de no perderme la posibilidad de vivir lo que me toque. Pero como sueño de futuro hacia el que dedicar mis esfuerzos está el de seguir contribuyendo a una sociedad más solidaria y comprometida a través de mi trabajo diario. Ah, y sobre todo manteniendo y cuidando a mi entorno directo.