El citomegalovirus podría usarse como vector para el desarrollo de vacunas contra el VIH

Un equipo de investigación del Instituto sobre Vacunas y Terapia Genética (VGTI) de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón (EE UU), dirigido por el doctor Louis Picker, elaboró una candidata a vacuna basada en un citomegalovirus que afecta a los monos rhesus [RhCMV] para prevenir la infección por el virus de la inmunodeficiencia símica (VIS, un virus que se comporta de forma similar al VIH en estos animales). Los resultados de su estudio se publicaron en la revista Nature, y en su realización colaboraron también investigadores del Instituto Nacional del Cáncer-Frederick y de la Iniciativa Internacional por una Vacuna contra el Sida (IAVI).

El VIS, al igual que el VIH, es un virus que posee una gran capacidad para eludir la respuesta del sistema inmunitario. Sin embargo, durante la etapa inicial de la infección tras la exposición en las mucosas, antes de que se produzca la diseminación y replicación masiva de dichos virus, pueden ser más vulnerables al control inmunitario.

Los autores del ensayo habían estado trabajando durante más de diez años en su propia candidata a vacuna, la primera en utilizar un citomegalovirus alterado genéticamente como vector para transportar los inmunógenos del VIS. El equipo de investigadores eligió el CMV porque, una vez se ha adquirido, permanece en el organismo de por vida. El investigador principal, Louis Picker, y su equipo plantearon la hipótesis de que el uso de un virus tan persistente como vector para la vacuna permitiría una alerta constante por parte de un componente del sistema inmunitario denominada células-T de memoria efectoras, que patrullan las mucosas y pueden mantenerse latentes en el organismo, ofreciendo así una protección a largo plazo. Por comparación, los regímenes de vacunación habituales tipo inducción-refuerzo con vacunas basadas en vectores no persistentes solo consiguen producir una respuesta de células-T de memoria centrales, presentes en los ganglios linfáticos, pero ésta se produce en un momento demasiado avanzado de la infección, que impide un control eficaz de virus con las características del VIS o el VIH.

En su ensayo, un total de 24 macacos rhesus fueron inoculados con la candidata a vacuna basada en el RhCMV (en solitario o acompañada de otra basada en un adenovirus tipo 5 [Ad5]). Por su parte, otros 9 macacos recibieron únicamente la vacuna basada en Ad5. Los animales fueron expuestos al VIS por vía rectal transcurridos 13,5 meses después de la primera inoculación.

Como controles se emplearon 28 monos sin vacunar que también fueron expuestos al VIS, once de ellos al mismo tiempo que los animales vacunados, mientras que los 16 restantes lo habían sido con anterioridad.

La vacuna basada en RhCMV no protegió a los macacos frente a la infección, ya que todos los animales expuestos al VIS se infectaron. No obstante, se comprobó que algo más de la mitad (13) de estos monos mostraron un curso de la infección muy diferente al de los controles. Tras presentar unos niveles elevados de virus en sangre al principio, consiguieron un control casi total del virus con rapidez, hasta el punto que incluso las pruebas más sensibles no lograron detectar la presencia del virus en plasma y, con el tiempo, fueron perdiendo de forma gradual cualquier signo de haber tenido la infección alguna vez. Por el contrario, los macacos incluidos en el grupo de control desarrollaron el equivalente en monos del sida.

El equipo de investigadores afirma que su trabajo sugiere que las respuestas inmunitarias inducidas por esta nueva candidata a vacuna podrían también permitir aclarar por completo la infección por VIS en animales que ya estuvieran infectados inicialmente. Esto resulta muy prometedor, puesto que las terapias antirretrovirales permiten controlar la infección, pero no son capaces de aclarar el virus de sus reservorios ocultos dentro de las propias células del sistema inmunitario.

Los autores consideran que los resultados evidencian que el uso de vectores persistentes como el citomegalovirus podría ser de gran utilidad en el diseño de una vacuna eficaz contra el VIH en humanos. Con todo, también reconocen que existen ciertos problemas de seguridad que deben superarse antes de poder aplicar una estrategia similar en personas. El doctor Picker señaló: “El siguiente paso en el desarrollo de una vacuna es probarla en ensayos clínicos con humanos. Aunque en ese caso habría que debilitar el vector CMV lo suficiente como para que no provoque enfermedades, pero de todos modos ofrezca protección frente al VIH”.

A pesar de que muchas personas ya están infectadas por el CMV y no muestran ningún síntoma, este virus no es completamente benigno y puede presentar problemas (por ejemplo, en mujeres embarazadas). No obstante, el equipo de investigadores confía en que se puedan resolver estos inconvenientes en futuras investigaciones.

Esta investigación fue financiada por los Institutos Nacionales de Salud de EE UU (NIH) y la Iniciativa Internacional por una Vacuna contra el Sida (IAVI).

Fuente: Science Daily / Elaboración propia.

Referencia: Hansen SG, Ford JC, Lewis MS, et al. Profound early control of highly pathogenic SIV by an effector memory T-cell vaccine. Nature, 2011; DOI: 10.1038/nature1000.