Enfermedades infecciosas: una especialidad especial


Begoña Bautista

España todavía sigue siendo el único país de Europa, junto a Bélgica y Luxemburgo, que no reconoce la especialidad de enfermedades infecciosas como una más dentro del conjunto de especialidades médicas, pese a su aceptación como tal por parte de una directiva de la Unión Europea.
Imagen: Sin renovación en infecciosas
El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de España, tras un proceso de cuatro años, va a presentar una reforma del plan de formación de los especialistas médicos (los MIR), dotándolo de mejoras notables, pero finalmente éste no incluirá, como se ha demandado de forma reiterada, la especialidad de enfermedades infecciosas como una más dentro del tronco de las especialidades médicas.

Si bien desde el Ministerio se había asegurado en reiteradas ocasiones que se estudiaría la acreditación de dicha especialidad, a última hora y en una entrevista mantenida recientemente entre el subdirector general de Ordenación Profesional, el señor López Blanco, y una representación de la Coordinadora Estatal del VIH/Sida (CESIDA) y de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), se nos habla de un tratamiento ‘especial’ para estas enfermedades infecciosas, de una capacitación, de una ‘superespecialización’, con vagos e imprecisos argumentos.

Por desgracia, esto va a suponer un mayor retraso en la capacitación de nuevos especialistas en enfermedades de tipo infeccioso, los cuales, aunque iniciasen ahora su formación, no ejercerían hasta el año 2016, lo que puede comprometer la atención futura de las personas con VIH.
Imagen: Destacado de texto
El hecho de no reconocer la especialidad de enfermedades infecciosas significa no querer admitir lo que ya existe: que las UEI se han ido constituyendo, en las últimas décadas, como unidades con independencia dentro de los servicios de medicina interna, factor que ha implicado el gran desarrollo asistencial y científico de la Infectología.

Nuestros clínicos, unos magníficos profesionales que muestran una gran dedicación, llevan tiempo asumiendo esta ‘especialidad’ con el objetivo de proporcionar atención a la siempre cambiante enfermedad que nos afecta (VIH/sida), con la necesaria y continua actualización científica en la materia, realizando un gran esfuerzo y con especial implicación personal, y también aprendiendo con nosotras y nosotros, en estas décadas de cambio incesante y necesaria actualización continua. Estos médicos poseen, pues, un muy valioso bagaje.

La actual rotación de los MIR impide la necesaria estabilidad para garantizar un mínimo aprendizaje de la especialidad en enfermedades infecciosas. Dilatar el proceso de formación de nuevos especialistas se traducirá en un importante deterioro de la atención a la personas que vivimos con VIH/sida, con los consiguientes costes tanto asistenciales como económicos a corto plazo.
El hecho de dejar fuera de las especialidades la que trata las enfermedades infecciosas conllevará que nuestros médicos y médicas, muchos cerca de la edad de jubilación, no tengan un personal clínico con esta formación específica que los pueda relevar.

Y aquí nos encontramos con lo que sin duda es más lamentable: no se va a poder dar una adecuada transmisión de los conocimientos en la especialidad y tampoco de la valiosa experiencia acumulada por las y los clínicos que nos atienden, en muchos casos, desde el inicio de la pandemia de VIH/sida.
No sólo desde la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) se viene demandando el reconocimiento oficial de la especialidad de enfermedades infecciosas; también desde el principio lo venimos pidiendo desde otros ámbitos, que incluyen colectivos de pacientes, ONG, coordinadoras como CESIDA, la FELGTB o la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE).

Somos muchos y muchas los que vivimos con VIH, para los que el o la especialista en enfermedades infecciosas es una persona especial e importante. Hemos compartido y superado grandes batallas, amplios aprendizajes, en ocasiones al límite. Siempre les hemos considerado auténticos ‘especialistas’.
Es preciso el reconocimiento de la especialidad de enfermedades infecciosas como una más para garantizar la atención adecuada de las personas que vivimos con VIH ahora y en el futuro. Siguen existiendo nuevas infecciones y, a pesar de que vivamos más, nuestra enfermedad exige una ‘especial especialización’.

Valencia 15 de noviembre 2010