En los últimos años se ha acelerado la investigación en vacunas del SIDA, tanto las de tipo preventivo (que evitarían la infección a una persona sin VIH) como las de tipo terapéutico (eliminarían o reducirían el VIH en quien ya lo tiene). Pese a los avances, todavía todos los prototipos están en fase de experimentación, la mayoría muy precoz, por lo que no se prevé que pueda haber ninguna vacuna a corto plazo. Sin embargo, el apoyo social, político y económico a estas investigaciones es crucial para que un día den fruto.