Romper prejuicios


Sara y Patricia

Imagen: Romper prejuiciosMe llamo Sara, tengo 23 años y vivo con VIH desde mi nacimiento, pues me infecté por transmisión vertical. No es algo que suela ir diciendo a todo el mundo, pero tampoco es un hecho que me traumatice. Para mí, es una enfermedad como cualquier otra, lástima que para la sociedad no sea así. Por eso, gracias al trabajo de la Fundación Lucía tenemos la oportunidad de aprender, mejorar y ayudar, tanto a nosotros mismos como a los demás, a facilitar las cosas, ya sea en la rutina diaria o bien en la concienciación social.

Me llamo Patricia, tengo 25 años y convivo con el VIH desde pequeña. Desde mi infancia, tengo relación con la Fundación Lucía, he participado en sus campamentos y en conferencias de jóvenes con chicos y chicas de toda Europa. Lo último ha sido el trabajo que hemos iniciado hace unos años con el grupo de jóvenes, y es a través del trabajo en este grupo que estos días hemos tenido la oportunidad de estar en el Conferencia Internacional de Viena 2010.

La idea era que conociéramos en primera persona todo el movimiento del Youth Global. Este movimiento se hizo visible en la Conferencia Internacional de Barcelona 2002; la voz de los que hemos nacido con VIH ha tardado en hacerse oír. Hasta esta conferencia de Barcelona, los mayores habíais hablado por nosotros, pero desde entonces ya tenemos voz propia. Este movimiento a lo largo de los años ha ido creciendo y es con el que, por nuestra edad, nos sentimos más identificadas. Os queremos hablar un poco de él.

Ha sido impresionante el ver cómo hay tanta gente joven (seropositivos y seronegativos) buscando que se escuche la voz de los y las jóvenes infectados con la finalidad de conseguir romper con los prejuicios que tiene esta sociedad sobre el VIH/sida y también teniendo un gran interés por los avances científicos que buscan encontrar la vacuna, una mejor medicina, la cura definitiva…

Dentro de la Conferencia de Viena, podíamos encontrar el Youth Pavilion, como una parte dentro del Global Village (en éste se centraban todos los stands comunitarios de las diferentes ONG, fundaciones y demás expositores mundiales). En este pabellón, hemos podido ver una gran variedad de actividades, todas demostrando las necesidades de los jóvenes, la forma de mejorarlas y de ayudar a los demás. Por ejemplo, en uno de los teatros se hizo la representación de un joven que lo tiene todo, y que cuando le diagnostican la infección por VIH, es abandonado tanto por sus amigos como por sus padres, encontrando como única solución al problema el suicidio (moraleja: tratemos de evitar que los adolescentes/jóvenes se sientan así).

Aparte del Youht Pavillon, el grupo de jóvenes organizador hacia diferentes actividades por toda la zona. Una de ellas consistía en repartir abrazos “FREE HUGS”; llevaban camisetas y carteles para que todo el mundo que se les acercase les abrazara.

Otra cosa que nos impacto fue el grupo Dance4live, integrado por jóvenes que, en sus representaciones y talleres, dan su testimonio, bailan y consiguen hacer que todo el que esté presente baile también. Además, sus mensajes son contundentes e impactantes; sabemos que este grupo está ya trabajando igualmente en España.

Como jóvenes que convivimos con esta infección desde que nacimos, queremos unir nuestra voz a la de este movimiento. La oportunidad de haber estado en Viena nos ha permitido tomar este contacto directo, y el hecho de ver tanta gente reivindicando aquello que necesitamos nos ayuda y anima a seguir e implicarnos más en esta lucha. Ya hace tiempo que, desde la Fundación Lucía, estamos tomando parte activa con colaboraciones en las actividades de cuidar a los más pequeños; sabemos de primera mano lo importante que es que su voz tenga un lugar donde hacerse oír y que sus necesidades se escuchen en primera persona. Hoy, después de Viena, nuestra lucha se va a unir a la de estos jóvenes para conseguir que nuestras vidas y las de los que quizá vengan detrás sean un poco más fáciles. Creemos que ya es hora, como decía el lema de la Conferencia: Derechos aquí, derechos ahora.

Nosotras añadimos: ¡¡¡…para las y los más pequeños y jóvenes también y en todo el mundo!!!

Además, dimos una vuelta por la ciudad y, por cierto, la tarta Sacher ¡buenísima…!