Especial CROI 2010: Complicaciones óseas


Juanse Hernández y Xavier Franquet

Imagen: CROI Complicaciones óseasLa infección crónica por el virus de la inmunodeficiencia humana y el empleo de determinados antirretrovirales han demostrado una influencia directa en su desarrollo. El envejecimiento de la población con VIH está, además, contribuyendo al aumento de la incidencia de estas enfermedades, ya que la menopausia y la edad son factores que incrementan el riesgo de padecer osteopenia y osteoporosis.

Aunque la reducción de la densidad mineral ósea se ha observado en muchos ensayos clínicos, dicha disminución no se había asociado con un aumento real en el riesgo de fracturas. Sin embargo, en esta edición de la CROI varios estudios han encontrado que la relación entre el VIH y el riesgo de fracturas es distinta en hombres y mujeres.

Un ensayo de EE UU que contó con hombres veteranos del ejército mostró que aquéllos que tenían VIH presentaban un riesgo ligeramente superior de sufrir fracturas (abstract 129). No obstante, una investigación que contó con mujeres más jóvenes encontró que la infección por VIH no supuso ninguna diferencia real en cuanto al riesgo de fracturas (abstract 130).

En el primer estudio, un equipo de investigadores estadounidenses comparó el riesgo de fracturas por fragilidad (las vinculadas a una baja densidad ósea) entre 40.000 hombres con VIH y otros 80.000 sin el virus. Se vio que los varones con VIH tuvieron una probabilidad un 38% superior de presentar dichas fracturas.

Entre los factores de riesgo se incluyeron una edad mayor, un peso corporal reducido, el consumo de alcohol y el daño cerebral. Sin embargo, unos recuentos de CD4 más elevados estuvieron relacionados con un riesgo menor de sufrir fracturas.

El estudio, que monitorizó las tasas de fracturas a lo largo de cinco años en mujeres más jóvenes con y sin VIH, puso de manifiesto que dichos valores fueron esencialmente similares entre ambos grupos de mujeres (9% y 7%). Entre la población femenina seropositiva, tener un historial de enfermedades graves asociadas al VIH y una edad mayor fueron factores relacionados con un aumento del riesgo de fracturas.