Entender los enfoques para inducir anticuerpos neutralizantes


Regina McEnery (IAVI)

Cuando los virus y las bacterias invaden el organismo, el sistema inmunitario humano se defiende de dos modos (véase el ‘Número especial’ del VAX de julio de 2008, ‘Entender el sistema inmunitario y las estrategias de las vacunas contra el sida’). Inicialmente, se activan las respuestas inmunitarias innatas, que están siempre preparadas y pueden actuar con rapidez contra cualquier patógeno para erradicar o ayudar a limitar una posible infección. La segunda línea de defensa serían las respuestas inmunitarias adaptativas, que incluyen las respuestas tanto de anticuerpos como celulares.

Los anticuerpos son proteínas con forma de ‘Y’ cuyo modo principal de actuación consiste en fijarse sobre los virus, como el VIH, y evitar que infecten sus células diana (véase ‘Cuestiones básicas’ del VAX de febrero de 2007 sobre ‘Entender los anticuerpos neutralizantes’). Por anticuerpos ampliamente neutralizantes se entienden aquéllos capaces de neutralizar de forma efectiva numerosas cepas distintas del VIH. Las respuestas inmunitarias celulares actúan sobre las células una vez han sido infectadas por el virus (véase ‘Cuestiones básicas’ del VAX de abril de 2008 sobre ‘Entender las respuestas inmunitarias celulares’).

Por desgracia, aunque existen varias candidatas a vacuna para el sida capaces de inducir unas respuestas inmunitarias celulares contra el VIH, ninguna de las probadas hasta ahora ha tenido éxito en la inducción de respuestas de anticuerpos neutralizantes. Esto constituye uno de los principales obstáculos científicos para desarrollar una vacuna preventiva contra el sida (véase ‘Noticias internacionales’ en este número del VAX).

Identificar los anticuerpos neutralizantes

Para encontrar anticuerpos ampliamente neutralizantes contra el VIH, se están estudiando con atención las respuestas inmunitarias en las personas con VIH. Aunque la mayoría de las que están infectadas por el virus desarrolla respuestas de anticuerpos contra éste, muy pocas son capaces, realmente, de neutralizarlo o desactivarlo. Hasta el momento, sólo se han identificado cinco anticuerpos ampliamente neutralizantes contra el VIH y, si bien estos anticuerpos han sido bien estudiados y caracterizados, aún no se sabe cómo conseguir que una vacuna induzca al organismo para producirlos. Para resolver este problema, es preciso determinar qué fragmentos no infecciosos del VIH (conocidos como inmunógenos) estimularán el sistema inmunitario de modo que produzca uno de estos anticuerpos ampliamente neutralizantes. No obstante, esta tarea ha demostrado ser dificultosa y el diseño de inmunógenos capaces de inducir anticuerpos neutralizantes contra el VIH constituye un campo importante que centra la atención en la investigación de vacunas contra el sida.

Un enfoque novedoso

Mientras tanto, algunos investigadores han decidido adoptar un enfoque diferente. Hay estudios que han demostrado que la inyección en primates no humanos de grandes cantidades de un anticuerpo ampliamente neutralizante frente al VIH ya identificado les protege de la infección por VIHS, un virus que es un cruce entre el VIH y su equivalente en monos (el VIS o virus de la inmunodeficiencia símica). Si existe una cantidad suficiente de anticuerpos cuando el animal se expone al VIHS, éstos pueden bloquear la infección. También se ha observado que la inyección de anticuerpos en personas infectadas por VIH suprime de forma temporal su carga viral (la cantidad de VIH en sangre) cuando se interrumpe la terapia antirretroviral. Esto sugiere que, si se consigue inducir un nivel suficiente de dichos anticuerpos, éstos podrían rechazar la infección.

No obstante, la administración de los anticuerpos ampliamente neutralizantes con una regularidad suficiente como para proteger a las personas frente al VIH no sería práctica a largo plazo, desde el punto de vista logístico y económico. Por ello, en lugar de inyectarlos de forma directa, se está intentando introducir el gen que podría hacer que el organismo produjera los anticuerpos ampliamente neutralizantes. En la célula, los genes son responsables de expresar la producción de proteínas, incluyendo los anticuerpos. Así, al introducir en la célula un gen que exprese un anticuerpo ampliamente neutralizante, se espera que las propias células del organismo hagan el trabajo, generando un suministro continuo del mismo.

Destacado: Se están  empleando virus dañados  como vectores para introducir los genes de los anticuerpos en las células humanas.
Al igual que en otras estrategias para la elaboración de vacunas en las que se emplean virus no infecciosos para presentar fragmentos del VIH al sistema inmunitario, se están utilizando virus dañados como vectores para introducir los genes de los anticuerpos en las células humanas.

Hasta ahora, esta estrategia ha ofrecido unos resultados preclínicos esperanzadores. En estudios con primates no humanos, la vacunación consiguió inducir la producción de anticuerpos neutralizantes que aún se podían detectar un año más tarde. Y, lo que resulta todavía más alentador, el anticuerpo pareció ser eficaz en la protección de la infección contra el VIS en algunos de los monos vacunados. Actualmente, se están realizando más estudios preclínicos para intentar determinar qué cantidad de anticuerpo hay que producir para conseguir la protección, y si los anticuerpos estarán presentes en los tejidos de las mucosas, que constituyen los principales puntos de entrada del VIH durante la transmisión sexual.

Una vez se haya despejado cualquier posible duda referente a la seguridad de este enfoque, el objetivo consistirá en llevar a cabo un ensayo clínico para ver si este tipo de estrategia es capaz de estimular la producción de anticuerpos ampliamente neutralizantes contra el VIH en humanos. De ser así, podría abrir la puerta a nuevas vías en la investigación de vacunas contra el sida tanto preventivas como terapéuticas.