Mirando hacia el futuro


Guillermo Valverde

¿Cómo estaremos usando la Red en 2018? A continuación, unas predicciones:

Imagen. Imágenes de avatares de Second Life

  1. Telepresencia con vídeo en alta definición: Actual­mente, una videoconferencia apenas da más información que una llamada telefónica (sabes que hablas con una persona con barba, y no con un cocodrilo, pero poco más...). Cuando las velocidades de conexión alcancen 1 Gb/s y podamos disfrutar de una videoconferencia en alta definición, entonces habrá contacto visual preciso y podremos “leer” los matices de la expresión facial de nuestro interlocutor/a.
  2. Interfaces sociales lúdicos tridimensionales: Ya hoy “metaversos” como Second Life www.secondlife.com diluyen el límite entre videojuego y herramienta de trabajo. Las herramientas divertidas y emocionalmente impactantes son mucho más efectivas. La mezcla entre “juego” y “herramienta” seguirá produciendo nuevas maneras de comunicarse innovadoras. La consola Nintendo Wii ha mostrado que existen muchas formas de interactuar con contenidos digitales. Los dispositivos de input más utilizados en el futuro probablemente no sean el teclado y el ratón.
  3. Teletrabajo y telemedicina: La globalización ha sido muy criticada por concentrar aún más recursos en manos de unos pocos y distribuir la precariedad más que la riqueza. Sin embargo, también es cierto que crea oportunidades. Una persona con lipoatrofia grave y movilidad reducida (y con hijos pequeños) puede estudiar o trabajar online sin que sus problemas físicos y su situación familiar sean un obstáculo. La Red ha cambiado de forma radical el acceso a la información médica. En el campo de la telemedicina, seguramente veremos primero herramientas prácticas nada multimedia (acceso a tus analíticas online, herramientas de facilitación de la adhesión...). Aunque una visita virtual sea técnicamente posible, a tenor de experiencias ya existentes, como el servicio virtual del Hospital Clínic de Barcelona, la práctica médica tiene una inercia muy importante, por lo que, seguramente, tardaremos más de 10 años en ver auténtica telemedicina como algo habitual.