Descatalogar el VIH


El equipo de gTt

 La cuestión no es baladí: varios informes realizados en España y las denuncias de los propios afectados nos indican que, si bien la infección por VIH ha evolucionado en estos veinticinco años desde el punto de vista de la investigación y la atención médico-sanitaria, la situación durante todo este tiempo ha permanecido inerte por lo que se refiere a la continúa vulneración de derechos fundamentales, así como a los casos de estigma y discriminación que todavía siguen produciéndose.

Uno de los signos más claros de esta involución se hace evidente en la clasificación del VIH, desde su aparición, en el catálogo de enfermedades infectocontagiosas, una etiqueta que ha servido y sirve para denegar a las personas con VIH el acceso a toda una serie de servicios de muy diversa índole como, por ejemplo, pisos tutelados, residencias y recursos asistenciales para la tercera edad o para mujeres maltratadas, o el libre ejercicio de derechos fundamentales, como pueden ser la libertad de movimiento, a través de la denegación de visados, y la educación, con la no concesión de becas.

Dado que ya están bien establecidas las vías de transmisión del VIH y que éste no constituye un problema de salud pública que justifique tal denegación de servicios y libertades, parece evidente que se requiere con urgencia una nueva catalogación de la enfermedad. Las organizaciones no gubernamentales, asesoradas por expertos en leyes y en derechos humanos, proponen clasificar el VIH como infección transmisible no casual, una etiqueta que, cuando menos, evitaría la privación de recursos a las personas con VIH.

Ahora, la pelota está en el tejado de las administraciones públicas. Si de verdad quieren hacer frente al estigma y la discriminación, tendrán que atajar el problema desde la raíz, y ello pasa por una correcta catalogación del VIH, que evitaría tales situaciones discriminatorias. Velar por el cumplimiento de la legislación vigente es lo mínimo que podemos pedirles.