Acción coordinada frente a la tuberculosis y el VIH


Andreas von Bubnoff

El 9 de junio de este año, Jorge Sampaio, enviado especial del secretario general de Naciones Unidas para Detener la Tuberculosis, convocó un encuentro en la ciudad de Nueva York (EE UU), en el cual activistas e investigadores hicieron un llamamiento para que se integrarán los servicios sanitarios que atienden a las personas infectadas por VIH y tuberculosis, con objeto de prevenir que esta última enfermedad mine los avances realizados en el aumento de la provisión de la terapia antirretroviral (TARV), especialmente en África. Los representantes en el encuentro hicieron pública una "llamada a la acción" dirigida a la comunidad internacional para que se facilite una mejor prevención, diagnóstico y tratamiento a las personas infectadas por VIH y tuberculosis.

El VIH y la tuberculosis constituyen una combinación mortal (véase “Dúo mortal. Unir fuerzas para luchar contra la tuberculosis y el VIH”, IAVI Report, nov.-dic. 2006). La tuberculosis es la causa principal de muerte entre las personas con VIH en África. Esta infección bacteriana también está implicada en más de la tercera parte de las muertes por sida en los países con ingresos medios y bajos, afirmó Kevin De Cock, director del Departamento de VIH/sida de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esta reunión sobre VIH/tuberculosis se produjo antes del Encuentro de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida, que tuvo lugar en la misma ciudad el 10 y 11 de junio. El evento se centró en la revisión del progreso realizado en el esfuerzo por conseguir alcanzar el objetivo del acceso universal a los servicios de prevención y tratamiento del VIH para 2010. En este sentido, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, informó de la existencia de un progreso significativo. A finales de 2007, tres millones personas en países con ingresos bajos y medios estaban recibiendo terapia antirretroviral, un aumento del 42% respecto al año anterior.
Pero, incluso con este avance, aún queda mucho por hacer para cumplir el objetivo del acceso universal. Actualmente, sólo la tercera parte de las personas que necesitan TARV la está recibiendo, según se extrae del Informe del secretario general sobre el progreso de la respuesta al VIH. "Debe existir un mejor acceso a los servicios de prevención, tratamiento y apoyo, especialmente en el caso de aquellas poblaciones en situación de mayor riesgo", afirmó H.E. Srgjan Kerim, presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, durante su discurso de clausura del Encuentro de Alto Nivel. "No debemos perder el impulso en nuestra respuesta internacional. Por cada dos personas que inician el tratamiento del VIH se producen cinco nuevas infecciones por VIH/sida", añadió.

De Cock, por su parte, afirmó que el esfuerzo por conseguir el acceso universal a la terapia antirretroviral debería incluir también el acceso a la prevención, tratamiento y atención de los casos de tuberculosis, ya que, incluso las personas que reciben TARV, son más vulnerables a la tuberculosis. Esto requiere contar con un diagnóstico eficaz de la tuberculosis en las personas con VIH, afirmó Lucy Chesire, una activista en el campo del VIH/tuberculosis. "Tenemos que garantizar que toda las personas con VIH son examinadas de tuberculosis", agregó. "Sabemos que, en la actualidad, no se está haciendo. Por este motivo, el pasado año fuimos testigos de más de 700.000 nuevos casos de tuberculosis asociada al VIH", concluyó la activista. Ya existen ejemplos que muestran cómo los esfuerzos coordinados para tratar la tuberculosis y el VIH pueden marcar la diferencia, según Mario Raviglione, director del Departamento Stop TB de la OMS. Por ejemplo, en año 2004, en Kenia sólo el 19% de las personas diagnosticadas de tuberculosis fueron sometidas también a pruebas del VIH. Este porcentaje aumentó hasta el 70% en 2007, debido, en gran medida, a la financiación proveniente del Plan de Emergencia del Presidente de EE UU para Paliar el Sida (PEPFAR, en sus siglas en inglés). "Existen muy buenos indicios que apuntan a que estos fondos se están empleando adecuadamente para poner en marcha actividades", añadió Raviglione.

En la "llamada a la acción" hecha pública en el Encuentro sobre VIH/tuberculosis se solicita que la comunidad internacional movilice unos 19.000 millones de dólares para reducir a la mitad (en 2015) el número de personas con VIH que mueren anualmente de tuberculosis, respecto a las cifras de 1990. De esta cantidad, 14.000 millones de dólares se emplearían en la prevención de la tuberculosis y 5.000 millones en investigación, declaró Chesire. Parte de los fondos de investigación se utilizarían en el desarrollo de mejores tratamientos para la tuberculosis. Existe una necesidad urgente de contar con mejores herramientas, como por ejemplo fármacos, afirmó Raviglione.