Siempre sale el sol


Martín

Mi historia, aunque compleja, no se diferencia mucho de algunas otras. Hasta los cuarenta años, vivía como cualquier persona gay. Tenía una pareja (cada uno vivía en su casa). Me detectaron un cáncer anal, y al estudiarlo, supieron que era seropositivo. De una sola vez, me comunicaron las dos fatales noticias. No supe, en ese momento, cuál de ellas me había impactado más. A partir de entonces, todo se derrumbó. Mi pareja, con una excusa diplomática, dijo que no soportaba mi carácter, y después de siete años de relación, se esfumó. Mis padres habían fallecido hacía muy poco tiempo. Hasta el perro tuve que sacrificar por enfermedad; no podía dejarlo sufriendo, y después de muchos cuidados, se me fue.

Imagen: Siempre sale el solSólo tengo a mi hermana, y su familia. Nos vemos y hablamos de vez en cuando. He tenido que luchar solo para llegar donde estoy, y sigo luchando. El tumor anal, por suerte, ya está controlado y no ha vuelto a darme problemas, pero sigo realizándome análisis cada cierto tiempo.

 El tema del VIH lo llevo bien, la carga viral la tengo indetectable, al contrario que el primer día, cuando me dijeron que estaba a un paso de un desenlace fatal. En todo este tiempo, y con la ayuda de mis médicos, psicólogos y psiquiatras, he aprendido que se puede vivir para luchar, y que esta tormenta no tiene porque ser el epicentro de mi vida.

Estoy solo, sí, pero contento, alegre y divertido, y con la esperanza de acabar mis días junto a alguien que me comprenda, escuche y tenga ilusión por seguir. Ya no me interesa, como antes, la vida nocturna, las borracheras, la caza del ligue esporádico: prefiero vivir en paz. Naturalmente que siento la necesidad del sexo, y lo busco cuando me apetece hacerlo, como cualquiera.
Ahora, por mi situación, no puedo trabajar, y percibo una pensión del Gobierno. Me dedico a realizar masajes en mi casa; tengo una buena clientela (antes era peluquero y masajista). Y voy subsistiendo, sin lujos y como puedo.

Mi mayor ilusión, sinceramente, no sé cuál es en este momento... sólo quiero y deseo seguir como estoy. Encontrar a algún amigo fiel, leal y sincero que quiera compartir momentos: playa, cine, música, baile, etc. La amistad, hoy en día, es difícil de encontrar, y cuando la encuentras, tienes que ganártela. Pero hasta entonces, sigo esperando con ilusión.