Campañas, compromisos y medios de comunicación


Gonzalo Mazuela

Raquel Lavado estudió ciencias de la información en la Universidad Complutense de Madrid y acabó la carrera en el año 94. Hizo el doctorado en periodismo y detuvo su aprendizaje después de defender la tesina llamada “Presentadores de televisión en las cadenas nacionales”. Confiesa que la tesis se le hizo muy grande y por eso lo dejó ahí, pese a que le encanta el trabajo de investigación. Tiene 35 años, aunque aparenta menos, si no, que le pregunten al fotógrafo que quedó prendado de su sonrisa y de esos ojos enérgicos con los que miraba a la cámara.

Foto: Raquel Lavado para LMP
Antes de terminar el instituto, Raquel estaba indecisa entre dos carreras, es decir, estudiar periodismo o psicología. Al final, sus profesores le aconsejaron seguir periodismo por su carácter sociable. Pero apenas empezó la universidad se dio cuenta de que no le gustaba la carrera, las clases se hacían eternas y todo era coger apuntes y nada más. A tan sólo cuatro meses de iniciado su primer año académico, esta idea cambió totalmente, comenzó a trabajar en un periódico de Móstoles, llamado Diario 16 y poco después en el diario Ya, en el que estuvo encargada de la zona sur de Madrid.
Desde entonces ha formado parte del Diario 16, Ya, El Mundo y ha hecho prácticas en Radio Nacional. Uno de sus últimos trabajos ha sido en Sevilla, en la empresa English Language Institute donde se encargó del Departameto de Comunicación.

Esta madrileña vivió en el barrio del Pilar durante varios años de su vida, luego se fue a Móstoles, y después a Londres donde estuvo haciendo un master en la BBC. De ahí se mudó a Sevilla lugar en el que ha transcurrido una parte importante de su vida. Después de un descanso en Madrid, Raquel tiene planeado volver a la capital andaluza.

LO+POSITIVO: ¿Alguna vez te has dedicado al tema de salud en los medios de comunicación en los que has trabajado?
Raquel Lavado: Específicamente en salud, no. Cuando trabajaba en la sección sociedad del diario Ya, tocaba temas de todo tipo, pero nunca sobre VIH porque no era la prioridad, estamos hablando de los años 90 cuando el VIH no era lo más importante en las agendas de muchos medios de comunicación, al menos los pequeños periódicos, como era este caso.

LMP: ¿Pero, sin embargo has trabajado en otros medios más grandes y variados?
R.L.: He ido tocando los tres medios, tanto prensa como radio y televisión. Hice un curso de presentadora de televisión, tras el cual fui a un casting en el que buscaban rostros de informativos, en aquella época CANAL+ quería encontrar alguna persona que encajara con un perfil. Pasé todas las pruebas, la de actualidad, presentación, imagen frente a la cámara, pero no la de inglés pues no tenía ni idea. Me enfadé mucho y me fui a Inglaterra durante seis meses a trabajar de au pair, y ahí estuve trabajando en un montón de sitios aprendiendo el idioma. Y salió un master en la BBC y presenté mi currículum. Buscaban personas de diferentes procedencias, y a la directora de la cadena de la zona sur le pareció que sería curioso tener una española que estaba aprendiendo inglés y que podría darle un aire diferente al grupo. Estuve ocho meses en cursos y de ahí hasta cumplir el año haciendo prácticas. En total, entre los seis meses que planeé quedarme al principio más los diversos trabajos que realicé para aprender bien el inglés y lo de la BBC, estuve cuatro años viviendo en Inglaterra.

LMP: ¿Hace cuánto que vives con VIH?
R.L.: Hace trece años o catorce, más o menos, no lo sé con exactitud, es una estimación.

LMP: ¿En los lugares donde has ejercido tu profesión sabían que tienes VIH?
R.L.: En algunos trabajos sí, pero en otros no. Dependía de cómo percibía el ambiente, en algunos casos sentía que podía contar que tenía VIH al resto del equipo, pero en otros lugares no. Por ejemplo en Sevilla, en English Language Institute donde estuve trabajando tres años, ningún problema. Al principio no comenté nada, pero sí lo hice después. Un día me puse enferma, tenía el virus del papiloma humano y desarrollé células precancerosas. Caí bastante enfermilla y dije que no podía ir a trabajar, pero a la segunda semana de estar en cama, fui a hablar con mi jefe. Y tod@s me apoyaron mucho.

LMP: ¿Qué te ha impedido hablar de VIH en el mundo periodístico donde has trabajado?
R.L.: Miedo, miedo al rechazo. Pero con el paso del tiempo me he dado cuenta de que he sido una tonta, porque siempre que lo he contado todo el mundo me ha apoyado. Siempre he recibido soporte en todos los sitios en los que he hablado abiertamente del VIH.Imagen: Destacado de texto

LMP: ¿Crees que vivir con VIH ha condicionado que alguna vez no hayas escrito sobre este tema en alguno de los medios de comunicación donde has trabajado?
R.L.: No. Ahora mismo me apetece volver al periodismo, pero a un periodismo muy especializado, de dar un enfoque positivo al VIH. Como seropositiva, he leído mucho sobre noticias del VIH. Pero lo que yo estoy buscando es solucionar temas y no lo encuentro en la prensa nacional o en los medios nacionales que conocemos, ni siquiera en la prensa especializada. Entonces yo leo cierto tipo de libros que tienen que ver con la espiritualidad, con el desarrollo personal y creo que estaría bien hacer un periodismo positivo en ese sentido respecto al VIH. Hay muchos temas que se pueden trabajar a través de terapias que ya existen, por ejemplo relacionadas con los alimentos o con las medicinas alternativas, que no están en el conocimiento de tod@s. Me refiero sobre todo a aquellas que permiten mejorar la salud física, mental y espiritual. Y me gustaría trabajar en eso como free lance. Después de mucho tiempo he estado pensando en trabajar en alguna asociación haciendo algo diferente de lo que se hace. Pero me estoy encontrando muchas resistencias al proponerles estos asuntos, cuando para mí el descubrimiento de la meditación, el budismo y las terapias alternativas ha supuesto un regalo en mi vida que ha contribuido a mejorar tanto en un plano físico en relación al VIH como en el personal y espiritual.

Foto: Raquel Lavado para LMPLMP: ¿Te han llamado para hablar de tu propia experiencia como comunicadora social que vive con VIH?
R.L.: Di mi testimonio en Sevilla para Localia Televisión. Me llamaron para sacar fondos para África y me pidieron mi opinión. Y en esa ocasión les dije que todos los datos que se dan sobre esta enfermedad son muy necesarios, pero detrás de esos datos hay personas, cada una con unas historias maravillosas como seres humanos que habría que tomar más en cuenta, dejando de lado todo sensacionalismo.

LMP: ¿Qué crees que influye en la frivolidad de los datos con los que se alimentan los medios de comunicación?
R.L.: Yo creo que tiene que ver el entorno cultural del que están hablando. El problema de dar información sobre muchos países en vías de desarrollo, sobre los que se escriben muchas noticias de esta temática, no es solamente el VIH, el problema de países como los del sur de África es el hambre, la falta de agua, de alimentos. Y detrás hay seres humanos, personas e historias que representan mucho más que datos y cifras y por las que habría que trabajar desde los países del primer mundo.

Muchas personas se olvidan de que cuando se habla de SIDA hay muchísimas enfermedades de todo tipo detrás, hablamos de SIDA para englobar una serie de enfermedades oportunistas. Quizás no habría que hablar tanto de datos y cifras sino de respuestas ante esta enfermedad para que todas las personas con VIH en todo el mundo tengan calidad de vida.

LMP: ¿Qué crees que falta para llegar a eso?
R.L.: Creo que debe haber un compromiso político mucho mayor. Los casos de transmisión que hay en España y de las personas que no lo saben, supone un gasto bastante fuerte. El Gobierno y los grupos políticos se han tapado los ojos frente al VIH y no quieren ver lo que realmente está pasando. Y está afectando muchísimo a la juventud y la juventud no es conciente aún de darse cuenta de lo que les está ocurriendo o lo que les podría ocurrir si no son capaces de tomar decisiones respecto a sí mismos.
 
LMP: El periodismo, ¿juega un papel en esto?
R.L.: Un papel importantísimo. Yo creo que al principio el periodismo cumplió un papel contraproducente, dando una imagen del SIDA horrorosa, era algo malo. Creo que ahora nos hemos aflojado mucho y deberíamos ser un poco más ‘agresivos’. Recuerdo las campañas en tráfico de Semana Santa y pienso que sería bueno hacer una campaña que tenga mayor impacto en el público, no tan alarmista como las de tráfico, pero sí con el mismo impacto y que refleje la realidad del VIH, sin los estereotipos y sin estigmatizar a quienes vivimos con el virus.

LMP: ¿La prensa tiene que exigir más responsabilidad política a los gobiernos?
R.L.: Sí, por supuesto. Y también las asociaciones; l@s propi@s implicad@s también podríamos hacer mucho más. Creo que la sociedad toma conciencia del SIDA el uno de diciembre, pero el resto de los días las personas olvidan que también son los días mundiales del SIDA, porque todos los días hay personas que se están infectando de VIH y muriendo de SIDA. Algo estamos haciendo mal, creo que habría que hacer un replanteamiento político de la situación y estaría muy bien que se tomara un papel más activo con la juventud, que son los mayores afectados, porque si los atiendes ahora mismo más adelante no tienes que estar manteniendo a un amplio número de población que suponga un amplio gasto para la administración. Resulta mucho más económico hacer campañas preventivas que pagar la medicación antirretroviral, aunque a veces me pongo a pensar que a lo mejor a la administración le resulta más económico pagar la medicación que una buena campaña de prevención. Me encantaría ir por la calle y ver más carteles y anuncios, que muestren que el VIH es una realidad y que las personas que lo tienen ya no lo esconden. Creo que el gobierno tiene la obligación de mantener a la población informada en todo momento.

LMP: ¿Consideras que el periodismo comunitario está cumpliendo un trabajo eficaz en este sentido?
R.L.: Yo creo que sí, pero revistas como LO+POSITIVO no está en los quioscos. Tendría que estar en los quioscos, porque si no es como algo sólo de nuestro mundo, es decir, un ghetto. Me gustaría ver un programa de televisión una vez a la semana sobre VIH. En cualquier caso, creo que la prensa comunitaria es una maravilla, pero debería ser más accesible al público general, si no, ¿cómo se entera? Pero para esto también deberíamos tener un gobierno con una implicación económica mucho mayor en este tipo de proyectos.

LMP: ¿Has pensado en hacer algo sobre VIH en TV?
R.L.: Me encantaría. Yo estaría dispuesta a presentarlo, un programa de una hora a la semana en la televisión pública, un programa que aborde lo que está pasando con el SIDA actualmente, que abra un debate en la sociedad. Porque mira, el sexo es una cosa que practicamos tod@s, el uso de drogas intravenosas pertenece a la prehistoria de esta enfermedad, al menos en este país, porque se han hecho buenas campañas para incidir en la reducción de daños y se ha conseguido el objetivo.
Hoy en día, ¿qué está pasando con el VIH?, ¿dónde quedan las campañas y los programas para reducir daños en las personas que somos sexualmente activas? Las generaciones futuras van a tener que tomar antirretrovirales si no hacemos algo, a no ser que se encuentre una vacuna…