Cáncer cervical

Lesiones precancerosas de cuello uterino y Cáncer cervical

Las lesiones precancerosas de cuello uterino  son las precursoras del cáncer cervical y la infección por el virus del Papiloma humano (VPH) es el factor de riesgo más importante para su desarrollo. El cáncer cervical está considerado oficialmente una enfermedad definitoria de SIDA.

El cuello del útero está situado en la parte inferior del útero (o matriz)

El VPH puede causar verrugas (protuberancias pequeñas, salientes y duras que crecen en grupos, se pueden palpar con el dedo y son visibles a simple vista), que se forman en o alrededor de la vagina o el ano. Estas verrugas también se denominan condylomata acuminata o condilomas. Las verrugas genitales casi nunca se transforman en cáncer, pero su presencia puede significar que también exista displasia precancerosa, lo que requiere un análisis específico.

¿Qué son las lesiones precancerosas de cuello uterino?

Son las manifestaciones ginecológicas más importantes y comunes en las mujeres que viven con VIH. Se presentan en forma de las llamadas lesiones escamosas intraepiteliales de cerviz o neoplasia intraepitelial cervical (CIN, en sus siglas en inglés).  Estas lesiones se dividen en CIN de bajo grado o (CIN-I) o CIN de alto grado (CIN-II o III). El grado de la displasia se define a partir del grosor de las células anómalas dentro de la pared cervical.

Las lesiones precancerosas de cerviz también se denominan displasia cervical y consiste en la presencia de células anómalas en el cuello del útero.

En las mujeres seronegativas, las lesiones precancerosas de cerviz se curan en la gran mayoría de los casos tras su tratamiento. No obstante, las mujeres que viven con VIH presentan resultados menos satisfactorios y sobre todo altos índices de recurrencia de estas lesiones. La recurrencia o la persistencia de las lesiones cervicales precancerosas están íntimamente relacionadas con el grado de inmunosupresión.

No todas las mujeres que presentan lesiones precancerosas de cuello uterino van a desarrollar cáncer cervical. Muchas de las lesiones CIN de bajo grado (CIN I) remiten espontáneamente y no necesitan tratamiento.

¿Qué es el cáncer cervical?

El carcinoma invasivo de cuello uterino o cáncer cervical, a diferencia de las lesiones precancerosas, produce síntomas clínicos y se suele presentar en la forma de una masa cervical, extendida o no a las estructuras adyacentes. La presencia de adenopatías inguinales (inflamación de ganglios en las ingles) y de edemas (hinchazón por acumulación de líquidos), normalmente en las piernas, indica que la enfermedad se ha extendido (metástasis).

En mujeres con infección por VIH, las metástasis (diseminación del cáncer a otras partes del cuerpo) ocurren con mayor frecuencia y rapidez que en las mujeres seronegativas y aparecen además en regiones poco comunes.

 ¿Cuál es la causa?

La infección cervical por el virus del papiloma humano (VPH) es el factor de riesgo más importante en el desarrollo de las lesiones precancerosas y el cáncer cervical, asociadas a los subtipos oncogénicos (que pueden causar cáncer) del VPH.

El virus del papiloma humano (VPH) es el nombre que designa a una familia de virus que incluye más de 100 subtipos de los cuales más de 30 se transmiten por vía sexual. Algunos de estos subtipos provocan verrugas genitales y anales, otros (16, 18, 31, 33) pueden provocar cáncer cervical en mujeres, o cáncer anal en personas de ambos sexos.

¿Cuáles son los síntomas de las lesiones precancerosas de cuello uterino?

Las lesiones precancerosas de cuello uterino generalmente no dan lugar a síntomas evidentes.

¿Cuáles son los síntomas del cáncer cervical?

El carcinoma invasivo de cuello uterino a diferencia de las lesiones precancerosas, da lugar a síntomas clínicos (visibles). Los síntomas más frecuentes del cáncer cervical son: la hemorragia vaginal intermitente, la coitorragia (sangrado durante el coito) y el flujo vaginal aumentado y maloliente.  Otros síntomas que se relacionan más frecuentemente con la enfermedad avanzada son: el dolor pélvico (en la zona baja del vientre), el dolor en la zona lumbar o en las extremidades inferiores y alteraciones en la micción y en las deposiciones.

¿Cómo se diagnostican las lesiones precancerosas de cuello uterino y el cáncer cervical?

Un análisis de sangre basta para conocer si una persona está infectada por el VPH. No obstante, la presencia del VPH no significa que una persona vaya a desarrollar lesiones precancerosas o cáncer cervical.

Según las recomendaciones oficiales, las mujeres con VIH han de realizarse revisiones con citología (Papanicolau) cada seis meses tras el diagnóstico y anualmente, una vez han obtenido dos resultados negativos consecutivos. Pese a estas recomendaciones, muchos médicos/as recomiendan hacer una citología cada seis meses debido al alto número de falsos negativos encontrados en las citologías de las mujeres con infección por VIH.

La citología consiste en tomar una muestra del cuello del útero que se examina bajo el microscopio.

La presencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS) produce alteraciones en la superficie de las células de la mucosa cervical y/o inflamación de esta mucosa que pueden dar lugar a falsos negativos en la citología, ocultando la presencia de lesiones precancerosas.

En caso de que se detecten anomalías en la citología, se practican otros exámenes (colposcopia, biopsias, exploración anogenital detallada) para determinar la presencia de cáncer cervical.

¿Cuál es el tratamiento para las lesiones precancerosas de cuello uterino?

Las lesiones precancerosas de cuello uterino se tratan mediante técnicas de escisión. Estas técnicas, que también reciben el nombre de tratamiento ablativo consisten en incidir sobre la lesión para extraerla.
 
Las neoplasias de bajo grado rara vez progresan a neoplasia de alto grado o a cáncer cervical, por ello no requieren tratamiento y el médico/a normalmente se limita ha hacer un seguimiento de la lesión en las visitas.

Las neoplasias de grado II y III han de tratarse mediante la extirpación con asa eléctrica, láser o crioterapia. Estas técnicas son muy eficaces si se puede observar toda la lesión y la zona adyacente mediante colposcopia y si no existe afectación intracervical. En las mujeres que no cumplen estos criterios, la técnica de elección sigue siendo la conización cervical.

También existen medicamentos para el tratamiento de algunas de las lesiones. Estos fármacos a veces se utilizan en apoyo del tratamiento escisional.

TARGA: se demostrado que la administración de TARGA junto al tratamiento escisional reduce los índices de recurrencia del CIN.

¿Cuál es el tratamiento para el cáncer cervical?

El cáncer cervical se trata como cualquier otra forma de cáncer. Se usa la cirugía y/o radioterapia para extirpar y destruir la zona anómala. En algunos casos, se emplea quimioterapia, aunque su eficacia es limitada en mujeres con VIH.

La radioterapia puede usarse como único tratamiento en estadios iniciales del cáncer pero normalmente se usa como terapia complementaria a la cirugía.

 Las vacunas del VPH para las lesiones intraepiteliales cervicales y el cáncer cervical

Actualmente disponemos de dos vacunas que protegen de los subtipos de mayor riesgo del VPH (Gardasil, subtipos 6, 11, 16 y 18; Cervarix subtipos 16 y 18). Ambas vacunas tienen una eficacia entorno al 95% frente a la infección primaria de los subtipos de alto riesgo del VPH, que suponen aproximadamente el 70% de los cánceres cervicales.

Las directrices recomiendan la vacunación rutinaria del VPH a niñas de 11 y 12 años de edad, aunque niñas de 9 años de edad también podrían vacunarse. La vacuna también está recomendada para las jóvenes de edades comprendidas entre los 13 y 18 años con el fin recuperar dosis perdidas o completar la serie de vacunación. La vacuna del VPH no se recomienda actualmente a mujeres mayores de 26 años.

Por otro lado, aun quedan dudas sobre la durabilidad de la protección de las vacunas, su efecto preventivo en el cáncer, el calendario de vacunaciones y la formulación. Y existe muy poca información sobre la seguridad y la eficacia de estas vacunas en mujeres con VIH. El hecho de que estas mujeres presenten una amplia diversidad de tipos del VPH plantea importantes cuestiones sobre cómo deberían utilizarse estas vacunas preventivas para reducir el riesgo de cáncer cervical.
 
La exploración del CIN y del cáncer cervical debería continuar realizándose tanto en mujeres vacunadas como en las no vacunadas, de acuerdo con las directrices actuales sobre detección precoz.

Si quieres ver esta información ampliada puedes consultar:
http://gtt-vih.org/actualizate/la_noticia_del_dia/02-02-07

Si quieres más información sobre el tema, consulta:
http://gtt-vih.org/actualizate/actualizacion_en_tratamientos/31-07-06

http://gtt-vih.org/actualizate/actualizacion_en_tratamientos/15-12-06