Salud dental


El cuidado de la salud dental es para las personas con VIH, junto con la reparación de la lipoatrofia facial y la salud reproductora, un gran ausente de nuestro sistema público de salud, que no tiene ningún empacho en proclamarse orgullosamente gratuito y universal. No es que el resto funcione de maravilla, pero al menos está cubierto y sobre el papel puede exigírsele que lo sea con calidad. Pero para los dientes, ni eso. 

Podrá argüirse que en este ejemplo no hay discriminación: la exclusión de financiación pública es también universal, y no hace distingos entre personas con y sin VIH. Pues bien, reclamamos salud dental integral –no sólo que te saquen muelas- para tod@s, pero muy especialmente para las personas con VIH. Las razones son simples. Por un lado, la infección por VIH y ciertas enfermedades oportunistas, además del uso de drogas adulteradas en su caso, han contribuido a erosionar precozmente la dentadura; por otro, las pensiones no contributivas que reciben much@s son de una cuantía tan ridícula –no por ello el gobierno conservador evita la tentación de suprimirlas– que no alcanzan ni para la indispensable limpieza bucal semestral. Que haya habido alguna loable iniciativa filantrópica no soluciona el problema. 

Las personas con VIH presentan un deterioro de su salud dental más agudo al que han de hacer frente en el mercado privado con recursos muy inferiores. Eso también es discriminación.