«SIDA, China no»


Montse Tafalla

Pablo (nombre supuesto) vive con VIH. Recientemente su pareja se ha instalado por un tiempo en China por motivos laborales, y Pablo quería aprovechar unos días de vacaciones en Semana Santa para visitarle. Difícil propósito: su pareja ya le había advertido de que en el mismo avión se pasa un cuestionario en el que se pregunta específicamente si el/la pasajer@ tiene SIDA. ¿Por qué? –se interrogaba– ¿Si contestas sí no te dejarán entrar? 

Pablo pensó que podría tomar el avión y simplemente poner que no en el cuestionario. Pero era arriesgado al tener que viajar con la medicación: podría ocurrir que le hicieran abrir la bolsa y empezar a preguntar qué era eso. 

Para salir de dudas, Pablo decidió ir al consulado de China en Barcelona, aunque con una historia supuesta, por si acaso: un grupo de cinco amig@s querían visitar el gran país asiático, necesitaba cinco formularios de visado, y ya de paso comentar que uno de ell@s vive con VIH. 

La funcionaria que le atendió, cuando por fin entendió lo que le preguntaba, cambió por completo la expresión de su cara, comenzó a gritarle, y hablar en chino con un colega, hasta que desapareció a consultar con un superior. De vuelta y agitando los brazos, no hacía más que repetir con fuerza «SIDA, China no», «SIDA, China no». Pablo dejó un formulario, dando a entender que sólo viajarían cuatro, y se fue. Nada más en la calle, todo el peso de la humillación y la discriminación se le vino encima, y se puso a llorar. 

Hasta aquí la historia de Pablo, una historia real. El gobierno chino ha reconocido oficialmente una cifra de un millón y medio de personas viviendo con VIH, pero grupos activistas del país elevan esa cifra a 10 millones. SIDA, ¿China no?