Mi conversión

Cuando yo era pequeño escuchaba bastante –y a varias personas- hablar sobre personas que se infectaron y terminaban con su aspecto físico como el de una persona muerta. Los llamaban "los pálidos". Pero hubo una parte de esta historia que nunca nadie me contó; que aquellas personas que contraían este virus y tomaban una formula diariamente, podían no transformase en un “pálido” y, por el contrario, su aspecto físico se volvía hermoso, su cabello, su piel y sus ojos brillaban de lo increíbles que podían verse. Y, además, y es el aspecto más importante, su mentalidad se volvía otra. Era como si algo en su cerebro se expandiese, volviéndolas más inteligentes que el resto. Es decir, que las personas que no estaban convertidas. Y que incluso un “pálido” podía retroceder y adquirir todas estas bellas características.
 
Lamentablemente yo nunca supe esto. Y en mi mente solo lo asociaba con un “pálido”; un ser que decidió no avanzar y morir en silencio.

Entonces, retornando a aquel lunes, decidí ir a este lugar y me hicieron una prueba que marcó un resultado positivo a los 10 minutos.

Mi reacción fue: "no puede ser, es una broma". No podía creerlo. El enfermero me dijo que podía ser un falso positivo, así que procedió a realizar otra prueba y volvió a dar positivo.

El enfermero empezó a hablar y explicarme y llenarme de información. Pero yo no lo escuchaba del todo, solo escuchaba su voz muy lejana, mientras en mi cabeza pensaba en salir de ese lugar e intentar finalizar con ese gran problema.

Resulta que seguido de esto tenía que ir a trabajar, eso sí que fue un gran reto, fingir que todo estaba bien. Qué difícil fue contener mis lágrimas ante tan tremenda situación.

Decidí no contarle a absolutamente nadie por el momento hasta poder informarme mejor. Así que empecé a leer mucho, investigar e investigar. Acudí a un profesional. Cada segundo era una tormenta, me sentía enfermo, me sentía sucio y frágil. Pensaba en cómo alguien que fue un niño dulce y lleno de vida podía terminar así.
 
Fue de gran provecho toda esta información que adquirí. Porque el tiempo pasó y empecé a comprender lo que estaba sucediendo. Empecé a tratarme con esa dichosa formula que eran la mezcla de tres químicos en una sola pastilla y los primeros días fueron difíciles, pero luego empezó a mejorar poco a poco y ahora me siento con una gran vitalidad. Todo en mí empezó a mejorar.
No me convertiré en un “pálido”, tengo un virus, un virus que recorre mi linaje y promete belleza e inteligencia, pero solo y si es tratado.

Chicxs, somos parte de otra sociedad, somos como una sociedad secreta, con otro panorama, otra forma de vida muy distinta y a la vez nada distinta. No perdamos los ánimos, todo lo contrario.

Recuerden que todo pasa por algo.