¡Cuánta alegría!


Luís Málaga. 29.05.2003

 

Cuánta alegría deciros que desde aquí, os mando mis felicitaciones y me es grato deciros que desde que escribí a vuestra sección de ConTactos me han llovido las solicitaciones de amistad de la más variada gente, teniendo en común, no sólo esta enfermedad, sino un ansia de vivir, de ser comprendid@ s. No de forma lastimera, sino con los pies en la tierra y la cabeza alta. Con determinación os oigo gritar que el VIH no es un accidente social y pasajero sino una realidad la cual debemos compartir, pues ningun@ en estos días está libre de pecado, si es que podemos llamarlo así, pero hay que llamarlo de alguna forma: y ¿qué sucede? Que la generación que tenía la fuerza de voz ha muerto, desgraciadamente esta generación no tiene voz porque a l@s más activ@s e inteligentes, Dios en silencio se l@s ha llevado poco a poco en el tiempo. He vuelto a mi tierra tras una ausencia de casi 25 años y parece que hubo una epidemia como la peste. 

Quiero animaros a continuar con esta revista. A mí me ha servido de mucho y me ha dado oxígeno de relaciones. 

Gracias, os saluda.
Luis Málaga