Boletín especial de infohep sobre el Congreso Internacional Digital del Hígado, agosto de 2021

Las personas con fibrosis hepática avanzada presentan unas respuestas más débiles con las vacunas frente a la COVID-19

El profesor Rifaat Safadi, interviniendo en una rueda de prensa durante el Congreso Internacional del Hígado 2021.

El profesor Rifaat Safadi, interviniendo en una rueda de prensa durante el Congreso Internacional del Hígado 2021.

Entre el grupo de personas con esteatosis hepática no alcohólica (NAFLD, en sus siglas en inglés), aquellas que presentaban un grado de fibrosis hepática más avanzado no respondieron tan bien a la vacuna frente a la COVID-19 de Pfizer-BioNTech, según los resultados de un estudio presentados en el Congreso Internacional del Hígado 2021. Estos y otros resultados procedentes de personas receptoras de trasplantes de hígado plantean la cuestión de si una tercera dosis de refuerzo podría mejorar su respuesta inmunitaria.

Estudios anteriores habían demostrado que las personas con enfermedades hepáticas (incluyendo cirrosis avanzada o enfermedad hepática alcohólica) eran más propensas a desarrollar un cuadro grave de COVID-19 y a morir por esta causa. Los hallazgos de otro estudio revelaron que la enfermedad del hígado graso (esteatosis hepática) puede ayudar a explicar por qué las personas obesas presentan una mayor probabilidad de desarrollar un caso grave de COVID-19.

El profesor Rifaat Safadi, del Centro Médico Universitario Hadassah (Jerusalén, Israel), junto a un equipo de colaboradores, analizó las respuestas generadas por la vacuna en dos cohortes de personas. La primera estaba compuesta por 511 personas vacunadas y se disponía de resultados de análisis de sangre para calcular las puntuaciones en la escala FIB-4. En esta cohorte, diez personas no desarrollaron respuestas de anticuerpos adecuadas tras la vacunación. Las respuestas fuertes de anticuerpos fueron menos frecuentes en aquellas personas con una puntuación FIB-4 superior a 2.

La segunda cohorte consistió en 140 personas con esteatosis hepática no alcohólica que se sometieron a biopsias del hígado. Las personas con un grado más avanzado de fibrosis no respondieron tan bien a la vacunación, afirmó Safadi. Entre las personas con fibrosis leve (estadio F1), el 39% presentó una respuesta excelente, mientras que el 28% tuvo una respuesta más débil. Sin embargo, entre las personas con fibrosis avanzada (estadio F3), solamente el 14% generó una respuesta excelente y el 17% una respuesta más débil. En el caso de los pacientes con cirrosis (estadio F4), las cifras correspondientes fueron del 8% y el 23%, de forma respectiva.

"Tener una mayor edad y un estado avanzado de fibrosis con esteatosis reducida constituyen factores de riesgo de que la persona genere una peor respuesta con la vacuna BNT162b2 de Pfizer", concluyó el equipo de investigadores, que insta a que "en futuros ensayos se evalúe el uso de una tercera dosis de refuerzo de la vacuna en esas poblaciones con factores de riesgo".

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Las respuestas a la vacuna frente a la COVID-19 son más débiles en personas que han recibido un trasplante de hígado

Olena Yakobchuk/Shutterstock.com

Olena Yakobchuk/Shutterstock.com

Las personas receptoras de un trasplante de hígado en Israel fueron menos propensas a haber generado anticuerpos tras una segunda dosis de la vacuna de Pfizer frente al SARS-CoV-2, en comparación con un grupo de voluntarios sanos, según un artículo publicado por especialistas en trasplantes del Centro Médico Sourasky de Tel Aviv (Israel) en Journal of Hepatology.

Estos resultados reflejan los datos comentados por un especialista en trasplantes israelí de Jerusalén durante una reciente rueda de prensa en el Congreso Internacional del Hígado (véase el artículo anterior). El profesor Rifaat Safadi informó de que el 41% de un grupo de 90 receptores de trasplantes de hígado no produjo una respuesta adecuada de anticuerpos tras una segunda dosis de la vacuna de Pfizer.

La doctora Liane Rabinowich, junto a un equipo de colaboradores, analizó las respuestas de anticuerpos de 80 personas que habían recibido un trasplante de hígado en el Centro Médico Sourasky y que, en ese momento, recibían atención ambulatoria a través de la clínica. Las personas se habían sometido a un trasplante de hígado una mediana de cinco años antes de la vacunación y tenían una edad promedio de 60 años.

Los autores compararon las respuestas generadas por la vacuna en las personas trasplantadas con las de 25 personas voluntarias sanas que también recibieron la vacuna de Pfizer. Todas las personas del grupo de control mostraron niveles protectores de anticuerpos tras la vacunación, pero 42 de las 80 personas receptoras de trasplantes no generaron unas respuestas positivas de anticuerpos. Además, las 38 personas trasplantadas que tuvieron respuestas positivas de anticuerpos a la vacunación presentaron unos títulos de anticuerpos significativamente inferiores a los del grupo de control.

El análisis multivariable reflejó que la respuesta negativa de anticuerpos a la vacunación estuvo asociada a tener una mayor edad, al uso de altas dosis de prednisona en el año anterior, al tratamiento con micofenolato mofetil o al tratamiento inmunosupresor triple. Las personas con una mejor función renal tendieron a presentar un menor riesgo de respuesta negativa de anticuerpos.

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Tener una cirrosis avanzada o un trastorno por consumo de alcohol son factores que aumentaron el riesgo de muerte por COVID-19 en Francia

Imagen: Francisco Àvia. Creative Commons licence.

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Las personas que presentan un estado avanzado de cirrosis o un trastorno por consumo de alcohol tuvieron una probabilidad significativamente mayor de fallecer debido a la COVID-19 en Francia durante 2020, en comparación con el resto de la población, según ha revelado un estudio de la base de datos hospitalaria nacional francesa.

Los hallazgos, presentados en la conferencia por el doctor Vincent Mallet, del Hospital Cochin de París (Francia), y publicados en Journal of Hepatology, evidenciaron que las personas con enfermedades hepáticas avanzadas corrieron un mayor riesgo de muerte. Sin embargo, este no fue así en el caso de las personas con enfermedades hepáticas menos avanzadas o las receptoras de un trasplante.

No obstante, el equipo de investigadores de Francia afirma que sus resultados se pueden explicar por las decisiones de triaje, descritas por el doctor Mallet como "limitaciones del esfuerzo terapéutico", que hicieron que los escasos dispositivos disponibles de ventilación mecánica se asignaran a aquellas personas que parecieran tener un mejor pronóstico. El estudio reveló que las personas con cirrosis descompensada, trastornos por consumo de alcohol o cáncer de hígado primario hospitalizadas por COVID-19 tenían un mayor riesgo de morir, pero fue menos probable que recibieran ventilación mecánica.

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Los tratamientos antivirales para la hepatitis B pueden reducir la gravedad de la COVID-19 o el riesgo de infección

Shutterstock.com

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Las personas que tomaban tenofovir (Viread) como tratamiento frente a la hepatitis B fueron significativamente menos propensas a desarrollar un caso grave de COVID-19 o a necesitar ventilación mecánica tras la hospitalización, en comparación con las que tomaban entecavir (Baraclude) –un tratamiento alternativo frente a la hepatitis B–, según ha revelado una revisión de los casos de pacientes con COVID-19 en 28 hospitales españoles.

Los resultados fueron presentados en la conferencia por la doctora Beatriz Mateos Muñoz, de la Universidad de Alcalá, Madrid (España).

Por su parte, un segundo estudio presentado en la conferencia, sobre personas a las que se les realizó una prueba de detección del SARS-CoV-2 en Corea del Sur, reveló que la hepatitis B crónica y el tratamiento antiviral con tenofovir o entecavir para tratarla eran factores que estaban asociados con un menor riesgo de dar positivo en las pruebas de detección del SARS-CoV-2. Con todo, el tratamiento antiviral no redujo el riesgo de sufrir un caso grave de COVID-19 ni de muerte.

Los dos estudios se diseñaron para investigar si el antiviral tenofovir protegía frente a casos graves de COVID-19 en personas con hepatitis B, tras la observación en un estudio español de que las personas con el VIH que tomaban tenofovir como parte de su régimen antirretroviral presentaron un menor riesgo de sufrir un caso grave de COVID-19.

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Bulevirtida parece resultar seguro y eficaz frente a la hepatitis D

Heiner Wedemeyer, en el Congreso Internacional del Hígado 2021.

Heiner Wedemeyer, en el Congreso Internacional del Hígado 2021.

El uso de bulevirtida (Hepcludex, un fármaco de la familia de los inhibidores de la entrada) consiguió suprimir la carga viral del virus de la hepatitis delta y mejoró los niveles de enzimas hepáticas en un ensayo clínico de fase 3, según ha concluido un estudio de última hora presentados en la conferencia.

El virus de la hepatitis delta (VHD) es un virus defectuoso que solo puede replicarse en presencia del virus de la hepatitis B (VHB). A lo largo de años o décadas, la hepatitis B crónica puede provocar una enfermedad hepática avanzada que se puede traducir en cirrosis y cáncer de hígado. Las personas coinfectadas por VHB y VHD experimentan una progresión más agresiva de la enfermedad hepática, en comparación con que las que solamente tienen el VHB. Se calcula que 12 millones de personas en todo el mundo están coinfectadas por estos dos virus hepáticos.

El estudio MYR301 contó con la participación de 150 personas adultas con hepatitis crónica delta en Europa, Rusia y EE UU, que fueron distribuidas de forma aleatoria para recibir de forma inmediata un tratamiento mediante inyecciones subcutáneas diarias de 2mg o 10mg de bulevirtida o bien para posponer el tratamiento. Las personas participantes también podían utilizar antivirales para la hepatitis B. El criterio de medición principal del ensayo era la eficacia y la seguridad a las 48 semanas.

Los resultados provisionales revelaron que, tras 24 semanas de tratamiento, el 55% de las personas incluidas en el brazo de bulevirtida de 2mg y el 68% de las del brazo de 10mg alcanzaron una carga viral del VHD indetectable o experimentaron una disminución de al menos 2logs en los niveles de ARN del VHD con respecto al valor basal, en comparación con solamente el 4% del brazo de tratamiento diferido. Sin embargo, la magnitud del descenso de la carga viral fue similar en ambos brazos de bulevirtida.

La normalización de los niveles de la enzima ALT fue más frecuente en el brazo de 2mg en comparación con los grupos de 10mg o de tratamiento diferido (53%, 38% y 6%, de forma respectiva). El criterio de medición primario combinado de respuesta virológica y bioquímica fue alcanzado por el 37% y el 28% de las personas en los brazos de 2mg y 10mg de bulevirtida (de forma respectiva), frente a ninguna persona en el grupo que pospuso el tratamiento.

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El apoyo entre pares aumentó las tasas de aceptación y cumplimiento del tratamiento de la hepatitis C en Inglaterra

Domizia Salusest | www.domiziasalusest.com

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El apoyo entre pares incrementó las tasas de inicio y cumplimiento del tratamiento de la hepatitis C en Inglaterra entre 2017 y 2020, según las conclusiones de la evaluación realizada a un programa nacional de apoyo entre pares dirigido por Hepatitis C Trust. También aumentó la probabilidad de que las personas que empezaban el tratamiento lo hicieran en un servicio de atención y seguimiento a las drogodependencias, lo que subraya el valor que tiene el hecho de ofrecer la realización del tratamiento de la hepatitis C en entornos no clínicos.

El apoyo entre pares con experiencia propia en el tratamiento de la hepatitis C puede fomentar que otras personas accedan a la terapia, especialmente aquellas que pertenecen a grupos en situación de marginalidad, como las personas usuarias de drogas inyectables, las privadas de libertad y las migrantes.

Los programas de apoyo entre pares han demostrado tener un impacto positivo en la aceptación de los servicios de salud mental, VIH y cáncer, pero los estudios realizados con anterioridad sobre su impacto en la eliminación de la hepatitis C no habían sido concluyentes.

Los esfuerzos de eliminación de la hepatitis C en Inglaterra han incluido la implementación de un programa nacional de apoyo entre pares, que ha sido financiado en parte por las empresas farmacéuticas AbbVie, Gilead y Merck como parte del acuerdo de adquisición competitiva de antivirales de acción directa firmado entre el Servicio Nacional de Salud (NHS, en sus siglas en inglés) y los fabricantes de dichos fármacos.

Al comparar los resultados entre las regiones que establecieron programas de apoyo entre pares y las que lo hicieron más tarde o no lo hicieron, se observó que dicha intervención aumentaba las probabilidades de que las personas iniciaran y completaran el tratamiento. Tras dos meses de la mencionada intervención, también se produjo un aumento significativo de las derivaciones para recibir el tratamiento desde los servicios de atención y seguimiento a las drogodependencias y también de la probabilidad de que las personas que iniciaban el tratamiento lo hicieran en uno de dichos servicios.

"Creemos que las intervenciones con pares son eficaces para implicar a los grupos de riesgo y que podrían acelerar la consecución de los objetivos de eliminación [de la hepatitis C]", concluyó Davina Jugnarain, del Centro de Salud Hepática Barts.

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El análisis ‘reflejo’ se muestra eficaz para detectar casos ocultos de hepatitis C en Escocia

Belova59/Pixabay

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La realización automática de pruebas de hepatitis víricas en muestras de sangre de pacientes con una función hepática anómala ofrece una buena posibilidad de identificar a personas que resultan "difíciles de alcanzar" con hepatitis B o C que no presentan factores de riesgo conocidos, según las conclusiones del análisis de los resultados de las pruebas diagnósticas en la región escocesa de Tayside.

El procedimiento es un ejemplo de análisis ‘reflejo’, en el que las muestras de sangre se someten automáticamente a otras pruebas en caso de que haya un positivo para una enfermedad concreta o si presentan valores por encima de un determinado umbral.

Los resultados del estudio fueron presentados en la conferencia por el doctor Callum Livingstone, recién licenciado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Dundee (Escocia, Reino Unido).

En Tayside, cualquier valor de los niveles de la enzima hepática ALT de un paciente que supere el umbral de 30 da pie a que el laboratorio regional realice un análisis reflejo de la muestra para detectar un posible caso de hepatitis B o C. El algoritmo de la Prueba Inteligente de la Función Hepática (iLFT, en sus siglas en inglés) aprovecha los datos de las pruebas de laboratorio y el índice de masa corporal (IMC) de la persona (junto con otros datos de su historial médico) para proponer un diagnóstico al profesional sanitario que pidió los análisis de sangre al paciente.

A lo largo del periodo del estudio, se remitieron 6.791 pacientes para que se les realizara el iLFT, de los cuales 49 dieron positivo en la prueba de anticuerpos de la hepatitis C. De estas personas, veintinueve presentaban niveles detectables de ARN del virus de la hepatitis C y se les ofreció la posibilidad de recibir tratamiento.

Los casos detectados resultaban atípicos respecto de los casos de hepatitis observados habitualmente en Escocia. Así, mientras que la mayoría de las personas diagnosticadas de hepatitis C en Escocia tienen entre 30 y 39 años, el promedio de edad de las personas diagnosticadas mediante el sistema de cribado iLFT fue de 53 años. Por otro lado, mientras que la mayoría de las personas diagnosticadas de hepatitis C en Escocia cuentan con un historial de uso de drogas inyectables, el 75% de las personas diagnosticadas gracias al iLFT dijeron que nunca habían usado drogas inyectables.

Por último, a pesar de que la mitad de las personas diagnosticadas de hepatitis C viven en los barrios más desfavorecidos de Escocia, ese fue el caso de menos del 15% de los diagnosticados gracias al iLFT.

"El algoritmo iLFT permite identificar casos donde no se observan factores de riesgo manifiestos: personas que no son usuarias de drogas inyectables, que son de mayor edad y que viven en zonas más acomodadas", afirmó el doctor Livingstone.

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La inmunoterapia junto a la quimioterapia por infusión arterial parece un tratamiento prometedor en casos de cáncer hepático avanzado

La profesora Li Xu, en su intervención en el Congreso Internacional del Hígado 2021.

La profesora Li Xu, en su intervención en el Congreso Internacional del Hígado 2021.

Un fármaco experimental de la familia de los inhibidores de puntos de control inmunitario junto a una quimioterapia administrada directamente en la arteria hepática del hígado proporcionó buenos resultados en personas que presentaban un carcinoma hepatocelular localmente avanzado, el tipo más común de cáncer de hígado, según se afirmó en la conferencia.

Este tratamiento "ofrece una opción de curar el carcinoma hepatocelular avanzado", afirmó la profesora Li Xu, del Centro Oncológico de la Universidad Sun Yat-sen en Guangzhou (China), en el curso de una rueda de prensa en la conferencia. La profesora añadió que los resultados de este grupo de personas con cáncer de hígado avanzado fueron "casi iguales" a los observados en otros estudios en personas con carcinoma hepatocelular en una fase inicial o media.

Los participantes recibieron un esquema de tratamiento FOLFOX de quimioterapia vía infusión arterial hepática (HAIC, en sus siglas en inglés), acompañado por infusiones intravenosas de sintilimab cada tres semanas. Se realizó la evaluación de las personas después de dos ciclos y, en caso de observar una reducción de los tumores, se valoraba la posibilidad de una intervención quirúrgica. Las que se sometieron a la cirugía siguieron recibiendo sintilimab cada tres semanas hasta que experimentaron una progresión de la enfermedad o una toxicidad inaceptable o completaron 16 ciclos de tratamiento. Las personas que fueron elegibles para la cirugía recibieron otros dos ciclos de tratamiento con la quimioterapia más sintilimab y fueron reevaluadas.

Trece personas experimentaron una reducción parcial del tumor, con una tasa de respuesta global del 44,8%. Otras once personas mantuvieron estable la enfermedad, lo que supuso una tasa de control de la enfermedad del 82,7%.

Veintiuna de las 29 personas tratadas (72,4%) resultaron elegibles para la intervención quirúrgica, la mayoría después de los dos primeros ciclos de tratamiento. De ellas, 19 se sometieron a una hepatectomía (extirpación de una porción del hígado) y dos recibieron ablación por radiofrecuencia (una intervención que emplea ondas de radio para destruir los tumores). Cuatro pacientes obtuvieron una respuesta patológica completa o una remisión total.

De todas las personas tratadas, la mediana de tiempo de supervivencia sin progresión fue de 15,7 meses y la tasa a los 12 meses (es decir, personas que seguían vivas y sin experimentar una progresión de la enfermedad) fue del 57,9%. La mediana de tiempo de supervivencia sin progresión fue de apenas 5,5 meses en el caso de las personas que no se sometieron a cirugía, pero no pudo determinarse en el grupo sometido a cirugía debido a que la mayoría aún estaba respondiendo (y este valor solo puede calcularse una vez finalizado el tratamiento). La tasa conjunta de supervivencia a los 12 meses fue del 82,3%.

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