El destino me dejó solo

Él, para entonces, tenía un hijo de 7 años, estaba separado de su esposa y tenía una mujer embarazada, pero igual estaban separados. Le conocí por medio de un amigo, quien lo llevo a mi casa. Luego de varios días de insistir en que saliera con él, accedí y, al tiempo, me enamoré. Fue muy confuso para mí porque me daba miedo todo aquello, por mi familia, en fin, por todo.

Al mes me fui con él a trabajar fuera de nuestra ciudad, y al poco tiempo ya estábamos viviendo como pareja. Su niño de siete años ya lo teníamos junto a nosotros. Pasaron los años y llegó un día en que él fue al médico porque tenía algunos malestares. Pues bien, ese día me dio esa noticia que cambió nuestras vidas [es decir, que tenía el VIH]. Abandoné mi hogar, abandoné aquel niño que yo amaba tanto. Estaba destrozado porque yo le echaba la culpa a él, porque fue la primera y única persona con quien había tenido relaciones sexuales.

A los dos meses, tras mucha insistencia y súplicas de aquel hombre pidiéndome perdón y aquel niño lloroso, decidí perdonarle e irme de nuevo a mi hogar y seguir adelante con nuestra nueva condición [VIH+]. Pues mi relación de pareja duró 23 años. Aquel niño de 7 años, lo crie como a mi hijo, como a mi hermano, lo era todo para mí, él sabía de mi relación con su padre y siempre me respetó.

Lamentablemente el año pasado una mala jugada del destino me lo arrebató: Me lo mataron para robarle [al niño], mi pareja no aguantó tanto dolor por lo sucedido y se entregó a la muerte. Ya hoy en día llevo casi tres meses solo, me han dejado solo. Le pido a mi Dios que me dé fortaleza para superar todo este dolor que me está matando más que la propia enfermedad. Hoy en día, aparte de mi dolor por la pérdida de mis dos hombres, porque eso eran ellos para mí, ahora me enfrento a la familia de mi pareja, que me quieren despojar de todo lo que entre los tres construimos.

El segundo hijo de mi pareja, que casi nunca llamaba a su padre ni para saber cómo estaba, ahora está preocupado por los bienes que dejó su progenitor. Yo seguiré firme y luchando con mi dolor y mi condición, me prometí ser fuerte y dar la pelea.

Quise compartir solamente este pequeño fragmento de mi vida en pareja gay durante 23 años.