AIDS 2020: XXIII Conferencia Internacional del Sida. Quinto boletín, miércoles 15/07/2020

Impacto del confinamiento por la COVID-19 sobre las comunidades LGTB

Imagen: Erik Lamontagne (arriba a la izquierda) en una conferencia de prensa online en la AIDS 2020

Imagen: Erik Lamontagne (arriba a la izquierda) en una conferencia de prensa online en la AIDS 2020.

Las conclusiones de una encuesta de ámbito internacional revelan que las medidas adoptadas en respuesta a la COVID-19 han tenido un impacto significativo sobre la salud y la seguridad económica de algunas de las personas de la comunidad LGTB encuestadas.

Erik Lamontagne, de ONUSIDA, presentó los datos durante la XXIII Conferencia Internacional del Sida (AIDS 2020: Virtual), que se celebró de forma virtual la semana pasada.

La encuesta se llevó a cabo entre mediados de abril y mediados de mayo a través de redes sociales y sitios de citas orientados a la comunidad LGTB. A la misma respondieron más de 20.000 personas de dicho colectivo, procedentes de casi 140 países. Tres cuartas partes de las personas encuestadas se encontraban parcial o totalmente confinadas en sus casas en aquel momento.

El 12% de las personas tenían el VIH y el 94% de las personas con el VIH recibían tratamiento antirretroviral. De ellas, el 21% declararon que el acceso a su tratamiento se había visto limitado o dificultado y el 7% dijeron que se les había acabado el tratamiento antirretroviral o que corrían un riesgo inminente de que fuera así.

En cuanto a la situación económica, el 13% de las personas encuestadas afirmaron que habían perdido su trabajo como resultado del confinamiento debido a la COVID-19 y otro 44% mostraron preocupación por su empleo. También se identificaron numerosos casos de inseguridad alimentaria y, hecho, un 23% de las personas indicaron estar comiendo menos o saltándose comidas.

El trabajo sexual había constituido una fuente de ingresos para el 13% de las personas encuestadas antes de la COVID-19, pero solo lo seguía siendo para el 2% durante la pandemia. Por otro lado, un 1% señalaron que habían comenzado a realizar trabajo sexual debido a los problemas económicos ocasionados por el cierre.

Se efectuó un segundo análisis de un subconjunto de 2.134 personas de nueve países para determinar si las dificultades para acceder a los servicios de prevención del VIH se habían correlacionado con la gravedad de las medidas gubernamentales de confinamiento por la COVID-19 (cuantificadas empleando un sistema de puntuación desarrollado por la Universidad de Oxford).

Por cada aumento de diez puntos en la puntuación de severidad [de las medidas] por la COVID, se registró una reducción del 10% en las probabilidades de acceder en persona a las pruebas diagnósticas del VIH, una reducción del 9% en las probabilidades de acceder a la PrEP, una reducción del 6% en las probabilidades de acceder a los preservativos y una reducción del 2% en el acceso a los kits de autorrealización de la prueba. Las personas jóvenes (menores de 24 años) y las que se encontraban en la franja de ingresos más bajos presentaron, de forma sistemática, unas probabilidades más bajas de poder acceder a los servicios de prevención.

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Un estudio de gran tamaño de EE UU no identifica ningún vínculo entre el VIH y el coronavirus

Imagen: Robin J Gentry/Shutterstock.com. Esta imagen solo tiene un propósito ilustrativo.

Imagen: Robin J Gentry/Shutterstock.com. Esta imagen solo tiene un propósito ilustrativo.

Un análisis de la mayor cohorte de personas con el VIH en EE UU reveló que no tenían más probabilidades de sufrir la COVID-19 y que aquellas que lo hacían no eran más propensas a desarrollar un caso, según se informó la semana pasada en la conferencia.

El estudio comparó las pruebas de la COVID-19 y los resultados clínicos entre las personas con y sin el VIH que participaban en el Estudio de Cohorte sobre Envejecimiento de Veteranos. Se comprobó que el 8,4% de las 30.891 personas exmilitares con el VIH y el 6,5% las 76.745 seronegativas de la cohorte se hicieron la prueba de la COVID-19. La tasa acumulada de positivos a finales de junio fue aproximadamente la misma en ambos grupos: 9,7% en el de personas con el VIH y 10,1% en el grupo sin el VIH.

Los veteranos de raza negra (que constituían algo más de la mitad de la cohorte) tuvieron una probabilidad aproximadamente un 70% mayor de contraer el coronavirus que los veteranos de raza blanca, mientras que los veteranos de origen latino fueron alrededor de un 40% más propensos. Estas disparidades fueron similares en personas con y sin VIH.

Los resultados de la COVID-19 también fueron semejantes con independencia del estado serológico al VIH. El 34% de los veteranos seropositivos y el 35% de los seronegativos con la COVID-19 fueron hospitalizados; el 14% y el 15%, respectivamente, fueron ingresados en una unidad de cuidados intensivos; y el 10% y el 11% murieron, de forma respectiva.

En general, los estudios realizados en distintas partes del mundo han revelado que las personas con el VIH no presentan más probabilidades de adquirir la COVID-19 ni de desarrollar un caso grave de la enfermedad que las personas seronegativas de características similares. La principal excepción hasta la fecha es un estudio sudáfricano presentado en AIDS 2020 donde se apreció un aumento de la mortalidad debido a la COVID-19 entre las personas con el VIH.

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Detección de VIH en niños sin diagnosticar en África

Imagen de la presentación online de Hilary Wolf en AIDS 2020.

Imagen de la presentación online de Hilary Wolf en AIDS 2020.

La pasada semana, la organización ONUSIDA hizo pública una declaración en donde se afirmaba que únicamente el 53% de los 1,8 millones de niños con el VIH están recibiendo tratamiento antirretroviral, frente al 67% de los adultos.

Esto, en parte, es debido a los problemas existentes para acceder a las formulaciones pediátricas de los antirretrovirales, pero un gran número de niños no reciben tratamiento antirretroviral porque no están diagnosticados.

El Plan de Emergencia del Presidente de EE UU para Paliar el Sida (PEPFAR, en sus siglas en inglés) está trabajando para aumentar el número de pruebas de índice, ofreciéndoselas a los hijos de las personas que dan positivo en las pruebas de VIH.

La semana pasada, se presentaron en la conferencia los datos sobre las pruebas de índexación en población pediátrica de 12 países en donde actúa el PEPFAR.

En 2019, el número de niños que se sometieron a pruebas de índice fue de unos 825.000, incluyendo 220.000 en Tanzania. Ocho países registraron un aumento significativo de las pruebas de índice en población pediátrica en comparación con el año anterior: Etiopía se situó a la cabeza multiplicando el número por 10, pero Tanzania, Sudáfrica, Nigeria, Zambia y Kenia duplicaron (o casi) el número de pruebas de indexación.

La mayor proporción de pruebas con resultado positivo se registró en la franja más joven de edad: El 4,5% de los niños de entre 1 y 4 años dieron positivo, frente al 2,8% de los niños de entre 5 y 9 años y el 2,7% de los niños de entre 10 y 14 años. Estos porcentajes han variado de forma notable de un país a otro. Así, en la República Democrática del Congo el 14,3% de los niños menores de cinco años dieron positivo en las pruebas, frente al 2,1% registrado en Camerún.

En conjunto, la proporción de pruebas pediátricas del VIH efectuadas como parte de las pruebas de índice pasó del 9% en los doce meses previos al 30 de septiembre de 2018, al 12% en los 12 meses siguientes. La proporción de resultados positivos en población pediátrica debido a las pruebas de indexación aumentó del 17% al 28%.

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¿Puede usarse la estrategia I=I para reestructurar los programas del VIH?

Imagen: Materiales de la campaña en el sitio web vietnamita sobre I=I (K=K) https://kbangk.vn

Imagen: Materiales de la campaña en el sitio web vietnamita sobre I=I (K=K) https://kbangk.vn

Estudios presentados en la conferencia reflejaron la existencia de distintos niveles de concienciación y aceptación del mensaje "Indetectable = Intransmisible" o "I=I", a pesar del concluyente hallazgo de que las personas que tienen carga viral indetectable gracias al tratamiento antirretroviral no pueden transmitir el VIH durante las relaciones sexuales.

La campaña comunitaria para difundir el mensaje I=I fue puesta en marcha en el año 2016 por activistas e investigadores de la ciudad de Nueva York (EE UU) y desde entonces se ha extendido hasta implicar a más de 1.000 organizaciones de 100 países del mundo.

En la conferencia se explicó que el Ministerio de Salud de Vietnam y los líderes comunitarios del país han adoptado el mensaje I=I como componente central de los esfuerzos para prevenir el VIH, informando de la importancia de I=I a las personas con el VIH, a los hombres jóvenes gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (GBHSH), a los profesionales de la salud y al público a través de campañas publicitarias adaptadas a cada nicho de población. Más del 95% de las personas en tratamiento antirretroviral tienen ahora una carga viral indetectable.

Se ha aprovechado el mensaje I=I para reestructurar la provisión de servicios nacionales relativos al VIH. Se identificaron varios aspectos de importancia para su éxito, empezando por el respaldo del gobierno al mensaje I=I, el contar con el liderazgo de la comunidad y la incorporación de los profesionales sanitarios. El conocimiento y la aceptación generalizada del mensaje I=I resultan cruciales.

Por el contrario, un estudio brasileño reflejó que el nivel de conocimiento sobre el mensaje I=I es bajo, fuera de los grupos de población afectados más directamente por el VIH. A un grupo de casi 1.700 personas se les preguntó si creían que el lema I=I era correcto. El 90% de las personas con el VIH dijeron que lo consideraban exacto, mientras que apenas el 68% de los hombres GBHSH sin el VIH estuvieron de acuerdo, porcentaje que se redujo al 35% en el caso de las personas que no pertenecían a esos dos grupos mencionados.

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Desigualdades entre los hombres GBHSH en Inglaterra

Imagen: nito/Shutterstock.com

Imagen: nito/Shutterstock.com

Aunque las tasas del VIH siguen disminuyendo en Inglaterra y la adopción de la profilaxis preexposición (PrEP) aumenta entre los hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (GBHSH), estos avances no se comparten por igual entre todos los subgrupos dentro de esta población, según los datos expuestos en dos pósteres en la conferencia.

Los datos procedentes de varios cientos de clínicas de salud sexual de Inglaterra reflejaron una caída promedio del 40% en los diagnósticos del VIH entre 2014 y 2018. Un reducido número de clínicas (la mitad de ellas en Londres) han tenido mucho más éxito en la reducción de nuevos diagnósticos en la población de hombres GBHSH que otras. Sin embargo, incluso en estas clínicas, las tasas de diagnósticos se están reduciendo con más lentitud entre los hombres de raza negra y los de otras minorías étnicas (67% de reducción) en comparación con los hombres de raza blanca (74%).

En las clínicas que presentan un menor éxito en la reducción del número de nuevos diagnósticos, las disparidades entre grupos raciales fueron marcadas. Así, la reducción en el número de diagnósticos del VIH entre los hombres de raza blanca fue de un 32% en promedio, mientras que apenas llegó al 12% en el caso de los hombres de raza negra y de otras minorías étnicas.

Un segundo estudio examinó los cambios en las tasas de adopción de la PrEP entre 2013 y 2018 en una cohorte de 1.167 hombres GBHSH de las ciudades de Londres y Brighton. El porcentaje de personas que usaba la PrEP en esa cohorte pasó de cero en 2013 al 43% en 2018. Más de la mitad de las personas compraban la PrEP por internet.

Los factores de pronóstico de inicio de la PrEP incluyeron haberse realizado recientemente una prueba del VIH, haber tenido relaciones sexuales sin preservativo en los últimos tres meses, haber practicado sexo sin preservativo con dos o más personas, haber usado la profilaxis postexposición (PEP), haber practicado ChemSex y usar drogas recreativas. Entre los factores también se incluyó ser mayor de 40 años. Los indicadores de una menor probabilidad de iniciar la PrEP fueron no tener empleo y encontrarse en una situación inestable en cuanto a la vivienda. No se proporcionaron datos a partir del origen étnico de las personas.

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La resiliencia es un factor clave para envejecer bien con el VIH

Imagen: Domizia Salusest | www.domiziasalusest.com

Imagen: Domizia Salusest | www.domiziasalusest.com

Un estudio presentado en la conferencia examinó la experiencia de las personas que se hacen mayores con el VIH y cómo sería envejecer “bien” con el virus, identificando los principales retos, así como los factores de protección al respecto.

El estudio Living Positive en Queensland (Viviendo positivo en Queensland, Australia) realizó tres entrevistas anuales a 73 personas con el VIH de entre 34 y 75 años. Dos tercios de ellas tenían más de 50 años y el 85% eran hombres. La mayor parte declaró presentar comorbilidades como cáncer, enfermedades cardíacas o diabetes, además de otros problemas salud mental y cognitivos.

Uno de los principales retos destacados por los participantes fue la sensación de invisibilidad que acompañaba al hecho de hacerse mayor con el VIH. El aislamiento social contribuía a esa sensación y se veía exacerbado por el estigma relacionado con el VIH, la mala salud y una mayor discriminación debida a la edad. Los participantes expresaron su preocupación por las numerosas incertidumbres que conlleva el hecho de hacerse mayor con el VIH y también destacaron el papel que desempeñaban los determinantes sociales de la salud, como los ingresos económicos y la vivienda.

Los participantes también señalaron qué factores podrían resultar protectores: fomentar la resiliencia y añadir un mayor significado a sus vidas. Estos factores estaban estrechamente vinculados con la aceptación del estado serológico al VIH, las conexiones sociales y comunitarias, el poder compartir la experiencia de vivir y hacerse mayor con el VIH, la práctica del voluntariado y el deseo de sentirse útil.

El papel de la resiliencia en las personas que se hacen mayores con el VIH también fue objeto de un estudio canadiense. En él se realizaron entrevistas a 41 hombres GBHSH con el VIH en Ontario, de 40 años de edad o más. La mayoría de los hombres se identificaron como gais (73%) y el 41% eran de raza blanca.

Se detectaron tres amplias áreas que contribuyen a la resiliencia: recursos (como organizaciones y eventos comunitarios, centros de salud y programas de reducción de daños), factores de protección (apoyo de familia y amistades, información sobre el VIH, relaciones sexuales significativas, voluntariado y activismo) y fortalezas personales (ser proactivo, tener perseverancia y ser autoconsciente).

Estos estudios permiten tener una mayor comprensión sobre la vida de las personas que se hacen mayores con el VIH, más allá del limitado enfoque biomédico. Los autores de estos estudios identificaron que las estructuras de apoyo social constituían valiosos mecanismos de protección para esta población que se hace mayor con el VIH.

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Estrategias de curación del VIH basadas en la terapia génica y la inmunoterapia

Imagen: Sharon Lewin y John Frater durante el debate online sobre la cura previo a la conferencia AIDS 2020.

Imagen: Sharon Lewin y John Frater durante el debate online sobre la cura previo a la conferencia AIDS 2020.

Con antelación a la conferencia se celebró un evento centrado en la investigación sobre la cura del VIH en el que se debatió sobre si sería más probable que la terapia génica o la inmunoterapia condujeran a una estrategia de cura del VIH capaz de aplicarse a gran escala.

La profesora Sharon Lewin afirmó que ya existía una prueba de concepto para la estrategia basada en la terapia génica, que serían los casos de Timothy Ray Brown y Adam Castillejo, que se curaron del VIH después de ser sometidos a sendos trasplantes de células madre de donantes que presentaban una mutación en el gen que codifica el correceptor CCR5. Lewin sugirió que pronto podrían eliminarse las células madre del huésped sin necesidad de quimioterapia. Por su parte, el profesor John Frater sostuvo que era más probable conseguir una remisión prolongada del VIH con inmunoterapia y añadió que, en gran medida, la terapia génica sigue sin estar probada en ningún campo, mientras que las inmunoterapias ya se están utilizando para tratar cánceres.

En la conferencia se presentaron los resultados de dos estudios sobre inmunoterapia en los que se probó vesatolimod, un agonista del TLR-7.

El primer estudio se llevó a cabo en macacos durante la fase de infección aguda y demostró que la combinación de una terapia antirretroviral inyectable de acción prolongada iniciada de forma temprana, junto al uso de vesatolimod, consiguió llevar rápidamente la carga viral a niveles indetectables y retrasaba la aparición de las respuestas de anticuerpos frente al virus.

El segundo estudio se llevó a cabo con unas personas denominadas ‘controladoras’ del VIH. Se trata de un subconjunto de personas que son capaces de controlar la replicación del VIH sin necesidad de tomar la terapia antirretroviral durante un período de tiempo inusualmente prolongado. En el campo de la inmunoterapia existe un gran interés por determinar las características de estas personas. El estudio demostró que el tratamiento oral con vesatolimod desencadenaba una respuesta inmunitaria de interferón que dependía de la dosis del fármaco.

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