Las mujeres con el VIH presentarían una peor calidad de vida cuando se hacen mayores que los hombres con el VIH

Un estudio realizado en Italia, cuyos resultados han sido publicados en Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes, ha concluido que las mujeres mayores con el VIH tendrían un peor estado físico y una peor calidad de vida que los hombres con el VIH de edades similares. Paradójicamente, a nivel inmunitario y cardiovascular dichas mujeres presentaban mejores datos clínicos que los hombres.

El envejecimiento en el contexto de la infección por el VIH es un tema cada vez más importante a nivel clínico y social. La edad promedio de las personas con el VIH aumenta año tras año y diversos estudios han ido mostrando en los últimos años que el VIH promueve el desarrollo de comorbilidades típicamente asociadas a la edad, por lo que supone un factor de riesgo extra (véase La Noticia del Día 21/10/2019). El sexo y el género son factores que suelen condicionar el estado de salud de las personas y el campo del VIH no es una excepción: un estudio halló que las mujeres mayores con el VIH tendrían un riesgo de sufrir caídas superior al de los hombres con el VIH de la misma edad (véase La Noticia del Día 20/09/2018).

Ante estos antecedentes, los autores del presente estudio decidieron evaluar las diferencias entre hombres y mujeres que envejecen con el VIH en relación tanto con variables asociadas al VIH como con la calidad de vida o condición física. Para ello, diseñaron un estudio de cohortes de tipo prospectivo –con análisis de datos de tipo transversal– realizado en la Clínica del VIH de Módena (Italia).

Los criterios de inclusión fueron tener 50 años o más de edad y tener el VIH. En el estudio se registraron datos de tipo sociodemográfico, comorbilidades, variables relacionadas con el VIH, datos sobre fragilidad, índice de masa corporal (IMC), desempeño físico, nivel de actividad física y calidad de vida.

Un total 1.126 personas con el VIH participaron en el estudio. El 25,2% eran mujeres. La mediana de la edad era de 55 años (rango intercuartil [RIC]: 6).

En relación con los datos clínicos relativos al VIH se observaron diferencias significativas entre mujeres y hombres en el recuento actual de CD4 (758 células/mm3 y 699 células/mm3, respectivamente, p= 0,03) y en la media de la relación CD4/CD8 (0,87 y 1,01; respectivamente; p <0,0001), siendo siempre resultados más favorables en el caso de las mujeres.

También se observaron diferencias significativas entre mujeres y hombres respecto a consumo elevado de alcohol (19.4% y 33.5%; respectivamente; p= 0,0001), enfermedad cardiovascular (2.8% y 11.0%; respectivamente; p= 0,0001), hipertensión (38.7% y 60.3%; respectivamente; p= 0,0001), diabetes mellitus (11.6% y 22.9%; respectivamente; p= 0,0001) e insuficiencia renal (33.1% y 17.9%; respectivamente; p= 0,0001). Todas estas comorbilidades eran más frecuentes en hombres a excepción de la insuficiencia renal.

Por lo que respecta al desempeño físico, las mujeres presentaban una menor fuerza en las extremidades inferiores en la prueba de levantarse de la silla. También se observó que el 11% de las mujeres obtuvo un resultado inferior a nueve en el test de capacidad funcional SPPB (batería corta sobre desempeño físico, en sus siglas en inglés), mientras que el porcentaje en hombres era significativamente inferior -del 5,6%- (p= 0,002). El promedio de la puntuación en el test de calidad de vida EQ5D5L fue de 0,87 en mujeres y significativamente inferior -de 0,89- en hombres (p=0,002).

Los resultados del presente estudio muestran que las mujeres con el VIH que envejecen, a pesar de tener, en general, mejores datos clínicos que los hombres con el VIH de edades similares, presentan una menor calidad de vida y un peor desempeño físico. Ello deberá ser tenido en cuenta por los gestores del sistema sanitario y los artífices de las políticas sociales para abordar una necesidad sanitaria y social que supondrá un reto cada vez mayor en los próximos años: el envejecimiento de la población con el VIH.

Tener en cuenta las particularidades y los riesgos asociados a cada grupo poblacional con perspectiva de género será esencial para un adecuado manejo de esta cuestión.

Fuente: Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Brañas F, Sánchez-Conde M, Carli F, et al. Sex Differences in People Aging With HIV.J Acquir Immune Defic Syndr. 2020 Mar 1;83(3):284-291. doi: 10.1097/QAI.0000000000002259.