A un mes de mi diagnóstico y en tratamiento con antirretrovirales

En ese momento estaba muy desconcertado por la situación, porque no sabía de qué manera iba a cambiar mi vida. Estaba muy preocupado por mi salud, no solo por el diagnóstico de VIH, sino también por demás complicaciones como la candidiasis en la boca, la infección en las vías urinarias, los ganglios inflamados y la pérdida de peso, entre otras dolencias.

Debo admitir que fue un mes algo complicado, con la mente ocupada en pensamientos, a veces buenos y a veces malos, y lidiando además con los efectos secundarios de los medicamentos, como los mareos y el malestar estomacal.

Hoy, a un mes de mi diagnóstico, les puedo decir que me encuentro mucho mejor. Ya no tengo candidiasis, tampoco la infección urinaria y las dolencias se han ido. Además, mis exámenes generales salieron bien, mis órganos están bien y no tengo ninguna otra infección de transmisión sexual. Mis CD4 inicialmente en el diagnóstico fueron de 280 y la carga viral de 300 mil. El doctor dijo que no debía preocuparme de nada, que en un par de meses mi sistema inmunitario se iba a fortalecer y que la carga viral bajaría hasta ser indetectable.

Anímicamente me siento mucho mejor, tengo pensamientos positivos y tengo muchas ganas de vivir y salir adelante. Los efectos secundarios del medicamento también se han ido, bueno, en realidad he aprendido a controlarlos, tomándolo antes de dormir y con el estómago vacío.

Hoy soy más consciente de mi salud, me estoy alimentando bien, tomando vitaminas y mucha agua, hago ejercicio y, aunque este mes no logré subir de peso, al menos me mantuve, ya no bajé más. Aún me falta ganar fuerzas y energía, pero sé que con el tiempo me voy a recuperar.

Con esto, quiero decirles a todas las personas que están pasando por momentos difíciles que, por más oscuro que se vea el panorama, siempre encontrarán luz en su camino. Mantengan siempre encendida la luz de la fe y la esperanza. Que nada les asuste, que nada les espante, todo se pasa, Dios no les abandona. La paciencia todo lo vence y quien a Dios tiene, nada le falta. ¡Fuerza y ánimo!