Quiero que mi vida sea útil y feliz

Le pido a Dios que me ayude. Los días son horribles, despertar sin deseos de nada, existir y no vivir. Y siendo gay, todo se vuelve más difícil. Sé que me lo merezco, cometí muchos errores, pensaba que no me pasaría, pero me pasó y me niego a aceptarlo.

Pensar que el resto de mi vida estaré así me hace desear terminar con ella, pero tengo una mamá a la que le causaría gran daño si hago lo que quiero, que es terminar con mi vida. En verdad, cada cosa que hago la hago sin ganas, solo quiero estar acostado, aislado, ya no salgo, me alejé de mis pocos amigos, perdí mi seguridad.

Estoy siempre con la cabeza abajo, tratando de entender, estoy harto de que me digan que es un proceso, pues este maldito proceso no termina, no hay un día en que no llore, no hay una hora en que no piense en mi condición.

Muchos dirán que hay cosas peores, ¡pero yo creo que no! Es verdad, el cáncer, la diabetes, etc. pueden ser “peores”, pero ¿quién rechaza a un diabético?, ¡quién murmura por un diabético?, ¿quién señala a una persona con cáncer?, ¿quién dice que se lo merece?

No nos engañemos, tener el VIH es una mierda, por mucho que me digan que puedo vivir muchos años con esta maldita enfermedad. Ahora me pregunto: ¿quiero vivir años así? Y no quiero, estoy cansado de pensar, estoy harto de sentirme un bicho raro, de sentir que ya no valgo lo mismo, porque, aunque me cueste aceptarlo, así es. ¿Quién va a preferir estar con un infectado que con alguien sano? Puedo entender que, por ignorancia, estigmas o lo que sea la gente juzga y señala estando en un error, pero ¿de qué sirve que sea un error? Los señalamientos y los estigmas ahí están.

En poco tiempo lo he perdido todo: perdí a la persona que aún amo (gracias a Dios él está sano), perdí mi salud, mi seguridad, mis ganas. En verdad, si pudiera apretar un botón y terminar con esto, lo haría sin dudarlo. Ya no quiero vivir, pero no atentaré contra mi vida.

Le pido a Dios que pase algo, algo que me dé ánimos, o alguien que esté en mi misma condición y que podamos recorrer este camino tan difícil juntos. ¿Pero quién querría estar conmigo en estos momentos?

Ayer hablé por teléfono con una especie de grupo de personas que tienen VIH, pero me da miedo toparme con gente conocida y que el chisme se esparza, ya que desafortunadamente así es la gente de mi ciudad. Pero por un momento me sentí bien al escuchar que hay un lugar así. También pienso gritarlo a los 4 vientos y que me valga madre lo que la gente diga, pero mi cobardía no me lo permite.

No sé qué hacer, pero sí he decidido vivir o más bien, si Dios me mantiene aquí, quiero que mi vida sea útil y feliz, quiero volver a reír, volver a soñar, volver a besar, bailar, amar, o simplemente tomar el sol y disfrutar del mar sin miedo a pescar una neumonía. Quiero y sueño con tranquilidad, pero no sé cuál será el camino para llegar a ese estado.

Perdonen si mi relato es negativo, pero es lo que siento y necesitaba desahogarme de alguna manera. Admiro a todos los que luchan y son felices.

Saludos desde México y espero que la próxima vez pueda escribir algo más enriquecedor.