Un nuevo modelo de abordaje de la hepatitis C podría salvar la vida a 1,5 millones de personas en 2030

Un equipo de investigadores del Imperial College de Londres (Reino Unido) ha publicado las primeras estimaciones globales sobre un modelo de abordaje de la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) a nivel mundial en el que se analiza el impacto de una mejor prevención, detección y tratamiento del VHC que evitaría 15,1 millones de nuevas infecciones por el virus hepático y 1,5 millones de muertes por cirrosis y cáncer de hígado en todo el mundo para 2030. Esto equivale a una reducción del 81% en la incidencia del VHC y una reducción del 61% de las muertes relacionadas con el virus hepático respecto a 2015 a escala global. Los resultados se publicaron el pasado 28 de enero en la revista The Lancet.

En este estudio, los autores crearon un modelo para abordar la epidemia mundial de hepatitis C en 190 países, utilizando datos sobre demografía, personas usuarias de drogas inyectables (UDI), programas actuales de tratamiento y prevención, tendencias históricas, tasas de prevalencia y mortalidad.

En concreto, se calcularon los efectos de cuatro intervenciones frente al VHC: a) implementación de medidas integrales de seguridad en la sangre de las transfusiones y control de la transmisión en entornos sanitarios (se calculó que la implementación de estas medidas reduciría el número de nuevas infecciones en 2030 en un 58%); b) expansión de los servicios de reducción de daños, como la terapia de sustitución de opioides frente al VHC y los programas de intercambio de agujas y jeringuillas para las personas UDI (extender los servicios de reducción de daños al 40% de las personas UDI podría reducir el número de nuevas infecciones en otro 7%); c) provisión de tratamiento para todas las personas tan pronto como se les diagnostica la infección por el VHC ; y d) la expansión de las pruebas de cribado del VHC.

A nivel mundial, se calcula que 71 millones de personas tienen infección crónica por el virus de la hepatitis C y que entre un 10 y un 20% desarrollarán complicaciones hepáticas tales como cirrosis y cáncer, responsables de más de 475.000 muertes en 2015. En los últimos años, el número de muertes debidas a la infección por VHC ha aumentado.

En general, la transmisión del VHC se produce principalmente por tres causas: transfusiones de sangre, inyección no segura en la atención médica y uso de drogas inyectables. Aunque las dos primeras han disminuido a nivel mundial, siguen siendo un problema en los países de bajos ingresos. El uso de drogas inyectables, por su parte, es la causa principal de transmisión del VHC en países con más recursos, en los que el resto de causas han sido eliminadas de forma mayoritaria (véanse La Noticia del Día 02-10-18 y La Noticia del Día 10-12-18 ).

En conjunto, con la aplicación de las medidas antes mencionadas se evitarían 14,1 millones de nuevas infecciones para 2030, pero esto no se traduciría de inmediato en una disminución de las tasas de mortalidad asociadas al VHC. Para reducir estas tasas de mortalidad futuras de manera más sustancial es fundamental ampliar el acceso al tratamiento con DAA a todas las personas en el momento del diagnóstico de la infección por el VHC, reemplazando los tratamientos basados en interferón en todos los países. Esto podría prevenir 640.000 muertes por cáncer de hígado y cirrosis para 2030. Sin embargo, no se alcanzaría el objetivo de reducir la mortalidad asociada al VHC en un 65% hasta 2032.

La implementación de esta batería de intervenciones permitiría avanzar en la consecución de los objetivos establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto a la eliminación del VHC como una amenaza para la salud global en 2030. Eliminar el virus de la hepatitis C a nivel mundial requiere, por una parte, mejores intervenciones de prevención y detección en particular en países con una elevada prevalencia de la infección como China, India y Pakistán y, por otra parte, una mayor investigación dirigida a todos los entornos junto con un aumento de la financiación dirigida a implementar estas políticas .

La aprobación en 2014 de los antivirales de acción directa frente a la hepatitis C (DAA, en sus siglas en inglés) ha conllevado tasas de curación mucho más altas que las derivadas de tratamientos previos junto con una reducción de los efectos secundarios y del tiempo bajo tratamiento, lo que significó que más pacientes pudieran completar el tratamiento con éxito. En 2016, los 194 estados miembros de la OMS se comprometieron a eliminar el virus de la hepatitis C como amenaza para la salud pública. Entre las medidas para prevenir la transmisión, hay que extender los servicios de reducción de daños para las personas UDI, ampliando las pruebas de cribado del VHC y aumentando el tratamiento con DAA para aquellas personas que ya están infectadas.

Los autores señalan que la reducción de la prevalencia mundial de la hepatitis C depende de los progresos realizados en unos pocos países. Las infecciones y muertes evitadas, después de la implementación del paquete integral de intervenciones, se concentran en un pequeño número de países, en particular China, India, Pakistán y Egipto, que son los países con mayor número nuevas infecciones por el VHC proyectadas para 2030.

El logro de tales reducciones requiere un programa de detección masiva y un rápido aumento de nuevos ciclos de tratamiento a corto plazo, es decir, 51,8 millones de personas tratadas con antivirales de acción directa para 2030. En los siguientes 20 años, en contraste, el número total requerido sería de unos 12 millones de ciclos de tratamiento. Ello indica que las pruebas rápidas y la ampliación del tratamiento son un medio para controlar la epidemia a largo plazo, aunque esto también debe hacerse en el contexto de medidas mejoradas de prevención del VHC.

La estrategia completa para hacer frente a la hepatitis C supondría un gasto de miles de millones de dólares hasta 2030. No obstante, muchos países han logrado avances sustanciales a pesar de esto: En Egipto se implementaron estrategias innovadoras de cribado y un plan de acceso a los tratamientos consensuado con la industria farmacéutica que permitió en 2016 tratar a 700.000 personas con DAA. Por su parte, Australia negoció un modelo de precios basado en el volumen de antivirales de acción directa que alienta la prescripción de cursos de tratamiento más costosos (véase La Noticia del Día 23-01-19 ).

En conclusión, los autores calculan que el número de personas infectadas por hepatitis C disminuirá gradualmente a 58 millones en 2050 implementando el modelo de intervenciones descrito en el estudio . Sin embargo, si la provisión de tratamiento con DAA no mejora, podrían empeorar los resultados, lo que podría conducir a una mortalidad considerablemente mayor y a nuevas infecciones por el VHC.

Fuente : Imperial College London / Elaboración propia (gTt-VIH ).

Referencia : Heffernan A et al. "Scaling up prevention and treatment towards the elimination of hepatitis C: a global mathematical model" by is published in The Lancet. http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(18)32277-3