Tal vez mi futuro simplemente no vale la pena

Un par de meses después volví con mi pareja, pero no tuvimos relaciones sexuales (lo cual me alegra en la actualidad). Al realizarme la prueba ELISA, que dio positivo, quedé aterrado. Mi doctor trató de calmarme y, muy amablemente, me explicó todo lo que debía saber, así como que debía hacerme una prueba confirmatoria.

A pesar de las esperanzas que me había dado el doctor, decidí al día siguiente contárselo a mis papás y mis hermanos, quienes lloraron y se asustaron, si bien me hicieron sentir su apoyo, pero seguía con lo más difícil: decírselo a mi pareja.

Ese mismo día por la noche comencé a contárselo, a lo que él creyó que yo estaba jugando, todo lo que yo podía decirle era "Perdón". Para mí, el miedo de posiblemente haberle transmitido el VIH era lo peor, sin embargo, él se lo tomó de la mejor manera posible y también me apoyó. Al día siguiente, mi compañero se hizo la prueba y dio negativo. No obstante, siguió a mi lado apoyándome y queriéndome. Nuestra relación entró en una etapa más emotiva, en la que nunca me dejó de mostrar su amor.

Así pasó un tiempo en el que me sentí afortunado de que, a pesar del diagnóstico, era apoyado y amado por mi pareja y familia. Hasta que los resultados de mi confirmatoria llegaron diciendo que, efectivamente, soy portador del VIH. En este momento mi vida cambió. Trataba de concentrarme en la escuela, los exámenes, pero el medicamento antirretroviral que tomaba me ocasionó varios efectos secundarios (mareos, sueño excesivo, aturdimiento, náuseas, etc.). La gente comenzaba a notar que siempre me sentía mal, me veían triste o que me quedaba dormido a media clase, ¡en cualquier parte!

También mi relación con mi pareja cambió, lo notaba un poco más distante desde la confirmación y me confesó que tenía un "poquito de miedito". Sé que es normal, pero entonces mi estado de ánimo cayó. He de decir que tengo depresión y problemas de ansiedad desde los 17 años, y con esto esos problemas volvieron.

Estos últimos días me he sentido muy triste, mi pareja me había dicho que cuando me sintiera así le hablara, pero cuando trato de explicarle cómo me siento solamente me responde "Te quiero". Llevamos más de 2 semanas sin vernos y siento que me evita. En mi casa, trato de no estar triste para no preocupar a mi familia, pero no puedo fingir mucho tiempo más que estoy bien; quiero llorar, que alguien me escuche sin miedo y me abrace.

A veces siento que mi vida ya está echada a perder, incluso los doctores me dicen "20 años, muy joven" con un tono de voz que dice eso, que ya arruiné mi vida. Siento que, si no tengo un futuro o he de estar solo eternamente, ¿para qué continuar? Siento que, tarde o temprano, mi pareja me va a dejar por alguien mejor, por alguien sano (que pretendientes le sobran), y está bien, es su derecho, pero siento que perderlo ahora sería lo peor, lo amo.

Entre el VIH y la depresión solo quiero terminar mi vida, reiniciarla, ser alguien más. Tal vez mi futuro simplemente no vale la pena.