Vivir con el VIH: Una historia diferente

Llevo tres años con el diagnóstico del VIH y no es tan horrible como he leído por aquí. Lo sé, las personas se quieren desahogar, pero hay tiempo para superar lo que por propias decisiones nos ha pasado. Vivir con el virus es algo normal. A veces, cuando nos da gripa, estornudamos, nos duele alguna parte del cuerpo o alguien nos mira, de inmediato pensamos que es culpa del VIH. ¡NO! No todo gira alrededor del VIH. Tu cuerpo sigue siendo el mismo, tu vida sigue siendo la misma, a veces hasta se olvida del diagnóstico. Las pastis en la noche parecen vitaminas o algún método de planificación. Si tú te estás chequeando y mirando tus CD4, todo está bien. Mientras tomes mucha agua todo está bien; si sonríes, todo está bien.

Actualmente tengo pareja, desde hace dos años, es seronegativo al VIH y sabe mi diagnóstico. En la cama todo es maravilloso: morbo, confianza, placer, lujuria, amor, no hay estigma... Hay penetración normalmente, pero siempre utilizamos condón por aseo y porque siempre lo exijo para cuidarle.

La relación con mi familia es buena. A veces hay discusiones, risas, paseos o reuniones, nada es culpa del VIH. Si estás cansado, no le eches la culpa al VIH; si no tienes un buen día, no le eches la culpa al VIH; si estás sudando del calor climático, no le eches la culpa al VIH; si tienes mucho frio, no le eches la culpa al diagnóstico.

No por ser VIH positivo dejé mis sueños a un lado o mis metas por cumplir. He viajado al exterior con esfuerzos de trabajo y todo es normal. Estoy estudiando en la universidad mi segunda carrera y es normal. A veces peleo con mi pareja y nunca culpo al VIH.

Hay cosas más prioritarias que preocuparme por querer sacar de mi sangre algo que no podré jamás. Vive con lo que hay, sé feliz con lo que hay, solo cuídate y quiérete. Un abrazo.