los comites eticos


Apolo García

Los Comités de Ética (CE) surgieron porque los derechos de las personas eran y son vulnerados. En la década de los 70 salieron a la luz ciertas irregularidades en la investigación clínica anterior. Por ejemplo, el “experimento Tuskegee” en Alabama (EE UU), realizado desde los años 30 y a lo largo de 40 años del siglo pasado, consistía en tratar con antibióticos a personas blancas que padecían sífilis y compararlos con un grupo de personas negras que padecían la misma infección pero que no eran tratados, con el objetivo de estudiar la evolución de la enfermedad en personas que no recibían tratamiento. En los 50, en el colegio estatal de Willowbrook, en Nueva York (EE UU), a niñ@s con deficiencia mental se les infectó -con el consentimiento de sus progenitores- con el virus de la hepatitis (se les hizo ingerir muestras derivadas de las heces de personas infectadas o bien se les inoculaba directamente) para estudiar la historia natural de esta infección y descubrir sus variantes. Éstos son algunos de los casos realmente espeluznantes. En 1983 una Comisión Presidencial estadounidense estableció la obligatoriedad de la creación de los Comités de Ética.

Los Comités de Ética (CE) siguen un procedimiento que no es nuevo, y tuvo su origen en las asambleas políticas. Lo que no se había utilizado nunca era como método específico de la toma de decisiones morales.

Los CE son de carácter consecuencialista: para evaluar las consecuencias es preciso tener en cuenta las perspectivas de tod@s l@s implicad@s, al menos del mayor número de ell@s. En el caso de la práctica médica esto es evidente: el juicio de una situación concreta es más correcto cuando no sólo tiene en cuenta la perspectiva del/la médic@, sino también del personal de enfermería, de l@s familiares, del/la propi@ usuari@ del servicio sanitario, etc. Cuando quien decide es una sola persona, puede acabar anteponiendo sus intereses particulares sobre los intereses de l@s demás.

Debido al progreso médico, biológico y farmacológico de los últimos años y el desarrollo de nuevas tecnologías de aplicación clínica han obligado a las profesiones sanitarias a desarrollar su sentido de responsabilidad social sobre los poderes que ejercen sobre la vida humana y la calidad de vida.

La bioética es utilizada por l@s sanitari@s como herramienta para tomar decisiones a la que se asocia una metodología de análisis de problemas clínicos, asistenciales o de investigación, basada en el diálogo interdisciplinario, abierto, sistemático y éticamente plural. Los CE son instancias o estructuras de diálogo que asumen la responsabilidad de intentar clarificar y resolver racional y razonablemente los conflictos de valores que se presentan en la investigación o en la práctica clínica.

Tipos de comités éticos

A modo de clasificación encontramos 3 tipos de CE:

1. CEIC (comité ético de investigaciones clínicas); tiene como finalidad velar por la calidad de la investigación en sujetos humanos y la protección de l@s mism@s. En EE UU denominados Institutional Review Boards y en España se llaman CEIC por la Ley del Medicamento de 1990. Esta ley apoya las siguientes normas éticas:

  • a Un buen protocolo de investigación.
    b Investigadores competentes.
    c Balance positivo entre beneficios y riesgos.
    d Consentimiento lúcido.
    e Selección equitativa de sujetos, protegiendo especialmente a individuos de grupos más vulnerables.
    f Compensación por daños causados por la investigación.

2. CAE (comité asistencial de ética); son comités de ámbito hospitalario que procuran resolver los conflictos éticos que se plantean en la asistencia hospitalaria. Sus funciones más representativas son:

  • a Proteger los derechos de l@s pacientes.
    b Facilitar el proceso de decisión en los casos más conflictivos desde la visión médica.
    c Elaborar protocolos de actuación, como: criterios de selección de pacientes en las UCI;   determinación de la muerte cerebral, confidencialidad, etc.
    d Formar en bioética a l@s miembros del comité y del hospital.

3. Comités nacionales, permanentes o temporales. Los informes que han publicado estos comités han tenido resonancia mundial, o por los menos en occidente, como The President´s Comisión for the Study of Ethical Problems in Medicine (1980-1983) de EE UU o el Comité Consultatif Nattional d´Ethique pour les Sciences de la Vie et de la Santé, creado en Francia por el presidente François Mitterrand en 1983.

Aspectos de los comités asistenciales de ética

Podríamos decir que los CAE son organismos consultivos no vinculantes, es decir, no juzgan la conducta profesional, y por supuesto no ejercen ninguna función sancionadora, funciones que deben quedar reservadas a otras instancias. Así mismo, tienen solamente un papel asesor y dejan la toma de decisiones en las manos de quien siempre ha estado: el/la usuari@, la familia, el/la médic@ o la autoridad judicial.

En España el 30/3/1995 la Dirección General del INSALUD en su circular 3/95 hace mención a la necesidad de crear en los hospitales comités asistenciales de ética donde éstos debían estar acreditados correctamente con el fin de dar “legitimidad legal” a estos organismos. Hoy en día con las recientes trasferencias sanitarias a las distintas comunidades autónomas las regularización de los CAE ha quedado en manos de cada Servicio de Salud Autónomo. Además, en algunos hospitales los CAE no están oficialmente acreditados pero sí funcionan como Comisión Promotora, lo que hace pensar que esta regularización no es imprescindible para funcionar como órgano consultor.

CAE Y SIDA

Como sabéis, el SIDA ha planteado y plantea muchos problemas éticos asistenciales, de hecho, el SIDA ha “removido” la relación clínica y la toma de decisiones entre sanitari@s y usuari@s de los sistemas sanitarios. Al inicio de la aparición de la pandemia suscitó ciertos problemas asistenciales que son diferentes a los actuales, ya que la enfermedad ha pasado a plantear nuevos horizontes y a su vez nuevas situaciones de cuidado con la consecuente emergencia de problemas éticos.

Nos enfrentamos a los problemas clásicos: confidencialidad, listas de espera, trasplantes de órganos, ingresos en residencias asistidas, todos ellos infundados por el fuerte peso de la discriminación tan difícil de demostrar con evidencias y el miedo al “contagio” por terceras personas.

En la actualidad surgen problemas especialmente de justicia sanitaria, con lo que me planteo, ¿por qué los sistemas públicos de salud no cubren las intervenciones para corregir las huellas de la lipodistrofia?; ¿por qué en los hospitales no existe la misma dotación de recursos asistenciales adecuados a las necesidades de la población con VIH/SIDA frente a otras enfermedades de impacto como es el cáncer?

Formas de acceder a un Comité de Ética

Como comentaba anteriormente la mayoría de los hospitales generales universitarios disponen de CEIC y CAE donde l@s profesionales sanitari@s, usuari@ s de los servicios, organizaciones sociales pueden pedir al CAE recomendaciones o consejos sobre el problema a tratar. El circuito a seguir para realizar la consulta puede variar según qué hospital, pero habitualmente se hace a través del Servicio de Atención al Usuario, éstos derivan la petición al CAE donde se trata el tema desde una visión multidisciplinar. Es importante recordar que algunas comunidades disponen de Comités Regionales de Ética Asistencial, donde las instituciones gubernamentales están implicadas y el acceso se hace posible de igual manera que a los CAE.

Desde mi experiencia podría decir que los temas son tratados con delicadeza y con el máximo respeto a la dignidad de las personas y dentro de un proceso auténticamente deliberativo. Sólo falta que todo el mundo se lo crea y confíe en estos organismos y sobre todo que éstos conozcan la realidad y problemas de este reto moral, social y tecnológico en el que estamos inmers@s.