Un cambio interno

Ha pasado más de 1 año desde mi diagnostico y me atrevo a volver a contar mi experiencia y puedo decir que increíblemente el VIH me cambió, pero no como cree la mayoría de la gente. Mi cambio no fue físico o de salud porque considero que estoy en mi mejor momento de mi vida sino que mi cambio fue interno, personal de hábitos y de vida.

Hoy por hoy, transcurrido este tiempo me he dado cuenta de que quizá necesitaba pasar por una situación como esta para aprender a ser mejor, a ser más humilde, más sensible… aprender a llorar pero desde dentro y, sobre todo, aprender a reír y saber que, como dice Gandhi, la vida es un espejo, es un reflejo de todo lo que das y de la actitud con que ves la vida dependerá cómo la vivas y, como dicen en mi tierra: “La vida es como la arepa, sabe a lo que le pongas”.

Obviamente no ha sido fácil, pero los invito a aceptarse con una condición que no es más que eso, si así lo quieren. Los invito a tener una vida sana sin excesos y a tener una excelente adherencia a los tratamientos y a seguir al pie de la letra las recomendaciones de sus médicos de cabecera.

Hoy por hoy doy gracias a que mi diagnóstico fue temprano y no me vi en una penosa situación de salud. Doy gracias porque hoy soy mejor persona que años atrás y doy gracias a Chile que me recibió con los brazos abiertos porque me había tocado emigrar debido a la situación de mi país.

Jamás pensé que podría conseguir una pareja estable y aquí estoy con una pareja serodiscordante. Jamás pensé que luego de esto podría seguir con mi carrera (por mis traumas locos e innecesarios) y aquí estoy ejerciendo la medicina y cumpliendo cada uno de los sueños que tenía y les cuento que voy por más.

Amigos, que esta condición no sea un obstáculo para poder ser mejores, porque el VIH es una condición, pero quien te mata en realidad es la mente que le pones. Atrévanse a vivir, a soñar que de todas maneras de este planeta no vamos a salir vivos.

Como consejo 4 cosas: buena adherencia al tratamiento, alimentación sana, ejercicio y protección. ¡Ah! y aprenda a ser feliz con lo que le tocó vivir porque si no, no está viviendo. Saludos.