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  1. Lo+Positivo 50, otoño 2011
  2. Al Detalle

Nunca hemos estado tan cerca

Hablamos con Jane Waterman, una mujer enérgica y de risa contagiosa, recientemente nombrada directora para Europa de la organización Iniciativa Internacional por una Vacuna contra el Sida (IAVI). IAVI trabaja para acelerar la investigación de una vacuna capaz de prevenir la infección por VIH. IAVI también realiza activismo para que la vacuna constituya una prioridad mundial y trabaja para asegurar que la futura vacuna esté disponible para todo aquel que la necesite.

Ante todo, felicidades por el reciente nombramiento en IAVI. ¿Qué te atrajo personal y profesionalmente del trabajo en esta organización?

¡Gracias! He trabajado en el ámbito del VIH/sida durante más de 12 años, y el hecho de haber colaborado anteriormente con la Alianza Internacional contra el VIH/Sida me había dado una profunda comprensión del estigma y discriminación que tan relacionados están con el acceso al tratamiento y la prevención de las personas más afectadas y, en consecuencia, que más lo necesitan. Creo que una vacuna eficaz contra el sida supondría una esperanza real para que las poblaciones marginadas y vulnerables pudieran librarse finalmente del miedo y la devastación que la epidemia causa en sus comunidades. Resulta muy inspirador contribuir al esfuerzo mundial para alcanzar este objetivo y me siento extremadamente afortunada de trabajar en una organización como IAVI, que no sólo me permite desarrollarme profesionalmente, sino también sentir que estoy trabajando por conseguir un mundo mejor.
Foto: Jane Waterman, de amarillo, con algunos de los participantes en el encuentro anual de socios europeos de IAVI en 2011.

Este 2011, IAVI cumple 15 años como organización y también se cumplen 10 años de la oficina de IAVI en Europa; ¿cuáles consideras que han sido los logros más importantes en Europa?

IAVI inauguró su oficina europea en 2001 en Ámsterdam, Holanda. Uno de nuestros logros más importantes ha sido la consecución del apoyo y colaboraciones de las que disfrutamos en Europa. En un continente en donde cada país tiene un propio contexto social y político único y, con frecuencia, incluso su propio idioma, está claro que no puede aplicarse el mismo enfoque para todos y el programa europeo de IAVI se basa en una red de colaboradores nacionales. Con nuestros socios de la sociedad civil, entre los que se cuenta gTt, hemos conseguido dejar una impronta en las políticas nacionales, regionales e internacionales, muchas de las cuales incluyen ahora un compromiso para desarrollar nuevas herramientas preventivas frente al VIH. En conjunto, hemos garantizado la financiación de ocho gobiernos europeos, así como de la propia Unión Europea.

El hecho de que España iniciara su aportación a IAVI en 2007 constituyó un importante logro, gracias a vuestro apoyo y el de otras organizaciones de la sociedad civil española. En su gran mayoría, los fondos proporcionados por los donantes europeos no están condicionados, lo que demuestra la fe en la importancia de la misión de IAVI y en el modo en que la enfocamos. También estoy muy orgullosa de la gran cantidad de científicos europeos con los que trabajamos. Sus aportaciones nos están ayudando a resolver algunos de los principales obstáculos científicos y a acelerar el diseño y prueba de novedosas candidatas a vacunas contra el sida.

El ensayo RV144 ha ofrecido por primera vez una prueba de eficacia de una vacuna. ¿Cuáles son los siguientes pasos previstos?

Probablemente, un científico podría responderos mejor que yo, pero creo que se puede decir que los resultados del ensayo RV144 constituyeron un hito en el desarrollo de una vacuna contra el sida, ya que supusieron la primera demostración en personas de que una vacuna podría reducir el riesgo de infección por VIH. No obstante, la eficacia observada (un 30%) no es suficiente para conseguir su aprobación. Los datos obtenidos en este estudio siguen influyendo de forma notable en la orientación de la investigación de las vacunas contra el sida, incluyendo la que realiza IAVI, mientras intentamos desarrollar vacunas experimentales que puedan ofrecer una protección elevada y prolongada frente a la infección por VIH. Los actuales estudios de seguimiento tienen por objetivo averiguar por qué la candidata a vacuna fue capaz de proporcionar protección a algunas personas y se están planeando nuevos ensayos con vacunas experimentales similares para entender mejor los resultados obtenidos.

El RV144 constituye un gran ejemplo de cómo el campo de la vacuna contra el VIH puede trabajar de forma conjunta para resolver un problema, donde tanto los investigadores como las partes implicadas en general trabajan mano a mano de forma eficaz, transparente y oportuna, con las aportaciones de una gran variedad de colaboradores de diversos sectores: un gran modelo que podría aplicarse en futuros esfuerzos para conseguir una vacuna. Está claro que el conocimiento procedente de ensayos clínicos como el RV144 hace que nuestra comprensión de la prevención del VIH aumente de forma notable. Ahora mismo, en este ámbito, constituye una prioridad lograr probar en estudios clínicos nuevas vacunas experimentales prometedoras, tanto similares a las evaluadas en el RV144, como otras distintas.

En la reciente Conferencia de la IAS 2011, el tratamiento como prevención ha sido el tema estrella. Con unos recursos económicos tan escasos, ¿qué supone esto para la I+D en vacunas contra el sida?

De esta investigación se desprende que el tratamiento de las personas con VIH constituye una estrategia preventiva fundamental. El descubrimiento de que el inicio temprano del tratamiento antirretroviral reduce de manera muy marcada las probabilidades de que se transmita el virus (además de ofrecer unos beneficios sanitarios importantes para el miembro de la pareja con VIH) es muy importante, ya que hace más perentoria la llamada a un acceso universal al tratamiento, que ayudará a preservar la salud, salvará vidas, reducirá el número de nuevas infecciones y ralentizará el curso de la pandemia. Sin embargo, debemos recordar que ninguna intervención preventiva aislada funcionará para todo el mundo en todas partes.

Además de aumentar el acceso a los antirretrovirales, la respuesta global al VIH debe contemplar todas las estrategias de prevención que han demostrado ser eficaces, dirigidas a donde más se necesitan, incluyendo los preservativos masculinos y femeninos, la circuncisión de poblaciones adultas, la reducción de daños en usuarios de drogas y, cuando sea adecuado, la profilaxis postexposición (PPE). Todos estos esfuerzos han de verse respaldados por estrategias que garanticen el acceso y deben contar con la participación comunitaria. También debe financiarse la investigación en otras tecnologías preventivas, como los microbicidas vaginales y rectales, la PPrE (profilaxis preexposición) y las vacunas, de modo que puedan desarrollarse, probarse y desplegarse en el menor tiempo posible, ya que estas herramientas de prevención pueden, en conjunto, tener un impacto máximo en el objetivo de reducir del número de infecciones a cero y, en última instancia, de poner fin a la pandemia del sida.

¿Por qué crees que los avances científicos de los últimos años en la I+D de vacunas del sida resultan tan esperanzadores?

El VIH es el reto más complicado al que se han enfrentado los especialistas en vacunas. A pesar de las dificultades, a lo largo de los últimos dos años se han producido unos alentadores avances hacia la consecución de una vacuna contra el VIH. En realidad, observando la experiencia y los recursos que se han acumulado con el tiempo, se puede ver que estamos progresando a un ritmo muy superior al que la mayoría habríamos pensado que era posible hace apenas unos años. Esto incluye el ensayo RV144, antes mencionado, así como un grupo de nuevas y prometedoras vacunas experimentales que están entrando en la fase de ensayos clínicos. Además, hace dos años, en muestras de algunas personas con VIH, se descubrieron unos anticuerpos especiales que en experimentos de laboratorio consiguieron bloquear un amplio abanico de variantes virales, evitando que infectasen sus células diana.

Desde entonces, se han identificado otros 20 de estos anticuerpos ampliamente neutralizantes. También hay nuevos indicios sobre cómo el sistema inmunitario produce dichos anticuerpos y se ha obtenido un mayor conocimiento de su estructura y el modo y puntos en que interactúan con el VIH, así como del modo en que son capaces de evitar la infección de las células. En conjunto, esta información ofrece unas pistas esenciales a los investigadores sobre cómo diseñar y evaluar vacunas experimentales que inducirían la producción de dichos anticuerpos para bloquear la infección por VIH.
Imagen: Destacado de texto

¿Cuáles son los grandes retos actuales para la I+D en vacunas contra el sida? ¿Cómo puede colaborar la sociedad civil en la consecución de una vacuna?

Los aspectos científicos plantean un reto importante y debemos asegurarnos de que los investigadores disponen de los recursos necesarios para que puedan seguir probando las vacunas experimentales más prometedoras en ensayos clínicos. Desgraciadamente, estamos en un momento en el que la recesión económica mundial ha conducido a unos déficits cada vez mayores en los presupuestos públicos, lo que en muchos países, a su vez, se ha traducido en un movimiento político para reducir el gasto.

Así, los compromisos económicos para la lucha contra el VIH/sida se han reducido de forma drástica y resulta descorazonador ver cómo los gobiernos están recortando estos presupuestos en un momento en el que el sida sigue cobrándose de forma desproporcionada las vidas de las personas en sus años más productivos económicamente, mientras la investigación está ofreciendo nuevas e importantes oportunidades para frenar la marea de la pandemia. En consecuencia, debemos mantener y reforzar los compromisos políticos y económicos en la respuesta al sida. Tenemos que abogar por la ampliación del conjunto de herramientas de tratamiento y prevención de la infección por VIH para poner fin a esta pandemia, incluyendo nuevas tecnologías como la vacuna preventiva del sida, que considero que constituirá una parte fundamental de la solución.

Las inversiones a largo plazo que se hicieron para el desarrollo de una vacuna contra el sida están dando su fruto, como demuestra el progreso científico sin precedentes alcanzado en este ámbito en los últimos años. Nunca hemos estado tan cerca de conseguirlo; ya no se trata de “si” una vacuna es posible, sino de “cuándo” la tendremos. Este impulso actual, tan difícil de conseguir, debe mantenerse. A largo plazo, el progreso continuo en este campo dependerá de los mecanismos de financiación (existentes y novedosos) de las tareas de investigación y desarrollo de vacunas contra el sida, que precisarán de un compromiso continuo y un apoyo activo por parte de las comunidades, la sociedad civil, los gobiernos, la industria y el ámbito académico en todo el mundo.

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Anónimo (no verificado)

En verdad tantos años que lleva la enfermedad y no puede ser posible que no hayan encontrado aun una cura. Aunque sea una enfermedad ya crónica. Todos tenemos derecho a una vida sana y normal. Los gobiernos deberían de prestar mas atención a este tema. Y por fin poner un fin a esta maldita enfermedad.

responder 19 Marzo, 2016 – 12:02am

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