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Truvada® se muestra eficaz en un ensayo en hombres que practican sexo con hombres

La búsqueda de nuevas estrategias preventivas de la transmisión del VIH —que se unirían a las ya existentes, como los preservativos, la circuncisión o los programas de intercambio de jeringuillas— es un camino dificultoso a la vez que necesario, ya que se calcula que, cada año, tienen lugar 2,7 millones de nuevas infecciones en el mundo.

Los datos epidemiológicos evidencian cómo las tasas de nuevos diagnósticos de VIH continúan aumentando entre los grupos más vulnerables, entre ellos los hombres que practican sexo con hombres (HSH).

Imagen: BrevesUna de estas estrategias en fase de investigación es el empleo regular de fármacos antirretrovirales administrados a personas seronegativas para evitar la transmisión ante una potencial exposición al virus, lo que se conoce con el nombre de profilaxis pre-exposición (PPrE).

Con el objetivo de evaluar la capacidad preventiva de la combinación de tenofovir y emtricitabina (Truvada®; también por separado como Viread® y Emtriva®, respectivamente) como PPrE respecto a placebo, se realizó el estudio iPrEx, en el cual participaron 2.470 HSH y 29 mujeres transgénero en 11 centros de Brasil, Ecuador, Perú, Sudáfrica, Tailandia y EE UU. Ninguno de los participantes tenía VIH (excepto diez casos de falsos negativos en la prueba diagnóstica de cribado) al inicio del estudio, todos eran sexualmente activos y fueron considerados como en situación de alto riesgo de contraer la infección por VIH —con un promedio de 18 parejas sexuales en los últimos tres meses y relaciones sexuales anales receptivas en el 60% de los casos—. Durante el estudio, además, se proporcionaron servicios de counselling y otras herramientas preventivas para minimizar riesgos.

Treinta y seis de las nuevas infecciones detectadas durante el estudio se dieron en los 1.251 integrantes del grupo con tenofovir/emtricitabina, mientras que las 64 restantes se produjeron entre los 1.248 participantes del grupo con placebo. Esta diferencia representó una reducción relativa del riesgo de infección por VIH de un 43,8% (p= 0,005).

La estrategia terapéutica tuvo una eficacia marcadamente superior en aquellas personas con mayor adhesión al tratamiento, lo cual podría constituir un factor limitante de su eficacia y utilidad, puesto que sería necesario un elevado grado de adhesión para su adecuado funcionamiento.

En general, la combinación tenofovir/emtricitabina fue bien tolerada. Las personas que tomaban los fármacos mostraron una probabilidad de experimentar náuseas moderadas durante las primeras 4 semanas bajo terapia, aunque su incidencia disminuyó con el tiempo.

A pesar de los buenos resultados del presente ensayo, administrar la PPrE a la población general resultaría muy costoso, por lo que no se podrían beneficiar la mayoría de las personas, sobre todo en los entornos más pobres, donde la epidemia es endémica y ni siquiera las personas ya infectadas pueden acceder a los antirretrovirales. En este sentido, las políticas sobre precios de los laboratorios farmacéuticos mostrarán si en realidad están dispuestos a que la PPrE esté al alcance de las personas que más la necesitan.

Por otro lado, tampoco hay que olvidarse del riesgo de que la PPrE pueda administrarse a personas que, teniendo infección por VIH, no hayan sido diagnosticadas, o que siendo seronegativas, puedan infectarse en el transcurso del tratamiento. En estos supuestos, la persona estaría recibiendo una terapia que no sería apropiada para combatir su infección, lo que podría llevar a que el virus desarrollase mutaciones de resistencia a los fármacos incluidos en la PPrE, pudiendo comprometer las futuras opciones de tratamiento del paciente.

Con todo, la noticia es positiva, pues permitirá ampliar el abanico de la prevención del VIH, y su uso, en determinados contextos, debería complementar (y no sustituir) el empleo de estrategias preventivas de eficacia probada, como son, por ejemplo, los preservativos. Aun así, quedan sin respuesta interrogantes tales como cuál sería la mejor pauta de dosificación, cómo abordar la potencial desinhibición del comportamiento sexual, cómo conseguir un nivel elevado de adhesión al tratamiento, o cómo manejar los posibles efectos secundarios.


  • Referencia: Grant RM, Lama JR, Anderson PL, et al. Preexposure Chemoprophylaxis for HIV Prevention in Men Who Have Sex with Men. N Engl J Med. 2010 November 23.

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