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  1. Lo+Positivo 45, primavera 2010
  2. En Persona

La gente dice que practica sexo seguro, aunque no sea cierto

Andrés preguntó a su novio si “podía estar tranquilo”. Su novio le respondió que sí, y él se lo creyó. Hasta que descubrió que le había transmitido el VIH. Le perdonó el engaño y continuaron juntos. Al cabo de un tiempo, cansado de su rutina, Andrés decidió abandonar su Colombia natal y desplazarse a Barcelona para estudiar un máster. Dejó su trabajo y su novio de 4 años. Empezaba una nueva vida.

“Fue uno de esos momentos en que te preguntas qué es lo que quieres hacer y cómo alcanzarlo. Siempre había tenido planes de ir a estudiar al extranjero. Y me lancé”, cuenta este joven arquitecto de 29 años, con ojos castaños y barba de unos días.

Ser seropositivo condicionó la elección de su destino. “En Rusia o China no podía viajar, por si me pillaban los frascos de medicamentos. En muchos otros países te pueden denegar el visado por los informes médicos. Pensaba en ir a Holanda. Pero investigué sobre sistema sanitarios y me decanté por Barcelona: en España había (y hay) una atención médica universal y buenos tratamientos”.
Collage: La gente dice que practica sexo seguro
LO+POSITIVO [LMP]: ¿Te fuiste de Colombia porque eras seropositivo?
Andrés [A]: No, fue más bien porque necesitaba un cambio vital. Pero es cierto que hace 5 años que me diagnosticaron y fue todo muy duro. Sobre todo, que me infectara mi novio. Yo era el único que no sabía que mi novio mantenía relaciones sexuales fuera de la pareja. Fue una sorpresa, yo le era fiel.

LMP: ¿Qué sentiste?
A: Rabia o risa… yo que sé. Si por lo menos hubiera estado follando por todas partes… pero siempre intenté ser muy responsable. Nunca pensé que nuestra relación era abierta, se suponía que éramos una pareja monógama. Pero mi novio sí, y lo peor es que no se protegía. Cometió un error.

LMP: Pero pasaste página y seguisteis juntos…
A: Cuando me comunicaron los resultados, me sentí solo, aterrorizado. No sabía qué hacer, y mi novio era la única persona que conocía en la misma situación. Al principio se lo reprochaba, pero luego, poco a poco, lo perdoné. Era la única manera de convivir. No fue fácil, pero estaba muy enamorado. Decidimos seguir y nos fuimos a vivir juntos. Hasta que yo me vine a Barcelona y, hace poco, lo dejamos. Como decimos en Colombia: “Amor de lejos, amor de pendejos; infelices los cuatro, o los ocho”.
Imagen: Destacado de texto
LMP: ¿Qué diferencias hay entre Colombia y España en relación con el VIH?
A: La mentalidad en Colombia es un poco más retrógrada; el VIH no suele ser un tema que se trate abiertamente. Va dejando de ser un tabú, pero aún no hay demasiadas redes de apoyo ni tampoco muchas ONG como las que existen en Barcelona. ¡Y te puedo prometer que busqué! Hay algunos grupos de gente que se juntan; por ejemplo, los que organizaba mi médico. También iba al psicólogo y se creaban grupos muy heavies. Se unían historias muy duras, marginales, en las que no me sentía identificado.

LMP: Pero tú vivías en Bogotá. Parece una ciudad abierta…
A: Yo tenía la información. Pero no era suficiente. No hay tantas campañas y no están en las discotecas. En Bogotá hay mucha más apertura que en los pueblos, pero aún existe temor al rechazo, al señalamiento social… Mi familia sabe que soy gay.

LMP: Sin embargo, tú ocultas que eres positivo…
A: Es cierto, se lo he comentado a pocas personas. Tengo gente con quien lo hablo para no sentirme solo. Pero, en general, he querido conservar el anonimato. Supongo que es cuestión de tiempo.

LMP: ¿También lo ocultas en Barcelona?
A: Si, me gusta ser anónimo y vivir en un lugar donde nadie me conozca. Aunque esto está lleno de colombianos, ¡a la ciudad le llaman Barcelombia! —dice echándose a reír—. Como nadie tiene su familia aquí, se va creando una red de contactos con gente que vas conociendo. Son redes interesantes, que se articulan o por ser gay o por estudios. Pero prefiero vivir ‘enclosetado’ [en el armario] y no comentarlo.

LMP: ¿Por qué?
A: Me da temor conocer a un chico y contarle que soy seropositivo. Supongo que es porque, desde que estoy en Barcelona, todavía no he conocido a nadie que me interese lo suficiente. Y por un polvo, no hay necesidad de comentarlo.

LMP: ¿Hay un triple rechazo por ser gay, VIH e inmigrante?
A: Yo no he tenido ningún problema por ser gay ni inmigrante. Pero, en cambio, he notado una doble moral al intentar relacionarme con otros hombres homosexuales.

LMP: ¿Por qué?
A: La gente tiene miedo y dice que practica sexo seguro, aunque no sea del todo cierto. He oído a muchas personas confesar que no les importa si no hay condones.

LMP: ¿Hay un relajamiento?
A: En los primeros encuentros, cuando estás de fiesta, con dos o tres cubatas que te suben a la cabeza, emocionado, cachondo, y conoces a alguien, son los momentos en los que relajamos nuestros niveles de seguridad. Y me incluyo. Pero entonces hay que tener en cuenta las consecuencias.

LMP: ¿Se podría decir que el colectivo de hombres gays es más vulnerable al VIH?
A: Siempre pienso que en la cultura gay existe un mercado del sexo muy fuerte. Por ejemplo, en una gran parte de la literatura gay todo tiene que ver con los encuentros casuales, cuartos oscuros, saunas, el sexo en público... En los sitios ‘gay friendly’, el sexo siempre está ahí. Entre los más jóvenes existe la percepción de que todas las enfermedades de transmisión sexual son curables o tratables. Saber que no te vas a morir de esto, te relaja.

LMP: Cuando conociste tu diagnóstico, ¿sentiste rechazo al sexo?
A: Al principio de saber que tenía el VIH, sí. Me sentía mala persona, aunque tomara las máximas precauciones. Al llegar a Barcelona, pasé un tiempo sin sexo.

LMP: Pero ya hace un año y medio que llegaste…
A: Sí, ahora tengo sexo seguro y no me genera ningún problema. También sé que una persona como yo, que sigue de forma eficaz el tratamiento, tiene una carga viral mínima. Pero nunca en mi vida me he atrevido a ir a una sauna. Sólo a algún cuarto oscuro. Pero estoy a gusto en Barcelona. La atención sanitaria es de primera calidad y he conocido a gente muy interesante. Pese a ello, sigo haciendo uso de la atención psicológica que ofrece Gais Positius.

LMP: ¿Por qué?
A: No es fácil superar el diagnóstico. Al principio, piensas que te vas a morir, no sabes que los tratamientos han avanzado. Por internet, hay datos fatalistas. El primer año fue difícil, pero después te vas informando y te tranquilizas. Es algo que se olvida, que ya no está en mi cabeza todos los días. Sin embargo, creo que la percepción social del VIH debería cambiar.

LMP: ¿De qué manera?
A: No es tan grave como la gente se imagina. El otro día, estaba en una ‘calçotada’ con amigos y oía a personas heterosexuales comentar que, si alguien contraía el VIH, no tenía el apoyo de la seguridad social, que quedaba marcado en una lista negra. Yo sé que esto no es así, ni aquí ni en Colombia. Nadie te señala en ese ámbito. Pero lo escuché y me callé. No me atreví a corregirlos por si podían llegar a descubrir que soy seropositivo.

LMP: ¿Quieres volver a Colombia?
A: Ahora estoy estudiando un máster en Arquitectura y, al terminarlo, me planteo volver. Sé que las administraciones de Bogotá han emprendido programas de sensibilización y apoyo a grupos de hombres gays… pero la gente no es tan abierta. Hay diferencia en los análisis médicos y los fármacos antirretrovirales disponibles. Aquí te dan los originales y no los genéricos. En Barcelona, mi carga viral es indetectable y, en Colombia, no sé si seguirá así. Me gustaría quedarme un poco más; la ciudad es maravillosa y los hombres… guapísimos. Es muy fácil vivir acá. Quizá también porque no tengo que trabajar, sólo estudiar.

LMP: Andrés, dime una cosa que hayas aprendido gracias al VIH…
A: Que no debemos dejarnos vencer por el miedo. Igual nos encontramos en el hoyo, pero debemos salir. Me repito muchas veces una cosa muy básica pero muy útil: querer es poder.

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Alan (no verificado)

Wow! que historia... Algo similar me pasó con mi pareja, yo contraje el VIH en el 2010 al momento llevo mi tratamiento mes con mes y por hora mis CD4 están en óptimas condiciones mi carga viral indetectable. Creo que muchos podemos identificarnos en el sentido de las emociones y lo que pensamos cuando nos dan el diagnóstico, mis primeros meses fueron igualmente algo difícil de asimilar, sin embargo no guardé rencor ni reproché a mi pareja creo que como adultos tenemos la responsabilidad de cuidarnos a nosotros mismos y no se trata de castigos, simplemente afrontar las consecuencias y como decimos aquí "agarrar el toro por los cuernos", afortunadamente tenemos creo yo un buen sistema de salud y el poder acceder a los tratamientos y pruebas de forma gratuitas, sin embargo creo que aún hace falta hacer conciencia no solo en los jóvenes y no solo en los gays, si no en toda la población el cuidado y la responsabilidad que deben tener para consigo mismos, con su salud, con su cuerpo.. Saludos desde México.

responder 5 Marzo, 2014 – 8:52am

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