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  1. Lo+Positivo 45, primavera 2010
  2. En Persona

Admiro a los que fueron diagnosticados en los años 80

Iván es profesor y tiene 28 años. Vive en Carmona, una ciudad de 30.000 habitantes, a 30 kilómetros de Sevilla. Nadie de su entorno sabe que es positivo, sólo su familia más directa. “Aquí en el pueblo, hay que llevarlo oculto, quiero evitar el doble rechazo”. Su red de apoyo es la asociación Adhara de Sevilla, con la que contactó el día siguiente de ser diagnosticado.

“Fue una salvación. Me respondieron a todas mis dudas, me contaron que no me iba a morir. Tenía mucho miedo”. Han pasado 5 años y ahora es él quien apoya a personas recién diagnosticadas. El virus ya no le da miedo. “Te digo una cosa: ahora prefiero ser seropositivo que diabético”, dice con salero andaluz y una media sonrisa.
Collage: Admiro a los que fueron diagnosticados en los años 80

LO+POSITIVO [LMP]: ¿Cuándo supiste que eras positivo al VIH?
Iván [I]: Me encontraba bien de salud, pero me salieron unos ganglios en el cuello. Algo pasaba. Mis amigos me recomendaron hacerme una prueba. Entonces me vino, por sorpresa, el diagnóstico. Me pilló desinformado, pensaba que me moría en aquel momento. Al enterarme, me fui del médico sin preguntar. Salí de la consulta muy perdido. Me senté en un banco y, cuando me harté de llorar, pensé que lo tenía que solucionar.

LMP: ¿Te costó más porque sólo tenías 23 años?
I: Es posible. A los 40, ya me hubiera cogido con mi vida hecha. Era muy jovencito y me pilló perdido. ¡Estaba empezando a vivir! Poco a poco, te vas situando y descubres que hay enfermedades mucho peores. Ahora estoy bien, hago vida normal. Primero, no disfrutaba ni del sexo.

LMP: ¿Sientes aún algo de culpabilidad?
I: Esto fue más bien al principio. Era una sensación extraña, porque lo del condón lo sabía. Pero me dejé engañar por las pintas. Conocí a un chaval que me enloquecía y me olvidé del resto. Se le veía sano y yo no pensé en nada más ni por asomo.

LMP: ¿Por qué te sorprendió tanto el diagnóstico?
I: Porque, para mí, era algo desconocido. Si no te toca personalmente, pasas del tema. Además, en la escuela, nunca se habló de manera abierta ni de sexo ni de VIH. La información brillaba por su ausencia. Estoy convencido de que si alguien me hubiera dicho que mejor no fiarse de las pintas, yo hubiera ido con mucho más cuidado.

LMP: ¿No conocías a nadie con VIH de tu entorno?
I: Aquí, en un pueblo, esto se lleva muy, pero que muy oculto. Incluso ser gay. En el colegio tenía que disimular, para no ser rechazado. Los compañeros de clase pueden ser muy crueles.

LMP: ¿Nunca lo compartiste con nadie?
I: Se lo conté a dos amigos, porque lo necesitaba. Se lo dije incluso antes que a mis padres. Pero fue la peor decisión de mi vida. Se pusieron a llorar conmigo y, después, si te he visto no me acuerdo. No debían estar bien informados y tuvieron miedo. Yo tampoco me he interesado más por ellos.

LMP: ¿Y lo compartes con la gente nueva que conoces?
I: Si tengo un rollito, no lo cuento. Pero tomo precauciones.

LMP: ¿Y a tus padres?
I: Se lo comenté y lo han superado. Al principio, lo pasamos mal. No sabían si debían compartir los vasos, escondían mi cuchilla de afeitar, la pasta de dientes...

LMP: ¿Has pensado alguna vez en irte de Carmona?
I: He pensado en mudarme a Sevilla, quiero hacer una vida más libre. Lo haré cuando pueda; en el pueblo se conoce todo el mundo. Siempre pienso que, en Andalucía, la gente es demasiado cerrada de mente. Incluso Sevilla es, muchas veces, un pueblo. Por suerte, estamos bien por lo que respecta a la atención sanitaria.

LMP: ¿Ves perspectivas de cambio?
I: Ahora ya circula más información, incluso por la tele. Pero, a la vez, la gente le ha perdido el miedo al VIH porque ya no es una enfermedad mortal.
Supongo que los hombres gays vamos a estar siempre en el punto de mira.

Imagen: Destacado de texto
LMP: ¿Crees que nos hemos relajado?
I: Sí. Siempre he admirado y admiro a los que fueron diagnosticados en los años 80, porque realmente lo pasaron mal. Nadie les dio esperanzas de vida. Les trataron mal, había gente cercana que se moría… En cambio, ahora, nuestra generación no ha sufrido todo esto. Y, además, los tratamientos han avanzado mucho.

LMP: Pero, en cambio, muchos seropositivos jóvenes siguen necesitando ayuda psicológica…
I: Sí, como fue mi caso. Antes iba a Adhara todas las semanas. Al principio, encontraba difícil superarlo todo. La medicación era un poco coñazo porque tomaba una pastilla muy fuerte… Me levantaba por la mañana hecho polvo y estaba muy decaído. Ahora también me sigo medicando, pero ya estoy habituado. Sé que si me voy de viaje o de fiesta con mis amigos tengo que llevar conmigo las pastillas y tomármelas a escondidas. Pero ya no me como la cabeza.

LMP: Y ahora eres tú el que ofreces apoyo psicológico...
I: Así es. Me encuentro a gente que está hecha polvo. Quedamos para hablar y compartir vivencias para que lo superen. Les digo que el VIH es algo que se te cruza en la vida y con lo que tienes de convivir. Siempre les repito que se pasa bien, y les pongo de ejemplo a los valientes de los años 80. Nos llenan de valor.

LMP: ¿Ves diferencias de comportamiento en las nuevas generaciones?
I: Sabes qué pasa, que de jóvenes nos pasa a todos lo mismo. Tienes 18 ó 20 años, empiezas a salir del armario y estás siempre pensando en lo mismo: el sexo. En Sevilla hay saunas, discotecas… hay una oferta genial, pero la gente pierde los papeles. Además, las posibilidades se multiplican con internet.

LMP: ¿Qué te ha aportado de positivo enfrentarte al VIH?
I: Lo principal es que he madurado un montón. He conocido a personas que se han convertido en buenos amigos y, ahora, soy capaz de relativizar las cosas. He sacado lo bueno de lo malo.

LMP: ¿Has recuperado tu vida sexual?
I: Sí, sin ningún problema. He vuelto a tener sexo oral sin condón, sobre todo ahora que mi carga viral es indetectable. Más bien me preocupo por otras enfermedades como la gonorrea o la sífilis. Y voy a cuartos oscuros pero, eso sí, teniendo cuidado.

LMP: La vida sigue…
I: Sí; de hecho, actualmente he conocido a una persona muy especial, con la que creo que puede haber algo. Es un chico seronegativo, no me lo esperaba. ¡Pero qué le vamos a hacer! Te enamoras de quien menos te lo esperas, ¿no?

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Anónimo (no verificado)

Es la primera vez en 27 años que alguien dice que está orgulloso de nosotros, a parte de nosotros jjjj,solo que se lo podemos decir a muy poca gente.....
Diagnosticada en el 85,mujer "niña" hasta ese momento...
Nos pusieron un gran circulo rojo en todos nuestros volantes de análisis, sintiendo la mirada de miedo (cuando no , asco ) de la mayoría del personal médico (hoy pasa, pero menos) .
He de decir que nunca he estado enferma, gracias al destino.
Nadie decía que te ibas a morir, pero todos lo pensaban.
Te ibas a morir,primero socialmente y luego físicamente.
Todos los conocidos que te encontrabas en las consultas abarrotadas de jóvenes iban muriendo, bajo la mirada de gente de bien...que les miraba por encima del bien y del mal; gente ...que era incapaz de ver al joven que había luchado,sufrido y sentido como quizás ellos nunca lo harán...
Hoy 27 años después con esta vivencia,la que no puedo contar a casi nadie...todavía hoy tampoco...
ESTOY EN LA FLOR DE LA VIDA,TENGO U NHIJO MARAVILLOSO,UN MARIDO MARAVILLOSO (QUE ME ADMIRA POR TODO LO QUE HE PASADO)UN TRABAJO QUE ME ENCANTA Y UNA CASA ACOGEDORA
Aún así no dejo de pensar en toda esa gente que se feé sin la más mínima oportunidad,bajo la mirada de la gente de bien...y no dejo de pensar:
Si hubieran tenido un poco más de tiempo...
Gracias, Iván, por acordarte de nosotros y nosotros de ellos.

responder 20 Marzo, 2013 – 9:34pm

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Angie (no verificado)

Hola yo también llevo diagnosticada desde el 89, con 24 años recién cumplidos, y no he estado ingresada nunca por esta enfermedad. Supongo que tú y yo hemos tenido mucha suerte, o que el destino no quería que nos fuéramos, para darle en las narices a aquellos que no daban un duro por nosotras y que en la consulta nos miraban con desprecio… Todos, desde el personal médico hasta las personas que venían a las consultas. Somos unas supervivientes. Había personas que por culpa de la droga se infectaron, pero en otros casos, como el mío, no fue así. Yo llevaba 5 años conviviendo con mi pareja y él me lo transmitió. Yo estaba esperando un hijo, estaba de casi 22 semanas y lo perdí. Le puedo dar gracias a un accidente que tuvo con la moto, que ingresó y le hicieron las pruebas. Tuve que abortar, no me daban posibilidades de que naciera bien. Bueno han pasado 27 años, tengo 51 y pienso que lo mejor siempre está por llegar. Mucho ánimo a estas nuevas generaciones, y no os fieis de nadie, pues mira lo que me paso a mí.

responder 12 Abril, 2016 – 3:00pm

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