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  1. Lo+Positivo 43, verano 2009
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Nutrición y deporte

Muchas personas con VIH eligen practicar de forma regular ejercicio físico. Llevar una dieta completa y equilibrada es el principal consejo nutricional para todos aquellos que necesitáis mantener un equilibrio adecuado entre ingesta y gasto energético. Conocer las principales fuentes de energía muscular —carbohidratos, ácidos grasos y proteínas— en relación con el tipo de ejercicio escogido os permitirá obtener un mayor rendimiento deportivo, sin descuidar las necesidades nutricionales que precisáis.

¿Cuánto comer?


Existe la opinión generalizada de que la cantidad calórica necesaria para un deportista dependerá de varios factores, entre los que destacan el tipo de actividad física, la frecuencia y duración, así como la intensidad (véase la tabla en la página siguiente). Teniendo en cuenta estas variables, las necesidades calóricas de un deportista pueden oscilar entre 3.000 y 6.000 kcal o, dicho de otra manera, entre 38 y 60 kcal/ kg/ día en hombres y entre 31 y 52 kcal/ kg/ día en mujeres.
Imagen: Nutrición y deporte
Los deportes que más gasto calórico requieren son los de resistencia y los que implican esfuerzos intensos y repetidos, seguidos de los ejercicios físicos que entrañan un esfuerzo intenso en un perío­do de tiempo corto (por ejemplo, carreras de velocidad). En las actividades físicas de poca intensidad pero larga duración, las necesidades calóricas son las más bajas (inferiores a 4.000kcal).

Dieta equilibrada


La combinación equilibrada de carbohidratos, ácidos grasos y proteínas es la base nutricional de la dieta de un deportista.
Se suele recomendar que los carbohidratos ocupen entre el 55 y el 60% de la dieta. Los hidratos de carbono, sobre todo la glucosa y el glucógeno, son el principal sustrato energético para la fibra muscular activa durante el ejercicio físico. Su consumo retrasa la aparición de la fatiga y mejora el rendimiento. En general, se prefieren los carbohidratos de bajo índice glucémico. El índice glucémico hace referencia al efecto de los hidratos de carbono sobre el azúcar en sangre. En una persona que realiza deporte de forma habitual, durante los períodos de mayor rendimiento, el consumo de este tipo de alimentos le permite asegurar el aporte de sustratos energéticos necesarios. En muchos casos, se pueden utilizar bebidas energéticas que retrasan la absorción de la glucosa y evitan la aparición de hipoglucemia.

Imagen: Nutrición y deporteEn general, no se recomienda un consumo excesivo de proteínas, por su alto gasto calórico. Los expertos en nutrición y deporte aconsejan que la cantidad debería ser entre un 10 y un 15% del aporte calórico total (es decir, entre 1,5 y 2 g/ kg/ día). Se preferirán las proteínas de alto valor biológico, es decir, aquéllas que generan más proteínas y sintetizan músculos, hormonas y nuevas células. El pescado azul, por ejemplo, contiene en su carne este tipo de pro­teí­nas.
Las grasas deberían ocupar entre un 30 y un 35% del aporte calórico total, y preferentemente deberían ser de origen vegetal.

Es importante mantener el consumo adecuado de líquidos para evitar una deshidratación. Antes de empezar tu sesión de entrenamiento, asegúrate de que has tomado suficiente líquido. Durante cada sesión, se aconseja beber, como mínimo, entre 150 y 250 mL de agua cada 15 minutos; esto es equivalente a la mitad de una botella pequeña de agua o a un vaso entero de plástico.

En algunos casos, se pueden emplear suplementos nutricionales, aunque una dieta variada y equilibrada aporta, por sí sola, las suficientes vitaminas y minerales para satisfacer las necesidades energéticas. En el caso de deportistas con VIH que realizan actividades deportivas de alto nivel, con tal de cubrir sus necesidades calóricas y proteicas podría utilizarse la suplementación vitamínica, sobre todo vitaminas del grupo B, que están implicadas en el metabolismo energético.

Imagen: Nutrición y deporteHacer ejercicio antes de desayunar o justo después de una comida copiosa podría ser molesto. El mejor momento para entrenar es 30 minutos después de un tentempié ligero o de una bebida sustitutiva de una comida. Es importante no comer durante la sesión de entrenamiento. Tan pronto como hayas acabado, intenta ingerir una comida alta en carbohidratos y proteínas, con el fin de estimular el crecimiento del tejido muscular.

Esteroides


En ciertas circunstancias, como por ejemplo en personas con pérdida muscular grave, los médicos podrían prescribir esteroides anabolizantes como un modo para aumentar los niveles de energía y mejorar los efectos del ejercicio. También el uso de este tipo de esteroides podría ser eficaz a la hora de tratar la pérdida de peso. En cualquier caso, antes de tomarlos, es muy recomendable hablar con tu médico de VIH para que te aconseje si es una opción terapéutica apropiada para tu caso en particular.

Existen diferentes tipos de esteroides, de diferente calidad y potencia. Un empleo inapropiado podría provocar daño hepático grave y también otros efectos secundarios de diferente consideración, entre los que se incluyen pérdida de pelo, agresividad y el desarrollo de características masculinas en mujeres.

En conclusión…


Según las Recomendaciones españolas sobre nutrición en el paciente con infección por VIH, las personas que practican deporte deberían tener en cuenta una serie de orientaciones específicas. Conocerlas e incorporarlas a tu rutina habitual podría resultarte útil.

  • Calcular el aporte calórico necesario de forma individual.
  • Fraccionar la dieta en 5 ó 6 tomas al día.
  • Aportar, al menos, un 60% de la dieta en forma de carbohidratos de bajo índice glucémico.
  • Limitar los carbohidratos de alto índice glucémico a <10% del total.
  • Las proteínas serán de alto valor biológico y representarán un 10-15% del aporte calórico total.
  • Las grasas se limitarán a un máximo del 30%. Se prefieren las de origen vegetal.
  • Valorar los suplementos nutricionales para cubrir los requerimientos calórico-proteicos.
  • Si es necesario, utilizar suplementos con vitaminas del grupo B, A y E.
  • En caso de que sea necesario, suplementar con minerales, principalmente hierro, zinc y selenio.
  • Control riguroso del metabolismo hidroelectrolítico (el balance hidroelectrolítico consiste en ajustar la excreción de agua y electrolitos —sodio, potasio, etc.— con las entradas de los mismos en el organismo. Los ingresos y pérdidas de agua deben hallarse adecuadamente equilibrados en reposo y ejercicio).

Si decides lanzarte a la práctica del deporte, es aconsejable que consultes con tu médico y/o con un especialista en nutrición con experiencia en la atención de personas con VIH. En caso de duda, te podrán orientar sobre las necesidades dietéticas que más se adaptan a tu situación individual.


Fuente:    
  • Polo R, Gómez-Candela C, Miralles C. Recomendaciones de SPNS/GEAM/SENBA/SENPE/AEDN/SEDCA/GESIDA sobre nutrición en el paciente con infección por VIH. Ministerio de Sanidad y Consumo. Madrid, 2006.
Tabla: Variables en relación con el deporte
Tabla: Variables en relación con el deporte 2

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