en persona. El ejercicio físico es muy beneficioso y recomendable para todas las personas.
También lo es para los que vivimos con VIH: no sólo contribuye a mejorar nuestro estado de salud y bienestar, sino que nos ayuda a prevenir o revertir algunas complicaciones asociadas a la infección y sus tratamientos. Muchas personas con VIH que han decidido incorporar el deporte en su día a día se muestran muy satisfechas. Jordi Sandor, protagonista de este reportaje, es un buen ejemplo de que el VIH no es un obstáculo para practicar deportes de competición. En las páginas siguientes, además de la experiencia de Jordi, podrás conocer cómo interactúa la actividad física con la infección por VIH, los derechos de las y los deportistas con VIH, y algunos consejos que te pueden ser útiles a la hora de empezar un plan de entrenamiento.
Foto de Jordi Sandor: Julia Clay








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