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Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH

  1. Lo+Positivo 38, otoño 2007
  2. A Ciencia Cierta

Neuropatía periférica: un problema por resolver

a ciencia cierta

La neuropatía es un problema que se da en una importante cantidad de personas que viven con VIH. Una década después de la introducción de TARGA, este efecto secundario sigue causando complicaciones en quienes iniciaron regímenes con uno o varios de los primeros análogos de nucleósido. Actualmente, la acumulación de toxicidad tras años tomando TARGA y el propio VIH continúan causando lesión neurológica.

¿Qué es la neuropatía periférica?

Ilustración: Neuropatía periférica
La neuropatía periférica (NP) es una enfermedad causada por la lesión en los nervios del sistema nervioso periférico. Éstos son todos los nervios del cuerpo excepto los que forman parte del sistema nervioso central (los nervios del cerebro y de la médula espinal).

Los síntomas dolorosos típicos de la NP se producen a causa de lesiones en las terminaciones nerviosas (los axones), o bien por el desgaste de la vaina que recubre los nervios (la mielina).

Las causas


No se sabe qué causa exactamente la NP en las personas que viven con VIH y se cree que su aparición es multicausal, es decir, como consecuencia de varios factores interrelacionados. El propio VIH puede provocar lesiones permanentes en los nervios cuando una persona se encuentra fuertemente inmunosuprimida (con muy bajos CD4) durante un período prolongado. El daño también puede aparecer tras la presencia por muchos años del virus en el cuerpo o la persistencia de cargas virales altas.

Otro factor fuertemente asociado con la NP son los tratamientos antirretrovirales. Los análogos de nucleósido (ITIN) son la familia de fármacos clásicamente asociados a la NP. A continuación, incluímos estos fármacos en orden descendente, según se considera su relación con la NP de mayor a menor:

  • d4T, estavudina (Zerit®)
  • ddI, didanosina (Videx®)
  • 3TC, lamivudina (Epivir®)
  • Otros fármacos que contienen 3TC son: Kivexa®, Combivir® y Trizivir®
  • Además, si tomaste ddC (Hivid®) en el pasado, puede que la NP te haya quedado como secuela.

No todas las personas que reúnen algunos de estos factores acabarán desarrollando NP, ya que existe otros factores de predisposición genética que también intervienen haciendo más proclives a unas personas que a otras. Además, sólo una parte de todas ellas evolucionaran hacia los síntomas más graves.

Asimismo, hay que contar con que otra medicación necesaria para tratar infecciones oportunistas también puede causar NP o agravar sus síntomas.

Los síntomas


La NP puede experimentarse como una molestia o llegar a ser muy dolorosa e incapacitante. Normalmente, los síntomas aparecen en ambos pies y/o en las dos manos. La NP, que llega a ser grave o muy grave cuando provoca dificultades para moverse y andar, puede presentar los siguientes síntomas:

  • Entumecimiento (sensación de tener los pies y/o las manos dormidos).
  • Hormigueo, escozor, ardor o tirantez.
  • Insensibilidad más o menos leve al dolor o a la temperatura.
  • Hipersensibilidad al tacto.
  • Dolor y calambres.
  • Pérdida de equilibrio y falta de coordinación.
  • Pérdida de reflejos.
  • Debilidad muscular.
  • Alteraciones en la forma de andar (con tropiezos y caídas frecuentes).
  • Incapacidad para andar.
Generalmente, l@s médic@s diagnostican la NP según los síntomas de los que las personas hablan en la consulta. Además de la exploración, en la que se comprueban los reflejos y la sensibilidad, suele realizarse un electromiograma, en el que se mide la respuesta muscular a los estímulos nerviosos.

Es importante no minimizar los síntomas del dolor y explicar de forma clara al/la médic@, todas las sensaciones que se experimentan. Puede ser útil hacer un diario de síntomas anotando los detalles (cómo, dónde, cuánto y con qué frecuencia duele).

¿Se puede tratar?


En la actualidad, no contamos con fármacos que reparen los nervios dañados. Cuando se cree que la NP está directamente provocada por los antirretrovirales, la mejor opción es un cambio de tratamiento, si esto es posible. Cuando los síntomas son leves, la NP puede revertir tras la interrupción del fármaco, pero hay que esperar hasta 8 semanas para que esto ocurra. En algunos casos, el daño en los nervios es irreversible o quedan secuelas que se manifiestan de forma intermitente.

En ocasiones, el dolor se puede paliar con analgésicos orales y tópicos. Algunos analgésicos orales causan efectos secundarios difíciles de tolerar para algunas personas. En el caso de los analgésicos basados en opiáceos, hay que buscar las dosis adecuadas, dado que estos fármacos interactúan con los antirretrovirales.

Algunas personas alivian los síntomas de la NP con tratamientos alternativos como imanes, acupuntura y masajes (el automasaje sobre la zona puede ayudar), y también con complementos nutricionales. Aunque todavía no cuentan con estudios controlados finalizados, alguien con NP puede considerar su uso, teniendo en cuenta que no todo lo que funciona en una persona sirve para otra:

  • L-acetilcarnitina: es una molécula presente en el cuerpo humano. Tomada como suplemento dietético en dosis de 1 a 2 gramos mejora los síntomas de la NP en algunos casos.
  • Ácido alfalipoico: es un antioxidante. Podría prevenir la inflamación de los nervios.
  • Aceite de hígado de bacalao: puede ayudar en los casos leves.
  • Vitaminas B6 y B12: hay que tener cuidado con las tomas, ya que dosis superiores a las necesarias pueden empeorar la NP.

Referencia:
www.aidsmeds.com/articles/Neuropatia_7631.shtml

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