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En España se calcula que hay alrededor de nueve mil personas con VIH y cirrosis hepática. Mientras las muertes relacionadas con SIDA se estancan —que no bajan— asistimos a un aumento de fallecimientos por fallo hepático. Conseguir que las personas con VIH puedan entrar en las listas de espera para trasplante ha sido y sigue siendo una empresa de gran dificultad, posible en algunos centros gracias a la conjugación de distintas fuerzas. Desde el activismo promovido por asociaciones de personas afectadas se ha conseguido la complicidad y el compromiso de ciertos equipos médicos y autoridades sanitarias. Pero todavía queda camino por recorrer, muchos equipos por convencer e importantes retos terapéuticos que superar para aumentar las posibilidades de éxito tras el trasplante. En este reportaje queremos hacer visible esta realidad, con la voz de l@s testimonios, el estado de su implantación en nuestro país, los datos hasta la fecha y los principales desafios inmediatos.



