editoriales
La coinfección con las hepatitis C se ha convertido en el principal desafío terapéutico asociado al VIH en los países con alta incidencia de ambos virus, como es España y otros del área mediterránea. Pese al incomprensible agujero estadístico que impide conocer la magnitud del problema, médic@s y comunidad españoles disponemos de claros indicios de que el fallo del hígado, un órgano vital, es ya una de las principales causas, si no la principal, de enfermedad y mortalidad entre personas con VIH. Esta situación exige la toma de medidas urgentes y de calado.
Lo primero es saber qué está ocurriendo. Este país no registra las causas de fallecimiento de una persona con VIH que no estén en la categoría oficial de SIDA: una determinada y obsoleta lista de enfermedades oportunistas o un arbitrario límite del recuento de CD4, las defensas. Como el virus de la hepatitis C (VHC) no se considera una dolencia oportunista, pese a las abrumadoras evidencias de que su progresión hacia el fallo del hígado se ve acelerada y mucho por la presencia concomitante del VIH, estas muertes no constan en los datos que regularmente hacen públicos nuestras autoridades sanitarias. Y ojos que no ven ...
Pero l@s profesionales y voluntari@s de ONG sí que tenemos ojos, y estamos viendo y viviendo situaciones que creíamos definitivamente del pasado: pronósticos sombríos, ingresos hospitalarios urgentes, fallos fulminantes. Tras conseguir un limitado respiro, pero respiro al fin y al cabo, frente al VIH, el VHC desbarata los alegatos respecto a la supuesta cronificación de l@s seropositiv@s. A esto se añaden además los grandes obstáculos que enfrenta la generalización en nuestro país del derecho de la comunidad VIH a los transplantes de órganos.
L@s responsables de los sistemas de salud, l@s profesionales sanitarias, las compañías farmacéuticas, y la propia comunidad, con las ONG dando impulso, tenemos la obligación de responder a este ya no tan nuevo desafío. Porque nuestra primera razón de ser es mantener a las personas con VIH con vida.



