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  1. Lo+Positivo 35, otoño 2006
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Prohibido reinsertarse

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Me vuelvo a dirigir a ésta, nuestra revista, por el mismo motivo de denuncia: el que se nos cobre la comida de nuestra pensión no contributiva a las personas que estamos privadas de libertad. En mi caso se trata de 115 euros al mes. 

Yo, como el resto, no me puedo permitir ni una dieta mejor ni un suplemento, pues me descontarían el doble. Estoy saliendo de permiso del Centro Penitenciario bajo la tutela del Comité Ciudadano anti-SIDA de Ourense y me tengo que costear, lógicamente, los gastos del permiso. 

Antes de recibir este año la carta en la que se nos informaba de que se nos descontaría el gasto de la comida de nuestra pensión no contributiva (en una carta anterior se nos dijo que sólo nos iban a descontar 6 al mes), solicité un crédito al banco, por lo que mi pensión quedó reducida a 46 al mes. 

En estas circunstancias y habiéndolo solicitado a la Xunta de Galiza, se desestima mi petición de paralizar el descuento del gasto de comida de mi PNC. El motivo que fundamentaba esta petición era que si se realizaba esta deducción no podría salir de permiso y mi reinserción daría un gigantesco paso atrás. 

Apenas tengo familia directa, sólo dos hermanos: el mayor con su propia familia no me puede ayudar y el menor que hará todo lo posible con su pequeño sueldo para enviarme 250 euros para que yo pueda disfrutar de los permisos carcelarios. Eso sí, mientras no le falte el trabajo. 

Este sistema de descontar de la pensión no contributiva el gasto de comida en prisión está provocando este tipo de situaciones, en las que no se tienen en cuenta las circunstancias personales y no permiten al recluso reinsertarse de nuevo en la sociedad. 

En mis permisos tutelados salgo de prisión con un programa definido de actividades por las mañanas y una hora por las tardes. Pero todo lo que he aprendido en este tiempo no me servirá de nada si no puedo seguir saliendo sólo por razones económicas ajenas a mi voluntad. Además, si no lo continúo haciendo, no tengo opción al beneficio de un tercer grado o libertad condicional. 

Me veo indefenso y no sé a quién escribir para denunciar esta situación. 

Si el Estado ya paga por nosotros, ¿por qué las comunidades autónomas nos descuentan el gasto de comida de nuestras pequeñas pensiones no contributivas? ¿Quién es el que tiene el poder de ayudarnos? ¿Dónde hay que escribirle? ¿Por qué se ceban siempre con el más indefenso y pobre? ¿Por qué no les importa nuestra reinserción? 

Podría seguir formulando mil preguntas más.


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