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Ajuste de vitaminas ¿dónde está el límite?

al margen

Es ese momento del año en el que siento la necesidad de replantearme lo de los suplementos nutricionales. Son caros, tengo una pensión contributiva y como bastante bien, así pues, ¿para qué los necesito? Bienvenid@s a mi momento anual de preguntarme en voz alta por qué sigo tomando tanto pastillamen además de la medicación. Entonces, abro el periódico y leo que unas dosis altas de vitamina E pueden estar asociadas con un mayor riesgo de muerte. Malas noticias.

 vitaminas ajuste
Mientras repaso mi colección de recortes, me llama la atención el artículo “¿Si tomo una vitamina al día conseguiré librarme del SIDA algún día?”. Se publicó en el New England Journal of Medicine, un medio respetado y con credenciales académicas reconocidas. El estudio muestra que en Tanzania mujeres embarazadas y que acababan de dar a luz a las que se administró un suplemento diario de multivitaminas obtuvieron mejores marcadores secundarios (CD4 y carga viral) que mujeres a las que se había dado placebo. Ya me estoy sintiendo mal por las mujeres que tomaron placebo, ¿quién habrá hecho la revisión ética de este estudio?, aunque eso ya es tema para otro artículo.

Lo importante es saber qué papel pueden tener las vitaminas en el tratamiento de la infección por VIH, especialmente en los países en desarrollo donde hay tanta gente que precisa medicación antiviral y no la obtiene. El Dr. Wafai Fawzi, un investigador de la Universidad de Harvard que lideró el estudio, distribuyó aleatoriamente a 1.078 mujeres tanzanas embarazadas y VIH+ en uno de los cuatro grupos siguientes: complejo multivitamínico diario con vitaminas B, C y E; sólo vitamina A; vitamina A más complejo multivitamínico; o sólo placebo. El estudio era “doble ciego” lo que significa que ni pacientes ni doctores sabían si estaban recibiendo o administrando vitaminas o placebo. Todos los grupos tenían características similares basales, o lo que es lo mismo, parecidos recuentos de CD4, carga viral y salud en general al inicio del estudio. Es un ensayo interesante porque estudia a un buen número de personas y realiza un seguimiento durante un periodo de 6 años.

Comparado con el grupo de mujeres que recibieron placebo, el grupo de mujeres que ingirieron multivitaminas mostraron un menor riesgo de progresión a enfermedad que define SIDA y muerte, con efectos beneficiosos aparentes entre los 12 y 24 meses y que duraron hasta 4 años después de su administración, independientemente de su estado nutricional o de su recuento de CD4 al inicio del tratamiento. Comparado con el grupo placebo, se detectaron menos síntomas gastrointestinales, los recuentos de CD4 subieron en una media de 48 células/ml y la carga viral fue significativamente más baja (-0,18 log, copias/ml). No obstante, el grupo de vitamina A no mostró protección frente a la progresión de la enfermedad y de hecho parecía reducir el beneficio si se le añadía el complejo multivitamínico cuando se comparaba con placebo.

Este ensayo se suma al creciente corpus de información sobre los beneficios potenciales de los suplementos nutricionales en personas que viven con VIH, aunque sea necesaria mucha más información hasta determinar los beneficios en personas que viven con VIH o en personas con distintos niveles de deficiencia nutricional.

Yo soy uno de l@s convencid@s que piensa que los suplementos reportan más beneficios que perjuicios, incluso para l@s que creemos que nuestra alimentación es buena. Si te cuesta ganar o mantener el peso, como a mí me pasa, puedes preguntarte si estás recibiendo todos los nutrientes que debieras sólo con los alimentos, especialmente si el VIH ha lastimado tu sistema digestivo con la consiguiente dificultad para absorber estos nutrientes. También hay que tener en cuenta el impacto del VIH en el sistema inmunitario, que necesita toda la ayuda que podamos darle.

Pero, ¿dónde está el límite? Antes veamos eso de que altas dosis de vitamina E pueden llegar a ser mortales. Un equipo de investigadores estadounidenses volvió a analizar datos de 19 ensayos clínicos con más de 135.000 personas en EE UU, Europa y China. Se pudieron comparar los índices de fallecimiento entre personas a las que se administró vitamina E y placebo y se detectó un incremento significativo del riesgo con dosis superiores a 400 Unidades Internacionales (UI) al día. En vista del incremento del riesgo de enfermedad cardiovascular, de un ataque al corazón por ejemplo, y como persona que vivo con VIH decidí reducir mi dosis de vitamina E. Así que ahora suelo tomar entre 200 y 300 UI al día. Es una buena idea comprobar qué cantidad de vitamina E contiene cada suplemento que tomamos para tener en cuenta la cantidad que estamos ya ingiriendo.

Si hablamos de las básicas, como la vitamina C, yo he ido reduciendo la dosis con el tiempo, ahora tomo unos 1.000mg al día. La vitamina C es soluble en agua y se suele excretar por el cuerpo. Cuando presiento que llega un resfriado, aumento la dosis a 1.000mg cada hora, hasta un máximo de 8 o 10 pastillas al día. Puede que experimentes diarrea con dosis altas, reduce la dosis si esto ocurre.

A dosis adecuadas la vitamina A puede ayudar a reconstituir el sistema inmune y a altas dosis se conoce que puede entrañar riesgos. Un exceso de vitamina A (más de 25.000 UI al día) puede causar dolores de cabeza, pérdida de cabello y daño hepático, aparte de los riesgos para el feto en mujeres embarazadas. Existen indicios de que también unos niveles muy altos de vitamina A pueden contribuir a acrecentar la osteoporosis, otro factor de riesgo al que debemos prestar atención las personas que vivimos con VIH.

Unas dosis altas de vitamina D (50.000 UI) pueden producir un incremento en la absorción de calcio en el tracto intestinal y posiblemente de una reabsorción de calcio por los huesos, lo que lleva a unos niveles elevados de calcio en sangre. Esto puede producir un depósito anormal de calcio en los tejidos blandos, como el corazón y los pulmones, y reduce su capacidad de funcionar. Si puedes, consulta con un nutricionista o naturópata para que te diga qué cantidad de calcio, magnesio y vitamina D puedes tomar.

Los suplementos de hierro hay que tratarlos con cautela. Las mujeres necesitan más que los hombres y una dosis diaria de más de 100mg puede interferir con la absorción de zinc, un mineral que acelera la cicatrización de las heridas y ayuda a regular el sistema inmunitario. Yo soy de esos carnívoros que toma vitaminas sin hierro.

Mi filosofía sobre las vitaminas ha cambiado con los años hacia un enfoque minimalista: menos es más. Si quieres un consejo, tómate el tiempo necesario para cocinar y degustar una buena y saludable comida.


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