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  1. Lo+Positivo 23, octubre 2002
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Hepatitis y VIH (I)B

al detalle

La hepatitis B es una infección del hígado causada por un virus llamado Virus de la Hepatitis B (VHB). Desde la introducción de TARGA (Terapia Antirretroviral de Gran Actividad) la mayor expectativa de vida de las personas que viven con VIH ha propiciado que infecciones como la hepatitis B -antes infradiagnosticadas o simplemente no tratadas- requieran control y tratamiento. En los últimos años el número de ingresos de personas VIH+ con diagnósticos de hepatitis B en los hospitales de España ha aumentado. Mientras, en la población general la incidencia ha disminuido notablemente por la ‘casi’ obligatoria vacunación de niñ@s y adolescentes. Lo que sigue a continuación es una introducción a la infección por VHB, su transmisión, pruebas diagnósticas y evolución. En el próximo número de LO+POSITIVO repasaremos las distintas opciones disponibles de tratamiento de la hepatitis B paralas personas con VIH, así como los nuevos fármacos en experimentación. 

¿Cómo se trasmite el VHB? 

Por la sangre:   

  • Compartiendo jeringuillas para inyectarse o rulos para esnifar.
  • Mediante una transfusión, si no se ha detectado antes.
  • A través de una herida.
  • Mediante la técnica del tatuaje o piercing, si el material no ha estado bien esterilizado. 

Por contacto sexual sin protección:

  • A través del esperma y las secreciones vaginales.
  • Por contacto con las mucosas de las paredes del ano o de la vagina. 

Por trasmisión vertical:

  • De la madre al hijo durante el embarazo. 

Por la saliva:

  • La transmisión por esta vía es muy poco frecuente, pero posible. 

¿Qué síntomas tiene? 

Al cabo de unas semanas de la exposición al VHB, el virus se multiplica muy activamente y se produce lo que conocemos por una hepatitis aguda. Es habitual no tener síntomas durante ese periodo. Así son muchas las personas que pasan una hepatitis B aguda sin apenas notar nada. De aparecer síntomas, éstos pueden consistir en: deposiciones de color claro, orina oscura, fatiga, pérdida de apetito, náuseas, fiebre y a veces color amarillento de la piel. Sólo en un 1% de los casos la hepatitis B aguda puede ser grave. 

¿Puede curarse? 

Una vez pasada la etapa de hepatitis aguda, la infección se cura espontáneamente en cerca del 90% de los casos. Aproximadamente en un 10% de las personas se convierte en hepatitis B crónica. Tener infección por VIH o hepatitis C confiere un mayor riesgo de evolucionar hacia hepatitis B crónica. 

Generalmente la hepatitis B progresa de forma lenta, pero puede estar muy activa en ciertos momentos –lo que puede comportar lesiones importantes en el higado- mientras que en otros momentos puede permanecer inactiva. 

¿Qué pruebas diagnósticas hay? 

Mediante un análisis de sangre podemos saber sobre: 

  • El estado de nuestro hígado:
    Los principales marcadores para saber si nuestro hígado está sufriendo algún tipo de agresión, ya sea una infección, toxicidad farmacológica u otra complicación son las transaminasas: aspartato aminotransferasa (AST) y alanina aminotransferasa (ALT), y la gamma glutamil transpeptidasa (Gamma-GT), la bilirrubina (total, libre y conjugada) y la fosfata alcalina. 
  • La infección por VHB:
    Si hemos estado en contacto con el VHB y lo hemos erradicado espontáneamente. En este caso tendremos anticuerpos que nos protegerán, como si hubiéramos recibido la vacuna. (Véase cuadro 1.) 

             Si tenemos infección por VHB y en ese caso

              - si se trata de una hepatits aguda,

              - o de una hepatitis crónica.
                  (Véase cuadro 1.) 

Cuando hay hepatitis B crónica, mediante una biopsia podemos conocer con exactitud el estado del hígado y la gravedad de las lesiones. Permite tomar decisiones sobre la conveniencia o no de iniciar un tratamiento para el VHB. 

Vacunarse no siempre es para siempre

Si el resultado de las pruebas de hepatitis B revelan que no ha habido contacto con el VHB (es decir, que ni se tiene la infección, ni se ha pasado anteriormente, ni se tiene inmunidad inducida por una vacuna) se recomienda vacunarse, especialmente en caso de infección por VIH, hepatitis C o si en el entorno hay personas con hepatitis B. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en personas con menos de 200 CD4 la vacuna tiene menos probabilidades de ser eficaz. En España la vacuna de la hepatitis B, se suele dar a tod@s l@s niñ@s y adolescentes. 

Una persona con VIH vacunada contra la hepatitis B puede perder esta inmunización si sus CD4 son inferiores a 200 células/ ml en algún momento posterior, debido a la desaparición de las células de memoria correspondientes. En tal caso, estaría aconsejada la revacunización. 

¿Cuál es su evolución? 

La hepatitis B crónica puede evolucionar de forma diferente en distintas personas. Tener infección por VIH y menos de 200 CD4 confiere un riesgo mayor de que la enfermedad se agrave. Durante el transcurso de la vida, además, pueden darse momentos de mayor progresión así como momentos de estabilización. A veces la infección se detiene durante el resto de la vida. 

Éstas son las distintas fases que pueden darse en la hepatitis B crónica: 

Fase I. Puede durar varios años. Es una fase de replicación muy activa en la que el sistema inmunitario no puede detener la infección. Los daños en el hígado suelen ser pocos y de evolución lenta y las transaminasas se mantienen en valores normales o ligeramente elevados. Es la fase en la que el riesgo de transmisión del VHB a otra persona es mayor. 

Fase II. El sistema inmunitario responde más eficazmente frente a la infección y el VHB se replica más lentamente, lo cual por un lado es positivo porque significa un paso hacia la estabilización, pero por otro lado la misma reacción inmunitaria puede crear lesiones en el hígado. Las transaminasas están elevadas. En esta fase, el riesgo de transmisión, aunque existe, es menor. 

Fase III. El sistema inmunitario ha podido controlar la replicación del VHB y el hígado no recibe más agresiones. Las transaminasas vuelven a valores normales. En este punto para valorar el estado del hígado se suele realizar una biopsia. Esta fase puede perdurar en el tiempo y dar la sensación de erradicación, pero en realidad sólo es una remisión, pues el VHB permanece en el hígado. El riesgo de transmisión es muy pequeño. 

¿Cuáles son los posibles daños en el hígado? 

La infección por VHB produce inflamación y deterioro de células hepáticas. En esta situación el hígado se repara a sí mismo y produce nuevas células, pero puede llegar un momento en que el hígado no pueda regenerarse. Entonces se forman cicatrices, es el proceso llamado fibrosis. A medida que la fibrosis avanza, el hígado va perdiendo capacidad para repararse. Algunos fármacos para el VIH, por su toxicidad, pueden contribuir a que este proceso se agrave. 

Cuando la fibrosis se extiende a grandes áreas del hígado hablamos de cirrosis. El hígado se encoge, se vuelve más duro y el exceso de zonas cicatrizadas impide que la sangre fluya adecuadamente, lo que daña gravemente la función hepática. Un tercio de las personas con hepatitis B crónica presenta riesgo de cirrosis. 

Al empeorar la cirrosis, el hígado puede llegar a ser incapaz de realizar sus funciones y darse fallo hepático. En este punto la única opción es el transplante de hígado. 

A veces el daño puede llegar a alterar los genes de las células del hígado convirtiéndolas en cancerosas. En caso de cirrosis se puede detectar el desarrollo temprano de cáncer mediante ecografías periódicas del hígado. 

¿Y si estoy embarazada? 

El riesgo de transmisión del virus de la hepatitis B de madre a hijo es muy elevado (hasta un 90%) y puede verse reducido en caso de que la infección crónica esté estabilizada. Si tienes hepatitis B y das a luz, a tu hij@ se le administrará un tratamiento y una vacuna. Estos tratamientos ofrecen una alta posibilidad de que el/la recién nacid@ no desarrolle una hepatitis B crónica. 

Marcadores de la hepatitis B

Nos permiten conocer la actividad del virus y la reacción de nuestro sistema inmunitario. Todas estas mediciones se obtienen mediante análisis de sangre. 

Marcadores de la actividad del virus: 

Antígeno de superficie del VHB (HBsAg): Es un indicador de la presencia del VHB. Aparece en la sangre las semanas 1-10 tras la exposición y desaparece al cabo de 4-6 meses. Si hay niveles detectables de HBsAg en sangre al cabo de los 6 meses de exposición significa que hay infección. 

Antígeno ‘e’ del núcleo del VHB (HBeAg): Se detecta cuando existe infección aguda. Significa que el VHB se multiplica rápidamente. Su desaparición significa que la hepatitis se ha estabilizado o que está en proceso de remisión. 

El ADN de VHB: Es la detección de su material genético, la carga viral. Cuando este valor es elevado, significa que el VHB se está multiplicando rápidamente. 

Marcadores de nuestro sistema inmunitario: 

Anticuerpos de superficie (Anti-HBs): Aparecen después de que los niveles de HBsAg caigan. Su presencia indica recuperación y en la mayor parte de los casos inmunidad a largo plazo frente al VHB. 

Anticuerpos ‘e’ (Anti-HBe): En la mayoría de casos su presencia indica que la infección está estabilizada. 

Anticuerpos ‘c’ (Anti-HBc): Aparecen al principio de la infección y suelen mantenerse de por vida. Indican que ha habido hepatitis B, independientemente de si se ha erradicado o está en fase aguda o crónica. 

Anticuerpos del núcleo IgM (IgM anti-HBc): Suelen indicar infección aguda y desaparecen cuando la infección se resuelve o se vuelve crónica, tras la aparición de los anticuerpos anti-HBs (al cabo de unos 6 meses). Un resultado negativo junto a un positivo de HBs Ag generalmente indica infección crónica. 

Anticuerpos del núcleo IgG (IgG anti-HBc): Estos anticuerpos suelen persistir en el tiempo. Son marcadores de una infección pasada o presente. Un resultado positivo más un positivo de HBsAg indica infección crónica. 

FUENTES: 

«Dossier Hépatite B»: Remaides Nº 43. Marzo 2002.
www.aides.org
www.natap.org
www.thebody.com www.hivandhepatitis.com

  

La transmisión por esta vía es muy poco frecuente, pero posible. 

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fabio nelson (no verificado)

Ando regular de salud ya que me dijeron que tengo VIH y ahora en exámenes de rutina parece que tengo hepatitis B. No sé qué hacer con mi vida son muchos males juntos creo que voy a desfallecer.

responder 8 Junio, 2016 – 9:27pm

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Anónimo (no verificado)

Hola Fabio Nelson, me gustaría comunicarme con vos. Ya que creo que estoy pasando por una situación muy similar. Gracias

responder 21 Enero, 2018 – 3:01pm

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Anónimo (no verificado)

He leído el articulo sobre hepatitis B. Entiendo que si tengo VIH es más probable que la hepatitis se me complique, puesto que ya estoy en tratamiento de VIH

responder 13 Febrero, 2014 – 12:42am

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