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  1. Lo+Positivo 36, invierno 2006-2007
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La primavera

a comer

La primavera la sangre altera


Imagen: la primaveraEste refrán tiene su razón de ser. En la primavera la vida vuelve a surgir, estallan los brotes de flores y plantas y los nuevos frutos están a punto de llegar. Si nos fijamos en la naturaleza, veremos que a nuestro alrededor todo brota de nuevo con vigorosa energía. A nosotras las personas nos sucede algo similar, estamos más alteradas y percibimos más movimientos internos. Según la medicina china es la época del hígado y la vesícula biliar.
Por todo esto que sucede a nuestro alrededor, la primavera es una época para depurarnos y limpiar nuestro organismo de las dietas más concentradas en proteínas densas y fuertes que hemos hecho durante el invierno. Se acaban los días de letargo y concentración y empiezan los días de expansión. Para brotar y expandir bien nuestras energías y para obtener la fuerza vital necesaria para el resto del año, tenemos que poner a tono y limpiar nuestro organismo. Dado que es una época de expansión, es saludable salir más a pasear y tener un mayor contacto con la naturaleza; en las ciudades, podemos ir a los parques en los que hay árboles y zonas verdes.
En primavera comemos más ligero que en invierno y reducimos la cantidad de proteína animal. Puedes comer más pescado y proteína vegetal, quizás en forma de frutos secos (hay que comerlos en cantidades adecuadas, si no pueden ser indigestos) y tomar menos legumbres, con una vez a la semana será suficiente a menos que necesitemos un mayor aporte energético; las ensaladas de legumbres pueden ser una buena opción para esta época.
También es bueno aumentar la ingesta de hortalizas y verduras, sobre todo alcachofa, canónigos, berros, remolacha, rábanos, nabos, champiñones, diente de león (rúcula), cebolla, puerro y hierbas aromáticas frescas. Los germinados (semillas germinadas) por tener un alto valor vitamínico constituyen también una excelente opción.

SOPA DE CEBOLLA


Imagen. cebollasLa cebolla, de la especie de los bulbos, es un producto muy interesante para nuestra dieta ya que posee un alto contenido en elementos vitales y curativos. La cebolla es un gran antiséptico, antiparasitario, suavizante y regulador de la flora intestinal; es diurética y antioxidante (ayuda a eliminar los tóxicos del organismo). La cebolla también es una gran estimuladora del apetito y posee una interesante propiedad procicatrizante: pasar cebolla por encima de un pequeño corte ayuda a cicatrizar con rapidez la herida. Contiene gran cantidad de potasio y azufre y también vitaminas del grupo B, como el resto de los bulbos. La cebolla es un alimento que vale la pena tener en cuenta en nuestra dieta diaria, ya sea en caldo o cruda.

INGREDIENTES (para dos personas):

1/2 litro de caldo vegetal • 2 cebollas grandes • 2 dientes de ajo • aceite de oliva • sal
Para el caldo de verduras: 1 cebolla • 1 puerro • 1 zanahoria • apio • perejil • sal


PREPARACIÓN

Prepara un caldo de verduras dejando cocer media hora los ingredientes y resérvalo. Corta la cebolla en juliana fina y rehógala en una sartén o cacerola en aceite de oliva, añade unos dientes de ajo y un poco de sal y déjalo cocer unos 15/20 minutos. Cuando empiece a dorar, vierte el caldo y deja cocer unos 20 minutos a fuego medio para que reduzca. Finalmente, puedes añadir un poco de queso rallado.

Coca de recapte con verduras


Imagen: coca recapteLa coca de recapte es un plato típico de las comarcas tarraconenses cuyo ingrediente principal son las verduras y hortalizas. Estos productos durante mucho tiempo han sido considerados los parientes pobres de nuestra alimentación. ¿Cuántas veces habrás oído «¿Verduras?, eso es para enferm@s», o cosas por el estilo? Las personas que las comen saben la gran variedad de sabores y sensaciones que ofrecen a su paladar. Las verduras y hortalizas poseen más minerales y vitaminas que la fruta y aunque son diferentes tienen cosas en común: poseen un alto contenido en agua, aportan pocas calorías a nuestro organismo, contienen muchos minerales y muchas vitaminas C o A o del grupo B.

Las verduras hay que tenerlas en cuenta en nuestra alimentación diaria, crudas o cocidas, porque aportan nutrientes necesarios para nuestro organismo.

Procura usar las verduras del tiempo, como la alcachofa, que es una buena depuradora del hígado y favorece la función de las células hepáticas. Además es rica en hierro, sodio, manganeso y vitaminas A, B, B2 y C.
El calabacín es rico en hierro, fósforo y vitaminas A y C. Una verdura recomendable cuando hay problemas gástricos y de digestión.
El tomate es rico en hierro, potasio, sodio, cobre y vitaminas A, B, C y E. Comer el tomate crudo con un poco de cebolla cortada pequeña estimula el apetito.


INGREDIENTES (cuatro raciones):

Para la masa: 2 vasos de harina blanca (o integral) • 1/2 vaso de aceite de oliva virgen • 1/2vaso de agua templada • levadura de panadero (levadura viva. 1 cucharada de postre) • sal (1 cucharada de postre)
Las verduras: Puedes usar las verduras que más te gusten (preferiblemente del tiempo). Ten en cuenta los diferentes tiempos de cocción de las verduras y corta muy finas las que necesiten más tiempo, o rehógalas previamente con un poquito de aceite en la sartén. Un ejemplo: 2 ajos • 1/2 puerros • 4 tomates • 1 calabacín • 100g de champiñones cortados a láminas • aceitunas negras

PREPARACIÓN

Para hacer la masa: Mezcla todos los ingredientes y añade el agua despacio al final. Amasa hasta lograr una masa suave, pero que no se pegue en las manos (posiblemente tengas que añadir un poco de harina). Con una picadora también puedes lograr muy fácilmente la masa.
Precalienta el horno de 8 a 10 minutos (posición bóveda y solera) a temperatura 250°.

Extiende la masa con un rodillo de cocina hasta conseguir una superficie de masa fina (con un grosor aproximado de medio centímetro). Con los dedos dobla el contorno de la masa de modo que el extremo tenga un poco más de grosor. Pincha con un tenedor seis o siete veces la superficie en puntos diferentes. Coloca la masa en una bandeja de horno antiadherente y riégala con aceite de oliva (una cucharada sopera). Finalmente, pon las verduras sobre la masa, añade un pellizco de sal y coloca la bandeja en la parte media del horno. Dejar cocer 10 minutos (ten la precaución de controlar la cocción, puede ser bastante rápida).
Sírvela caliente.


Yogur casero


Comer yogur es una buena manera de tomar lácteos. Para las personas que no toleran la leche natural el yogur es un alimento adecuado puesto que está fermentado y por tanto es un buen regenerador de la flora bacteriana. Por supuesto el yogur es muy rico en calcio.

Hacer yogur es muy sencillo. Hacerlo en casa nos va a permitir comerlo fresco y sin aditivos además de ahorrar recursos materiales y dinero. Para hacerlo, sólo tenemos que coger un poco de yogur que nos quede en casa (de compra o casero) y añadirle leche caliente. A una temperatura de 45° aproximadamente, las bacterias que están en el yogur hacen una fermentación que transforma los ácidos de la leche en ácido láctico. Entonces la leche se espesa hasta convertirse en yogur.


INGREDIENTES

Image: yougurleche (tanta como yogur queramos hacer) • Un poco de yogur que nos haya sobrado • botes de cristal (el tamaño es indiferente pero tienen que estar limpios y secos y las tapas no han de estar picadas de óxido) • una cuchara y algún aislante que mantenga el calor (una caja de corcho o porexpan*, una manta, etc.) • un termómetro resulta útil, pero no es imprescindible (que llegue hasta 90°; de venta en tiendas de material de laboratorio)


PREPARACIÓN

Pon una cucharada de yogur en cada tarro (se necesita más o menos una cucharada por cada medio litro de leche). Pon la leche a calentar con el fuego no muy fuerte, remueve para que no se pegue. Retira la leche cuando llegue a una temperatura de más o menos 85° (más o menos 10 minutos. Si no tienes termómetro retira la leche cuando empiece a humear y a levantarse ligeramente).

Llena los botes con la leche caliente, bien llenos. Remueve bien con una cuchara para que la leche se mezcle con el yogur. Cierra los tarros y guárdalos de forma que se mantenga el calor (puedes envolverlos con papeles de periódico y ponerlos en una caja o dentro de una bolsa y envueltos en una manta). Déjalo reposar (en el sitio más caliente de la casa) por lo menos 6 horas (por ejemplo toda la noche). Finalmente, desenvuelve los tarros, espera 5 o 10 minutos (para que dejen de estar templados) y ponlos en la nevera. Al cabo de 4 horas el yogur ya estará espeso y listo para comer. Sigue espesando durante dos días.

Sin abrir, el yogur se conserva en la nevera 8 o 10 días.

Puedes endulzar el yogur con miel o melaza.**. Se puede servir con frutas frescas o deshidratadas.

*    Caja de porexpan: en un laboratorio puede pedir una caja de porexpan usada.
**    Melaza: producto obtenido de la caña de azúcar. Tiene una textura parecida a la miel y se usa como endulzante. La melaza es rica en minerales y vitaminas (del grupo B, excepto B1). En pequeñas cantidades, la melaza puede ayudar en los estados de anemia y también es buena como reconstituyente.

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