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Tener una mascota es un factor protector frente al desarrollo de depresión entre las personas con el VIH

La incidencia de depresión es elevada entre las personas con VIH, por ello, explorar estrategias preventivas resulta de especial interés

Las personas con el VIH que tienen perros presentan menos probabilidades de sufrir depresión que aquellas que no los tienen. Esta es la principal conclusión a la que ha llegado un pequeño estudio cuyos resultados fueron publicados a finales de 2017 en la revista JMIR Mental Health.

Es conocido que la incidencia de depresión es más elevada en las personas con el VIH. De hecho, los pacientes seropositivos tienen un riesgo de aproximadamente el doble de desarrollar depresión en comparación con las personas seronegativas al VIH. Asimismo, tener depresión se asocia con una baja adherencia al tratamiento antirretroviral lo que podría afectar al control de la infección y comprometer la salud del paciente.

Un elemento que puede tener efectos psicosociales beneficiosos y promover, al mismo  tiempo, la adherencia al tratamiento es tener una mascota. Diferentes estudios han hallado que tener un perro se asocia con beneficios para la salud física y mental, entre los que se incluye una disminución de las hormonas del estrés, mejoras en la salud cardiaca, reducción de la presión arterial y disminución de la soledad.

Los autores del presente estudio plantearon la hipótesis de que tener una mascota puede reducir el riesgo de depresión al reforzar el apoyo social del propietario. Según los investigadores, los perros ofrecen a sus propietarios más oportunidades de sociabilización a través de la relación que se establece entre el perro y el propietario y también entre el propietario y el vecindario o comunidad en la que vive. Asimismo, más allá del apoyo social también pueden ayudar a establecer rutinas diarias que favorezcan la salud física y mental.

Con el fin de estudiar la relación entre tener un perro y la depresión en personas con el VIH, el equipo de investigadores llevó a cabo un estudio transversal en el que se inscribieron un total de 252 personas con el VIH. Los datos fueron recogidos durante enero de 2016 a través de una encuesta electrónica difundida por la página When Dogs Heal.

En el sondeo, se preguntaba a los participantes si tenían (o habían tenido en el pasado) mascotas, datos demográficos, sintomatología depresiva y la resiliencia. Los investigadores decidieron evaluar la resiliencia –capacidad de un individuo para mantener su bienestar a través del esfuerzo individual y factores sociales y contextuales– ya que lo consideraron un factor de riesgo a la hora de sufrir depresión, con independencia de tener o no mascotas.

La muestra final de análisis estuvo compuesta por 199 personas que, en promedio, llevaban 17 años viviendo con el VIH. La edad media de los participantes fue 48,7 años, la mayoría de ellos (86%) eran hombres, el 80% eran blancos y el 83% se identificó como hombre gay, bisexual u hombre que practica sexo con otros hombres (HSH). Casi todos los participantes (97,5%) habían tenido una mascota a lo largo de su vida y, actualmente, el 68,3% tenía un perro.

El análisis bivariable no halló una relación estadísticamente significativa entre las características demográficas (edad, raza, etnia, género y orientación sexual) y la depresión. Con el fin de evaluar las variables predictoras de depresión se llevó a cabo un modelo de regresión logística multivariable que incluyó la edad, la raza, el origen étnico, el género, la capacidad de resiliencia y tener en la actualidad un perro. De las seis variables, solo en dos se observó una asociación estadísticamente significativa con la depresión: la resiliencia y tener un perro. Tras controlar por la influencia de la resiliencia, se observó que las personas que en la actualidad no poseían un perro tenían el triple de posibilidades de padecer depresión que aquellos que sí lo tenían (cociente de probabilidades [CP]: 3,01; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,54-6,21).

Los resultados del presente estudio apoyan la evidencia creciente de que tener un perro reduce la probabilidad de depresión y, por lo tanto, de que puede conferir beneficios para la salud a largo plazo de las personas con el VIH.

Los investigadores planean una futura investigación donde evaluarán si la adopción de perros es una intervención que mejora la vida de las personas que viven con el VIH.

Fuente: Betablog / Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Muldoon, A.L. et al. A Web-Based Study of Dog Ownership and Depression among People Living with HIV. JMIR Mental Health, Nov 8;4(4):e53. doi: 10.2196/mental.8180.

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