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  1. VAX: Boletín sobre Vacunas del SIDA 9, septiembre 2005

Entender los ensayos de prueba de concepto

¿Por qué los ensayos de Fase IIb son un paso importante para evaluar las vacunas candidatas contra el SIDA?

Las vacunas candidatas contra el SIDA se evalúan por etapas en una serie de ensayos clínicos conocidos como de Fase I, II y III. Los ensayos de Fase I y II, por lo general implican un pequeño número de voluntarios y proporcionan información fundamental a los investigadores respecto a la seguridad y la capacidad inmunogé­nica de la vacuna. La eficacia de la vacu­na no es valorada hasta llegar a los ensa­yos de Fase III. Estos ensayos prueban la capacidad de la vacuna candidata para prevenir la infección y/o ralentizar la pro­gresión de la infección. Estos ensayos requieren un gran número de voluntarios, son muy caros (pueden costar más de cien millones de dólares), y requieren una gran cantidad de tiempo para ponerlos en marcha y completarlos. Los ensayos de eficacia de Fase III constituyen el paso final antes de que la vacuna pueda recibir la aprobación de venta de un organismo regulador como puede ser la Agencia de la Alimentación y el Medicamento de Estados Unidos o la Agencia Europea del Medicamento. Para saber más de estos ensayos, véase en Cuestiones Básicas: Entender los Ensayos de Vacunas de agosto de 2003.

¿Qué es un ensayo de prueba de concepto?

Como el propio nombre sugiere, un ensayo de prueba de concepto trata de averiguar si el concepto de vacuna o el tipo de vacuna que se está ensayando será efectivo. Un ensayo de prueba de concepto no está diseñado para determi­nar la eficacia de una vacuna candidata en particular, sino más bien para ayudar a los investigadores a decidir si merece la pena ensayar esa candidata en los más extensos ensayos de Fase III. Estos estu­dios intermedios también son conocidos como “prueba de concepto” o ensayo de Fase IIb.

El número de voluntarios necesario para estos ensayos es menor, entre 2 y 5.000 voluntarios frente a los más de 10.000 requeridos para los ensayos de Fase III. Por consiguiente, los ensayos de Fase IIb son mucho más fáciles de diseñar y gestionar, y son menos costosos. Dado que se requieren muchas menos dosis de vacunas, estos ensayos son más rápidos de implementar ya que el proceso de fabricación es limitado. Y aún más impor­tante, también pueden proporcionar a los investigadores las correlaciones inmuno­lógicas de protección, o la respuesta inmunológica generada por la vacuna que la hace ser eficaz. Esto a menudo puede ser difícil de hacer en los grandes ensayos de Fase III.

Sin embargo, dado que los ensayos de Fase IIb se realizan con poblaciones más pequeñas, la precisión del ensayo es menor. Por tanto no se puede autorizar la comercialización de una vacuna basándo­se en los resultados de la prueba de la Fase IIb. Si los resultados de un ensayo de Fase IIb apuntan a que esa aproximación es prometedora, se necesitará un ensayo de eficacia de Fase III antes de autorizar la comercialización y uso de la vacuna. Esto significa que la decisión de llevar a cabo un ensayo de Fase IIb dilatará el tiempo total requerido para completar todo el proceso de ensayos clínicos. Los ensayos de Fase IIb constituyen un importante proceso de criba de las distintas vacunas candidatas y ayuda a las organizaciones a determinar cuáles pasan a la Fase III de los ensayos, sin gastar más tiempo y dinero.

La idea de usar los estudios de Fase IIb tiene más de una década de antigüedad, pero hace sólo un año que se inició el pri­mero en el que estuviera implicada una vacuna candidata contra el SIDA. Los ensayos de prueba de concepto ya se han realizado con otras vacunas, así como con otras tecnologías preventivas. Las empre­sas Merck (con sede en EE UU) y GlaxoSmithKline Biologicals (en Europa) probaron sus respectivas vacunas candi­datas con el virus del papiloma humano en ensayos de Fase IIb. Ambas candidatas están siendo ahora probadas en ensayos de eficacia de Fase III. La Red de Ensayos de Prevención de VIH está probando tam­bién un microbicida candidato conocido como Buffergel PRO2000 en un ensayo de Fase IIb actualmente en curso para comprobar si este agente puede bloquear la transmisión del VIH.

¿Por qué los ensayos de pruebas de concepto son especialmente útiles para las vacunas contra el SIDA?

Dado que el reto de desarrollar una vacuna contra el SIDA eficaz ha demos­trado ser tan difícil y su necesidad sigue siendo tan grande, los investigadores deben evaluar diversas candidatas tan rápidamente como puedan. Esto requiere probar distintas candidatas al mismo tiempo.

Los investigadores están empleando también nuevas aproximaciones para intentar encontrar una vacuna contra el SIDA eficaz. Los estudios de prueba de concepto son un modo de descubrir rápidamente si estas nuevas candidatas pue­den ser eficaces. Un ejemplo de esto es el primer ensayo de Fase IIb de una vacuna candidata contra el SIDA llevado a cabo por Merck y la Red de Ensayos de Vacunas contra el SIDA. Este estudio en curso prueba la vacuna candidata más adelantada de la empresa (conocida como MRKAd5) en aproximadamente 3.000 voluntarios. La candidata MRKAd5 genera principalmente una respuesta inmunológica celular, pero los científicos no están seguros de si este tipo de vacu­na bastará para proteger a las personas de la infección por VIH. Merck decidió probar este tipo de vacunas en un ensayo de Fase IIb para averiguar si esta estrate­gia será capaz de prevenir la infección por VIH o ralentizar su progresión en perso­nas que hayan sido infectadas por exposi­ción en su comunidad. Los resultados de este ensayo influirán en la decisión de la empresa de seguir con el ensayo de Fase III y proporcionarán información decisiva a todo el campo de las vacunas contra el SIDA respecto a la importancia de las res­puestas inmunológicas mediadas por las células en la eficacia de la vacuna.

Otra ventaja de los ensayos de Fase IIb es que permite a los investigadores eva­luar candidatas en una población de estu­dio más confinada. La candidata MRKAd5 se basa en una cepa particular de un virus humano que de forma natural provoca el resfriado común (adenovirus serotipo 5). Esta candidata puede no fun­cionar tan bien en personas que han de­sarrollado ya inmunidad a esta cepa del adenovirus natural, por lo cual se llama inmunidad preexistente (véase Cuestiones Básicas: Entender el Sistema Inmunitario, de febrero). Inicialmente el ensayo de Fase IIb fue diseñado para incluir sólo a personas que tuvieran bajos niveles de inmunidad preexistente, de modo que pudieran averiguar si el concepto de vacuna era siquiera factible en condicio­nes óptimas. El ensayo ha sido modifica­do desde entonces para incluir una pobla­ción de voluntarios más diversa.

El uso de los estudios de prueba de concepto para evaluar las vacunas candi­datas contra el SIDA está siendo conside­rado por otras organizaciones y es posible que se realicen más en el futuro. Para los voluntarios del ensayo, las comunidades, y los diseñadores de políticas de salud es importante entender que una vacuna no será aprobada basándose en los resulta­dos de estos estudios, incluso aunque los investigadores puedan extraer conclusio­nes preliminares sobre su eficacia

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