¿Por qué los ensayos de Fase IIb son un paso importante para evaluar las vacunas candidatas contra el SIDA?
Las vacunas candidatas contra el SIDA se evalúan por etapas en una serie de ensayos clínicos conocidos como de Fase I, II y III. Los ensayos de Fase I y II, por lo general implican un pequeño número de voluntarios y proporcionan información fundamental a los investigadores respecto a la seguridad y la capacidad inmunogénica de la vacuna. La eficacia de la vacuna no es valorada hasta llegar a los ensayos de Fase III. Estos ensayos prueban la capacidad de la vacuna candidata para prevenir la infección y/o ralentizar la progresión de la infección. Estos ensayos requieren un gran número de voluntarios, son muy caros (pueden costar más de cien millones de dólares), y requieren una gran cantidad de tiempo para ponerlos en marcha y completarlos. Los ensayos de eficacia de Fase III constituyen el paso final antes de que la vacuna pueda recibir la aprobación de venta de un organismo regulador como puede ser la Agencia de la Alimentación y el Medicamento de Estados Unidos o la Agencia Europea del Medicamento. Para saber más de estos ensayos, véase en Cuestiones Básicas: Entender los Ensayos de Vacunas de agosto de 2003.
¿Qué es un ensayo de prueba de concepto?
Como el propio nombre sugiere, un ensayo de prueba de concepto trata de averiguar si el concepto de vacuna o el tipo de vacuna que se está ensayando será efectivo. Un ensayo de prueba de concepto no está diseñado para determinar la eficacia de una vacuna candidata en particular, sino más bien para ayudar a los investigadores a decidir si merece la pena ensayar esa candidata en los más extensos ensayos de Fase III. Estos estudios intermedios también son conocidos como “prueba de concepto” o ensayo de Fase IIb.
El número de voluntarios necesario para estos ensayos es menor, entre 2 y 5.000 voluntarios frente a los más de 10.000 requeridos para los ensayos de Fase III. Por consiguiente, los ensayos de Fase IIb son mucho más fáciles de diseñar y gestionar, y son menos costosos. Dado que se requieren muchas menos dosis de vacunas, estos ensayos son más rápidos de implementar ya que el proceso de fabricación es limitado. Y aún más importante, también pueden proporcionar a los investigadores las correlaciones inmunológicas de protección, o la respuesta inmunológica generada por la vacuna que la hace ser eficaz. Esto a menudo puede ser difícil de hacer en los grandes ensayos de Fase III.
Sin embargo, dado que los ensayos de Fase IIb se realizan con poblaciones más pequeñas, la precisión del ensayo es menor. Por tanto no se puede autorizar la comercialización de una vacuna basándose en los resultados de la prueba de la Fase IIb. Si los resultados de un ensayo de Fase IIb apuntan a que esa aproximación es prometedora, se necesitará un ensayo de eficacia de Fase III antes de autorizar la comercialización y uso de la vacuna. Esto significa que la decisión de llevar a cabo un ensayo de Fase IIb dilatará el tiempo total requerido para completar todo el proceso de ensayos clínicos. Los ensayos de Fase IIb constituyen un importante proceso de criba de las distintas vacunas candidatas y ayuda a las organizaciones a determinar cuáles pasan a la Fase III de los ensayos, sin gastar más tiempo y dinero.
La idea de usar los estudios de Fase IIb tiene más de una década de antigüedad, pero hace sólo un año que se inició el primero en el que estuviera implicada una vacuna candidata contra el SIDA. Los ensayos de prueba de concepto ya se han realizado con otras vacunas, así como con otras tecnologías preventivas. Las empresas Merck (con sede en EE UU) y GlaxoSmithKline Biologicals (en Europa) probaron sus respectivas vacunas candidatas con el virus del papiloma humano en ensayos de Fase IIb. Ambas candidatas están siendo ahora probadas en ensayos de eficacia de Fase III. La Red de Ensayos de Prevención de VIH está probando también un microbicida candidato conocido como Buffergel PRO2000 en un ensayo de Fase IIb actualmente en curso para comprobar si este agente puede bloquear la transmisión del VIH.
¿Por qué los ensayos de pruebas de concepto son especialmente útiles para las vacunas contra el SIDA?
Dado que el reto de desarrollar una vacuna contra el SIDA eficaz ha demostrado ser tan difícil y su necesidad sigue siendo tan grande, los investigadores deben evaluar diversas candidatas tan rápidamente como puedan. Esto requiere probar distintas candidatas al mismo tiempo.
Los investigadores están empleando también nuevas aproximaciones para intentar encontrar una vacuna contra el SIDA eficaz. Los estudios de prueba de concepto son un modo de descubrir rápidamente si estas nuevas candidatas pueden ser eficaces. Un ejemplo de esto es el primer ensayo de Fase IIb de una vacuna candidata contra el SIDA llevado a cabo por Merck y la Red de Ensayos de Vacunas contra el SIDA. Este estudio en curso prueba la vacuna candidata más adelantada de la empresa (conocida como MRKAd5) en aproximadamente 3.000 voluntarios. La candidata MRKAd5 genera principalmente una respuesta inmunológica celular, pero los científicos no están seguros de si este tipo de vacuna bastará para proteger a las personas de la infección por VIH. Merck decidió probar este tipo de vacunas en un ensayo de Fase IIb para averiguar si esta estrategia será capaz de prevenir la infección por VIH o ralentizar su progresión en personas que hayan sido infectadas por exposición en su comunidad. Los resultados de este ensayo influirán en la decisión de la empresa de seguir con el ensayo de Fase III y proporcionarán información decisiva a todo el campo de las vacunas contra el SIDA respecto a la importancia de las respuestas inmunológicas mediadas por las células en la eficacia de la vacuna.
Otra ventaja de los ensayos de Fase IIb es que permite a los investigadores evaluar candidatas en una población de estudio más confinada. La candidata MRKAd5 se basa en una cepa particular de un virus humano que de forma natural provoca el resfriado común (adenovirus serotipo 5). Esta candidata puede no funcionar tan bien en personas que han desarrollado ya inmunidad a esta cepa del adenovirus natural, por lo cual se llama inmunidad preexistente (véase Cuestiones Básicas: Entender el Sistema Inmunitario, de febrero). Inicialmente el ensayo de Fase IIb fue diseñado para incluir sólo a personas que tuvieran bajos niveles de inmunidad preexistente, de modo que pudieran averiguar si el concepto de vacuna era siquiera factible en condiciones óptimas. El ensayo ha sido modificado desde entonces para incluir una población de voluntarios más diversa.
El uso de los estudios de prueba de concepto para evaluar las vacunas candidatas contra el SIDA está siendo considerado por otras organizaciones y es posible que se realicen más en el futuro. Para los voluntarios del ensayo, las comunidades, y los diseñadores de políticas de salud es importante entender que una vacuna no será aprobada basándose en los resultados de estos estudios, incluso aunque los investigadores puedan extraer conclusiones preliminares sobre su eficacia





