¿Cómo pueden los investigadores identificar las correlaciones de protección para una vacuna del SIDA?
Una vacuna preventiva eficaz funciona “enseñando” al sistema inmunológico a reconocer y eliminar un patógeno específico (un virus o una bacteria) al que una persona pudiera estar expuesta en el futuro. Así, para que una vacuna funcione debe inducir respuestas inmunológicas específicas al patógeno (bien respuestas de anticuerpos, bien celulares [células T CD4 o CD8]), u otras respuestas inmunológicas naturales, que sean capaces de bloquear un patógeno. Generalmente, un subgrupo de las respuestas inmunológicas inducidas por una vacunación es lo que realmente se necesita para proteger a una persona frente a una infección. Los investigadores se refieren a estas respuestas inmunológicas específicas como correlaciones inmunológicas de protección, ya que sin estas respuestas en particular, una persona aún es susceptible a la infección.Es difícil determinar las correlaciones de protección precisas para un determinado patógeno. Para algunos virus, un simple tipo de anticuerpo basta para proteger a una persona frente a una futura infección, pero a menudo se trata de una combinación de respuestas inmunológicas. Identificar esta combinación exacta de anticuerpos y/o calidad de la respuesta celular que confiere protección puede ser como encontrar una aguja en un pajar.
Esto es especialmente cierto para el caso del VIH. Dado que el virus realmente ataca al propio sistema inmunológico, para los investigadores es más difícil discernir las respuestas inmunológicas específicas del VIH en las personas infectadas. Aún no esta claro qué respuestas inmunológicas son necesarias para proteger frente a la infección por VIH, pero los investigadores están empleando distintos modelos humanos y animales para intentar determinar las correlaciones de protección y emplear esta información para diseñar una vacuna preventiva del SIDA.
La problemática del VIH
Para la mayoría de las enfermedades infecciosas, el método más sencillo de identificar las correlaciones inmunológicas de protección es estudiar a alguien que se ha recuperado de una infección natural gracias a que su sistema inmunológico fue capaz de vencer al patógeno. Aunque se trata de un modelo imperfecto (es probable que las respuestas inmunológicas necesarias para prevenir la infección no sean exactamente las mismas a las presentes después de que una persona haya aclarado la infección), aún sirve para dar a los investigadores una valiosa orientación sobre los tipos de respuestas inmunológicas que debería inducir una vacuna. Esta información podría ayudarles a diseñar una vacuna que reproduzca estas respuestas. Desgraciadamente, esto no es posible para una vacuna del SIDA ya que no existe ni un caso documentado de una persona que haya sido capaz de aclarar una infección por VIH establecida.Otro modo de identificar las correlaciones de protección es contar ya con una vacuna eficaz. Históricamente, cuando los investigadores empezaron a desarrollar vacunas contra los patógenos, no sabían exactamente qué tipos de respuestas inmunológicas podrían ser protectoras y, así, han experimentado a través del método del ensayo y error, un enfoque que en ocasiones se denomina “empírico”. Como suele ocurrir, los investigadores construyeron vacunas empleando bien una versión muerta del virus o bacteria específicos o bien una versión viva, aunque atenuada, que podría provocar a lo sumo una ligera infección en humanos. A menudo este enfoque indujo sólidas respuestas inmunológicas específicas frente al patógeno que podrían proteger contra la infección durante varios años después de la inmunización. Los investigadores entonces pudieron estudiar de cerca estas respuestas inmunológicas para identificar exactamente las necesarias para ofrecer protección. Sin embargo, no es posible emplear una vacuna viva-atenuada o completa-muerta con el VIH por problemas de seguridad. Los investigadores temen que el virus pueda mutar y volverse virulento.
En ocasiones, las correlaciones de protección son difíciles de identificar incluso con una vacuna eficaz. Dos vacunas recientemente desarrolladas contra el rotavirus y el virus del papiloma humano son altamente eficaces, pero las respuestas inmunológicas precisas que confieren protección siguen sin conocerse (véanse los artículos ‘Lo más destacado’ de VAX de julio y febrero de 2006 ‘Las vacunas entablan batalla contra un virus intestinal’ y ‘Vacunas contra el cáncer cervical’). Pero en ausencia de una vacuna eficaz contra el SIDA, los investigadores a menudo hablan de las correlaciones de protección como un modo importante de orientarse en el diseño de candidatas mejoradas.
Modelos para estudiar las correlaciones de protección
Los investigadores han identificado personas que permanecen sin infectarse por VIH a pesar de haberse expuesto repetidamente al virus. Estas personas, conocidas como seronegativas expuestas (SNE), pueden atesorar pistas importantes. Durante muchos años, los investigadores han estudiado grupos de trabajadores sexuales en Kenia y Gambia considerados como SNE para intentar identificar qué es lo que les hace capaces de esquivar la infección por VIH. Existen varias posibles explicaciones a su aparente resistencia a la infección por VIH, incluyendo las propiedades del virus al que están expuestos, su propia configuración genética, o que generan respuestas inmunológicas capaces de mantener a raya el VIH. Si los investigadores logran identificar las respuestas inmunológicas específicas del VIH en estas personas, pueden emplear esta información para diseñar vacunas candidatas contra el SIDA.Otro grupo de personas que podrían proporcionar importantes pistas son los no progresores a largo plazo (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX de septiembre de 2006 ‘Entender a los no progresores a largo plazo’). Existen personas infectadas por VIH que controlan de forma exitosa su infección sin necesidad de antirretrovirales, y los tipos de respuestas inmunológicas que generan pueden también ser reveladoras para que los investigadores desarrollen vacunas preventivas.
También, si una vacuna candidata presenta alguna eficacia en un ensayo de Fase III probablemente ofrecerá a los investigadores una idea sobre las respuestas inmunológicas necesarias para proteger frente a la infección por VIH y podría ayudarles a desarrollar vacunas candidatas mejoradas que serán incluso más eficaces. Sin embargo, diseñar un ensayo de vacuna de Fase III para intentar determinar la eficacia de la vacuna y las correlaciones de inmunidad, puede requerir un número de voluntarios aún mayor, así como pruebas de laboratorio más sofisticadas. Esto haría aún más complejos estos ensayos ya de por sí caros y prolongados.
Los investigadores de la vacuna del SIDA están empleando también modelos animales para intentar identificar las correlaciones de protección (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX del próximo mes). Los investigadores esperan que el estudio de las correlaciones de protección en primates no humanos así como en humanos proporcione aún más información que pueda ayudar a desarrollar una vacuna eficaz.





