Las nuevas inversiones en investigación darán vitalidad a proyectos científicos, incluyendo muchos centrados en estrategias de prevención del VIH, aunque se mantiene la incertidumbre respecto a la sostenibilidad a largo plazo de la financiación en el ámbito del VIH/sida.
En los últimos años, los presupuestos de los principales organismos gubernamentales promotores de la investigación en EE UU, como los Institutos Nacionales de Salud (NIH), no han aumentado. Unos presupuestos más ajustados han supuesto una mayor competencia para conseguir el dinero destinado a investigación, para disgusto de los científicos que dependen de los fondos públicos para hacer que sus proyectos despeguen. En momentos de dificultad económica, todos los tipos de gasto discrecional —incluyendo los presupuestos para investigaciones científicas— pueden verse reducidos aún más. Pese a todo, incluso en esta época de gran incertidumbre económica, ahora mismo la financiación de la ciencia en EE UU está en aumento. Irónicamente, la actual recesión ha fomentado la provisión de unos grandes volúmenes de nuevos fondos para proyectos de investigación, como parte del paquete de estímulos económicos. Algunos de los proyectos que serán financiados se refieren a estrategias de prevención del VIH, aunque no relacionados con la investigación en vacunas contra el sida. Estos nuevos fondos, junto con el firme compromiso con la ciencia expresado por el presidente de EE UU, Barack Obama, han suscitado emoción entre muchos investigadores.
Aparte del dinero del paquete de estímulos, también hay previstos numerosos pequeños aumentos destinados a la investigación del VIH/sida. El presupuesto de Obama para 2010, que aún tiene que recibir la aprobación de los legisladores, prevé un aumento general de 45 millones de dólares (1,5%) dedicados a la investigación del VIH/sida, llegando a 3.000 millones. Esto incluye un aumento inferior a un millón (1%) en la investigación en vacunas contra el sida y un aumento del 3,2% para la investigación en microbicidas (geles de aplicación tópica que se administrarían antes de la práctica del sexo para evitar la transmisión del VIH). Mientras la pandemia del VIH se acerca a su tercera década, la administración Obama mantiene que la prevención y el tratamiento del VIH/sida constituyen una prioridad y lo seguirá siendo a pesar de la recesión. “En un momento de ajuste presupuestario y restricciones económicas, la solicitud de presupuesto para 2010 demuestra un compromiso con la lucha mundial contra el VIH/sida”, afirmó el subcoordinador en funciones de US Global AIDS, Thomas Walsh, en su presentación ante el Congreso [de EE UU].
En su promesa de devolver la ciencia al lugar que le corresponde en las políticas gubernamentales, Obama ha revelado varios planes para aumentar los presupuestos en investigación. En abril, durante un discurso en la Academia Nacional de Ciencias, prometió dedicar el 3% del producto interior bruto (PIB) de EE UU a reforzar la ciencia y la tecnología [el nivel actual de gasto está en el 2,6% del PIB]. Esta cantidad de dinero supera el máximo histórico invertido en ciencia por el país, que se produjo en 1961, cuando el presidente Kennedy destinó el 2,9% del PIB a la investigación científica, comprometiéndose a que el hombre llegaría a la Luna antes del fin de la década. Si la propuesta presupuestaria de Obama sigue adelante, se duplicará la financiación de la Fundación Nacional de la Ciencia en 10 años y proporcionará más fondos a los NIH, incluyendo una partida de casi 6.000 millones para la investigación en cáncer.
No es ése el único dinero destinado a los NIH. Tras muchos años de congelación presupuestaria, los NIH ya tuvieron un aumento de financiación del 3% este año, en el presupuesto de la anterior administración; así, en febrero de 2009, dentro de un paquete único de estímulo económico, conocido como el Acta de Recuperación y Reinversión Americana, los NIH recibieron 10.400 millones de financiación extra. El Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, en sus siglas en inglés) de los NIH, el mayor financiador de la investigación en VIH/sida del mundo, recibirá 1.200 millones de dólares del fondo para la estimulación económica. Aproximadamente la tercera parte de ese dinero se destinará a financiar becas de investigación de dos años centradas en la prevención del VIH, afirma el director de NIAID, Anthony Fauci. NIAID empleará el dinero del estímulo para financiar las solicitudes de becas ya enviadas que no habían recibido fondos previamente, debido al escaso presupuesto y al aumento de la competencia para conseguir financiación en investigación observado en los últimos años.
Dos de las categorías de investigación en prevención en las que el NIAID está considerando invertir el dinero del estímulo se refieren a unas aplicaciones más amplias de los fármacos antirretrovirales. Una de ellas es el estudio de la administración de los fármacos antes de la exposición al VIH para evitar la infección —una estrategia conocida como profilaxis pre-exposición (PPrE)—. La otra es analizar la viabilidad de administrar fármacos a todos los pacientes con VIH que cumplan las directrices de tratamiento de la Organización Mundial de la Salud, un concepto conocido como ‘tratamiento como prevención’, que tiene como fin reducir la propagación del virus. Los pacientes que reciben terapia antirretroviral tienen unos niveles mucho menores de virus circulante en el organismo y, en consecuencia, se cree que serán menos propensos a transmitir el virus a terceros.
La tercera categoría se refiere a la tentadora posibilidad de eliminar el VIH de los pacientes infectados. Aunque la completa erradicación del virus -en esencia, la curación de una persona infectada- se considera un objetivo lejano, algunos científicos creen que puede ser posible lograr una “cura funcional” con estrategias que podrían ayudar a eliminar el VIH de alguno de sus reservorios en el organismo. Probablemente, esto no aclararía por completo la infección, pero podría posibilitar que el sistema inmunitario se librara del VIH residual sin la ayuda de tratamiento antirretroviral.
Uno de los inconvenientes del uso de los fondos de estímulo económico para estos proyectos es que los investigadores agraciados con el dinero extra, que debe gastarse para 2011, pueden tener dificultades para conseguir fondos que les permitan continuar con sus trabajos una vez agotadas estas becas. A menos que se destine más dinero a NIAID en el presupuesto anual de 2011 a fin de apoyar estas becas adicionales, “será un año muy difícil para que [estas] personas aseguren los fondos”, afirma Fauci.
Mientras que estos nuevos fondos suponen una gran ayuda para los científicos, se está librando otra lucha en torno al gasto de EE UU en programas internacionales de VIH/sida. La financiación estadounidense para luchar contra el sida a escala internacional ha aumentado de forma significativa en los últimos años debido al Plan de Emergencia del Presidente de EE UU para Paliar el Sida (PEPFAR, en sus siglas en inglés), un programa iniciado en 2003 por el entonces presidente George W. Bush. El PEPFAR comenzó como un plan con 15.000 millones de dólares a cinco años y fue renovado el pasado año por el Congreso de EE UU con 48.000 millones a cinco años (ó 9.600 millones anuales) para financiar la prevención, tratamiento y atención del VIH/sida, así como los programas de tuberculosis y malaria.
La propuesta presupuestaria de Obama incluye la asignación de 6.600 millones de dólares para PEPFAR en 2010, un aumento de 165 millones respecto a la cantidad gastada este año. Es una cifra significativamente menor que el aumento de 1.000 millones anuales que Obama prometió durante su campaña. El entonces candidato también prometió destinar a PEPFAR 50.000 millones a lo largo de cinco años y, a pesar de que declara que sigue siendo su intención llegar a esa cantidad, afirma que será a lo largo de seis años, en lugar de cinco.
Esto ha suscitado críticas por parte de activistas del sida, que argumentan que el hecho de no destinar a PEPFAR los fondos originalmente previstos pondrá en riesgo la capacidad del programa para proporcionar fármacos anti-VIH a las personas que los necesitan a fin de salvar su vida. Según la Alianza Mundial contra el Sida, cerca de 2,9 millones de personas están en la actualidad recibiendo terapia en los países en vías de desarrollo, ni un tercio de los 9,7 millones que la necesitan. Otros afirman que retrasar la expansión de PEPFAR también dificultará los esfuerzos de prevención del VIH. “Actualmente, gran cantidad de personas están llegando para hacerse la prueba, porque existe la esperanza de obtener tratamiento si están infectados. Si esta esperanza desaparece, la gente dejará de solicitar la prueba”, afirma Peter Mugyenyi, director del Centro de Investigación Clínica Conjunta del VIH/Sida en Uganda y receptor de fondos de PEPFAR. “Sin la prueba, no se puede conseguir una prevención eficaz”, indica.
El PEPFAR ha llevado antirretrovirales a más de dos millones de personas en 15 países diana —la mayoría de ellos en África—, pero no ha conseguido reducir la tasa de nuevas infecciones por VIH, según un reciente estudio publicado en Annals of Internal Medicine. En una declaración ante los legisladores de EE UU, Thomas Walsh declaró: “PEPFAR redoblará su enfoque en prevención”. Tras catalogar ésa como una de las grandes prioridades del programa, añadió: “Aunque el tratamiento es increíblemente importante, no podemos vencer esta epidemia sólo con él”.
Obama ha alabado los objetivos de PEPFAR, pero también está interesado en un enfoque más integral a la hora de abordar los problemas de salud mundial. En mayo, presentó los planes para unir PEPFAR a la Iniciativa por la Salud Mundial, de 63.000 millones de dólares, que darán un apoyo más amplio a la salud en todo el mundo, incluyendo programas relacionados con la salud y la inmunización materna e infantil.
Además de la asignación presupuestaria inferior a la esperada de Obama al PEPFAR, los activistas en sida y los expertos en salud pública han expresado su preocupación porque la crisis económica suponga una amenaza a la sostenibilidad de la financiación mundial para muchos programas relacionados con el sida, incluyendo el Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria. El Fondo Mundial depende de las contribuciones anuales de muchos países ricos para poder costear sus programas de prevención y tratamiento. “A pesar de que la falta de recursos constituye un importante reto, si no se siguen aumentando las inversiones en salud, traicionaremos la confianza de millones de personas a las que las promesas de la comunidad internacional les habían dado la esperanza de poder sobrevivir a unas enfermedades mortales”, afirma Michel Kazatchkine, director del Fondo Mundial. El presupuesto de Obama prevé una partida de 900 millones de dólares para el Fondo Mundial en 2010, un aumento de 400 millones respecto a este año.
Aunque durante muchos años se ha negociado la reducción del precio de numerosos fármacos antirretrovirales, los costes generales de tratamiento siguen aumentando a medida que más personas con VIH necesitan terapia y otras se infectan. El Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) calcula que, en 2015, el coste anual de proporcionar tratamiento antirretroviral a todas las personas que lo necesitan en países de ingresos bajos y medios será de 54.000 millones de dólares. Hoy en día, el mundo está gastando 5.500 millones en tratamientos del VIH, según las últimas previsiones de ONUSIDA. Laurie Garrett, colaboradora principal en salud mundial en el Consejo sobre Relaciones Extranjeras, señala que ya se detecta cansancio en algunos donantes internacionales y que, en las próximas dos décadas, es posible que no se disponga del dinero para mantener estos programas de tratamiento del sida. “A menos que se tenga un sueño en el que, de algún modo, una serie de fármacos [regímenes] estén disponibles por unos céntimos, habrá que empezar a centrarse realmente en la prevención”.
Aparte del dinero del paquete de estímulos, también hay previstos numerosos pequeños aumentos destinados a la investigación del VIH/sida. El presupuesto de Obama para 2010, que aún tiene que recibir la aprobación de los legisladores, prevé un aumento general de 45 millones de dólares (1,5%) dedicados a la investigación del VIH/sida, llegando a 3.000 millones. Esto incluye un aumento inferior a un millón (1%) en la investigación en vacunas contra el sida y un aumento del 3,2% para la investigación en microbicidas (geles de aplicación tópica que se administrarían antes de la práctica del sexo para evitar la transmisión del VIH). Mientras la pandemia del VIH se acerca a su tercera década, la administración Obama mantiene que la prevención y el tratamiento del VIH/sida constituyen una prioridad y lo seguirá siendo a pesar de la recesión. “En un momento de ajuste presupuestario y restricciones económicas, la solicitud de presupuesto para 2010 demuestra un compromiso con la lucha mundial contra el VIH/sida”, afirmó el subcoordinador en funciones de US Global AIDS, Thomas Walsh, en su presentación ante el Congreso [de EE UU].
Estimular la ciencia
En su promesa de devolver la ciencia al lugar que le corresponde en las políticas gubernamentales, Obama ha revelado varios planes para aumentar los presupuestos en investigación. En abril, durante un discurso en la Academia Nacional de Ciencias, prometió dedicar el 3% del producto interior bruto (PIB) de EE UU a reforzar la ciencia y la tecnología [el nivel actual de gasto está en el 2,6% del PIB]. Esta cantidad de dinero supera el máximo histórico invertido en ciencia por el país, que se produjo en 1961, cuando el presidente Kennedy destinó el 2,9% del PIB a la investigación científica, comprometiéndose a que el hombre llegaría a la Luna antes del fin de la década. Si la propuesta presupuestaria de Obama sigue adelante, se duplicará la financiación de la Fundación Nacional de la Ciencia en 10 años y proporcionará más fondos a los NIH, incluyendo una partida de casi 6.000 millones para la investigación en cáncer.
No es ése el único dinero destinado a los NIH. Tras muchos años de congelación presupuestaria, los NIH ya tuvieron un aumento de financiación del 3% este año, en el presupuesto de la anterior administración; así, en febrero de 2009, dentro de un paquete único de estímulo económico, conocido como el Acta de Recuperación y Reinversión Americana, los NIH recibieron 10.400 millones de financiación extra. El Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, en sus siglas en inglés) de los NIH, el mayor financiador de la investigación en VIH/sida del mundo, recibirá 1.200 millones de dólares del fondo para la estimulación económica. Aproximadamente la tercera parte de ese dinero se destinará a financiar becas de investigación de dos años centradas en la prevención del VIH, afirma el director de NIAID, Anthony Fauci. NIAID empleará el dinero del estímulo para financiar las solicitudes de becas ya enviadas que no habían recibido fondos previamente, debido al escaso presupuesto y al aumento de la competencia para conseguir financiación en investigación observado en los últimos años.
Dos de las categorías de investigación en prevención en las que el NIAID está considerando invertir el dinero del estímulo se refieren a unas aplicaciones más amplias de los fármacos antirretrovirales. Una de ellas es el estudio de la administración de los fármacos antes de la exposición al VIH para evitar la infección —una estrategia conocida como profilaxis pre-exposición (PPrE)—. La otra es analizar la viabilidad de administrar fármacos a todos los pacientes con VIH que cumplan las directrices de tratamiento de la Organización Mundial de la Salud, un concepto conocido como ‘tratamiento como prevención’, que tiene como fin reducir la propagación del virus. Los pacientes que reciben terapia antirretroviral tienen unos niveles mucho menores de virus circulante en el organismo y, en consecuencia, se cree que serán menos propensos a transmitir el virus a terceros.
La tercera categoría se refiere a la tentadora posibilidad de eliminar el VIH de los pacientes infectados. Aunque la completa erradicación del virus -en esencia, la curación de una persona infectada- se considera un objetivo lejano, algunos científicos creen que puede ser posible lograr una “cura funcional” con estrategias que podrían ayudar a eliminar el VIH de alguno de sus reservorios en el organismo. Probablemente, esto no aclararía por completo la infección, pero podría posibilitar que el sistema inmunitario se librara del VIH residual sin la ayuda de tratamiento antirretroviral.
Uno de los inconvenientes del uso de los fondos de estímulo económico para estos proyectos es que los investigadores agraciados con el dinero extra, que debe gastarse para 2011, pueden tener dificultades para conseguir fondos que les permitan continuar con sus trabajos una vez agotadas estas becas. A menos que se destine más dinero a NIAID en el presupuesto anual de 2011 a fin de apoyar estas becas adicionales, “será un año muy difícil para que [estas] personas aseguren los fondos”, afirma Fauci.
Programas mundiales
Mientras que estos nuevos fondos suponen una gran ayuda para los científicos, se está librando otra lucha en torno al gasto de EE UU en programas internacionales de VIH/sida. La financiación estadounidense para luchar contra el sida a escala internacional ha aumentado de forma significativa en los últimos años debido al Plan de Emergencia del Presidente de EE UU para Paliar el Sida (PEPFAR, en sus siglas en inglés), un programa iniciado en 2003 por el entonces presidente George W. Bush. El PEPFAR comenzó como un plan con 15.000 millones de dólares a cinco años y fue renovado el pasado año por el Congreso de EE UU con 48.000 millones a cinco años (ó 9.600 millones anuales) para financiar la prevención, tratamiento y atención del VIH/sida, así como los programas de tuberculosis y malaria.
La propuesta presupuestaria de Obama incluye la asignación de 6.600 millones de dólares para PEPFAR en 2010, un aumento de 165 millones respecto a la cantidad gastada este año. Es una cifra significativamente menor que el aumento de 1.000 millones anuales que Obama prometió durante su campaña. El entonces candidato también prometió destinar a PEPFAR 50.000 millones a lo largo de cinco años y, a pesar de que declara que sigue siendo su intención llegar a esa cantidad, afirma que será a lo largo de seis años, en lugar de cinco.
Esto ha suscitado críticas por parte de activistas del sida, que argumentan que el hecho de no destinar a PEPFAR los fondos originalmente previstos pondrá en riesgo la capacidad del programa para proporcionar fármacos anti-VIH a las personas que los necesitan a fin de salvar su vida. Según la Alianza Mundial contra el Sida, cerca de 2,9 millones de personas están en la actualidad recibiendo terapia en los países en vías de desarrollo, ni un tercio de los 9,7 millones que la necesitan. Otros afirman que retrasar la expansión de PEPFAR también dificultará los esfuerzos de prevención del VIH. “Actualmente, gran cantidad de personas están llegando para hacerse la prueba, porque existe la esperanza de obtener tratamiento si están infectados. Si esta esperanza desaparece, la gente dejará de solicitar la prueba”, afirma Peter Mugyenyi, director del Centro de Investigación Clínica Conjunta del VIH/Sida en Uganda y receptor de fondos de PEPFAR. “Sin la prueba, no se puede conseguir una prevención eficaz”, indica.
El PEPFAR ha llevado antirretrovirales a más de dos millones de personas en 15 países diana —la mayoría de ellos en África—, pero no ha conseguido reducir la tasa de nuevas infecciones por VIH, según un reciente estudio publicado en Annals of Internal Medicine. En una declaración ante los legisladores de EE UU, Thomas Walsh declaró: “PEPFAR redoblará su enfoque en prevención”. Tras catalogar ésa como una de las grandes prioridades del programa, añadió: “Aunque el tratamiento es increíblemente importante, no podemos vencer esta epidemia sólo con él”.
Obama ha alabado los objetivos de PEPFAR, pero también está interesado en un enfoque más integral a la hora de abordar los problemas de salud mundial. En mayo, presentó los planes para unir PEPFAR a la Iniciativa por la Salud Mundial, de 63.000 millones de dólares, que darán un apoyo más amplio a la salud en todo el mundo, incluyendo programas relacionados con la salud y la inmunización materna e infantil.
Previsiones de futuro
Además de la asignación presupuestaria inferior a la esperada de Obama al PEPFAR, los activistas en sida y los expertos en salud pública han expresado su preocupación porque la crisis económica suponga una amenaza a la sostenibilidad de la financiación mundial para muchos programas relacionados con el sida, incluyendo el Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria. El Fondo Mundial depende de las contribuciones anuales de muchos países ricos para poder costear sus programas de prevención y tratamiento. “A pesar de que la falta de recursos constituye un importante reto, si no se siguen aumentando las inversiones en salud, traicionaremos la confianza de millones de personas a las que las promesas de la comunidad internacional les habían dado la esperanza de poder sobrevivir a unas enfermedades mortales”, afirma Michel Kazatchkine, director del Fondo Mundial. El presupuesto de Obama prevé una partida de 900 millones de dólares para el Fondo Mundial en 2010, un aumento de 400 millones respecto a este año.
Aunque durante muchos años se ha negociado la reducción del precio de numerosos fármacos antirretrovirales, los costes generales de tratamiento siguen aumentando a medida que más personas con VIH necesitan terapia y otras se infectan. El Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) calcula que, en 2015, el coste anual de proporcionar tratamiento antirretroviral a todas las personas que lo necesitan en países de ingresos bajos y medios será de 54.000 millones de dólares. Hoy en día, el mundo está gastando 5.500 millones en tratamientos del VIH, según las últimas previsiones de ONUSIDA. Laurie Garrett, colaboradora principal en salud mundial en el Consejo sobre Relaciones Extranjeras, señala que ya se detecta cansancio en algunos donantes internacionales y que, en las próximas dos décadas, es posible que no se disponga del dinero para mantener estos programas de tratamiento del sida. “A menos que se tenga un sueño en el que, de algún modo, una serie de fármacos [regímenes] estén disponibles por unos céntimos, habrá que empezar a centrarse realmente en la prevención”.







