¿Qué es una vacuna parcialmente eficaz y cómo puede limitar la propagación del VIH?
El objetivo final de la investigación en vacunas del SIDA es desarrollar una vacuna que proteja completamente a una persona frente a la infección por VIH y el posterior desarrollo de SIDA. Generalmente, las vacunas que protegen frente a otros virus actúan induciendo respuestas potentes de anticuerpos específicos que controlan el virus y previenen el desarrollo de la enfermedad (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX de febrero de 2007 ‘Entender los anticuerpos neutralizantes’). Sin embargo, la mayoría de las vacunas candidatas del SIDA que actualmente se están probando en ensayos clínicos no inducen la producción de anticuerpos ampliamente neutralizantes contra el VIH (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX de febrero de 2007 ‘Entender los anticuerpos neutralizantes’). En vez de eso, todas estas vacunas candidatas inducen respuestas inmunológicas mediadas por células, incluyendo células T CD8+ o linfocitos T citotóxicos, que no atacan al virus directamente sino que localizan y acaban con las células infectadas por el VIH. Sin la estimulación de una respuesta potente de anticuerpos, muchos investigadores piensan que es probable que estas candidatas no ofrezcan una protección completa frente a la infección por VIH.
Actualmente, el objetivo más realista es desarrollar una vacuna candidata que induzca respuestas inmunológicas celulares potentes y capaces de rebajar los niveles de virus que circulan en el cuerpo (lo que se conoce como carga viral) en aquellas personas que se infectan a pesar de la vacunación, permitiéndoles controlar su infección por VIH durante períodos prolongados de tiempo. A menudo, este enfoque poco clásico se le conoce como desarrollo de una vacuna parcialmente eficaz o parcialmente protectora.
En el pasado, la idea de una vacuna parcialmente eficaz ha tenido distintos significados, refiriéndose a una vacuna que sólo protege a parte de las personas que la reciben o a una vacuna que sólo protege frente a la infección parte del tiempo. Sin embargo, actualmente en el campo de la vacuna del SIDA, por vacuna parcialmente eficaz se entiende una que no protege frente a la infección por VIH o que no lo hace completamente frente al desarrollo de la enfermedad, pero que puede retrasar la progresión a SIDA en aquellas personas que reciben la vacuna y posteriormente se infectan de todos modos por VIH.
Una vacuna de primera generación que cumpla este objetivo podría tener muchos beneficios significativos. En primer lugar, podría retrasar el tiempo hasta que una persona deba iniciar tratamiento antirretroviral (TARV). También podría ayudar a evitar que las personas vacunadas que adquieran el VIH lo transmitan a otras. Esto podría constituir un logro significativo y podría reducir la epidemia mundial ayudando a que disminuyan las aproximadamente 12.000 nuevas infecciones por VIH que aún se producen cada día en todo el mundo.
Retrasar la terapia
La salud de sistema inmunológico viene caracterizada por el número total de células T CD4 medidas en una muestra de sangre. Estas células inmunológicas son las responsables de orquestar las defensas del organismo frente a los patógenos invasores y si se pierden demasiadas, la persona se vuelve susceptible a contraer numerosas infecciones graves y potencialmente mortales. Normalmente, una persona tiene entre 600-1.200 células T CD4+ en 1 mm3 de sangre. Una persona con VIH es diagnosticada de SIDA cuando este número disminuye por debajo de las 200 células. En promedio transcurre hasta una década desde que una persona es inicialmente infectada por VIH hasta que el virus reduce el sistema inmunológico hasta el punto de que se declara el SIDA y se hace necesario tomar TARV.
Si una vacuna parcialmente eficaz es capaz de suprimir el virus durante las etapas tempranas de la infección por VIH, podría ayudar a preservar parte de estas células T CD4+ críticas que constituyen el objetivo primario del VIH. Los resultados de algunos estudios indican que proporcionar TARV a una persona en una etapa muy temprana del curso de su infección por VIH está correlacionado con un mejor control del virus a largo plazo, ya que ayuda a salvaguardar el sistema inmunológico de parte del daño infligido al principio por el virus. Se prevé un resultado similar con el empleo de una vacuna parcialmente eficaz que pueda defender al número masivo de células inmunológicas en los tejidos de las mucosas de ser destruidas por el VIH durante las etapas iniciales de la infección (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX de abril 2006 ‘Entender las primeras etapas de la infección por VIH’).
Una vacuna como ésa podría ayudar a reforzar el sistema inmunológico y permitir que una persona controle el VIH durante mucho más de una década, posponiendo la necesidad de TARV. Aunque estos fármacos son increíblemente eficaces para controlar la infección por VIH y permiten que las personas con el virus tengan unas vidas más largas y saludables, también pueden provocar numerosos efectos secundarios desagradables y son caras. Por tanto, retrasar el inicio de la TARV podría mejorar drásticamente la calidad de vida de las personas que viven con VIH.
Determinar la eficacia
Durante los ensayos clínicos, es imposible realizar el seguimiento de las personas durante más de una década para ver si una vacuna candidata es eficaz a la hora de retrasar, o incluso prevenir, la aparición de SIDA. Por tanto, en lugar de eso, para predecir los resultados de la infección de una persona, los investigadores confían en indicadores que aparecen mucho antes en el curso de la infección. Uno de estos indicadores es conocido como “punto de equilibrio” viral y se refiere al momento, durante las primeras semanas de infección, en el que las respuestas inmunológicas específicas del organismo frente al VIH actúan y, como resultado, la carga viral del VIH desciende drásticamente. Después de este descenso, la carga viral se estabiliza a un nivel denominado “punto de equilibrio”. Por lo general, cuanto menor es el punto de equilibrio viral, mayor es el período de tiempo que una persona puede controlar el VIH. Una vacuna parcialmente eficaz podría ayudar a disminuir el punto de equilibrio viral aún más que en la infección natural, aumentando el tiempo hasta que el SIDA se declara.
Reducir la capacidad de infección
Existen indicios sólidos que sugieren que la probabilidad de transmisión del VIH, tanto sexualmente como de madre a hijo, está directamente correlacionada con la carga viral de la persona infectada. Así cuanto mayor sea la carga viral de una persona más probabilidades existen de que se transmita el virus a otras personas. Por tanto, una vacuna parcialmente eficaz que rebaje las cargas virales del VIH podría reducir la posibilidad de que una persona infecte a otras.
Aunque contar con una vacuna preventiva del SIDA capaz de proteger frente a la infección por VIH es el único modo de poner fin a la pandemia del SIDA, el desarrollo de una primera generación de vacunas parcialmente eficaces contra el SIDA podría constituir un paso muy importante para hacer retroceder la siempre creciente pandemia.



