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Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH

  1. VAX: Boletín sobre Vacunas del SIDA 6, junio 2008

Entender las vacunas vivas-atenuadas

¿Qué se puede aprender de las vacunas vivas-atenuadas del VIS para su aplicación en el campo de las vacunas del sida?

En la búsqueda de una vacuna del sida segura y eficaz, se han seguido numerosas estrategias distintas. Entre los enfoques probados se encuentra el uso de virus no infecciosos (como el del resfriado, por ejemplo) como vectores para transportar fragmentos del VIH a las células y, así, intentar inducir respuestas inmunitarias frente al VIH con la esperanza de que, posteriormente, protejan contra la infección. Ésta fue la estrategia seguida en los ensayos de Merck, STEP y Phambili, recientemente realizados.

Sin embargo, en bastantes vacunas actuales se emplea una estrategia que sigue estando vedada en el desarrollo de las vacunas del sida: el uso de una versión debilitada o atenuada del VIH para estimular una inmunidad protectora. Este enfoque ha sido utilizado en el desarrollo de varias de las vacunas actuales que presentan un alto nivel de eficacia en la prevención de la enfermedad, incluyendo las del sarampión y la fiebre amarilla. Aunque todavía sigue constituyendo una causa importante de mortalidad infantil en los países en vías de desarrollo, las muertes por sarampión han descendido en un 91% en África y en un 68% en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), tras la introducción de la vacuna viva-atenuada.
No obstante, esta estrategia está aparcada en el desarrollo de las vacunas del sida debido a la posibilidad de que la cepa del VIH viva-atenuada pueda transformarse en una capaz de provocar la enfermedad (es decir, patógena) una vez dentro del organismo. Esto podría producir una infección por VIH en las mismas personas que se pretendía proteger mediante la vacuna.

Preocupación por la seguridad


Estas preocupaciones en torno a la seguridad de las vacunas vivas-atenuadas del VIH no carecen de fundamento. Un grupo personas en Australia se infectó por VIH de forma accidental tras recibir una transfusión sanguínea y, tal como los investigadores descubrieron más adelante, el VIH al que fueron expuestas era una versión viva-atenuada del virus que circula normalmente. Este grupo, conocido como la Cohorte del Banco de Sangre de Sydney, se infectó por una variedad del VIH que carecía de un gen crítico conocido como nef, que desempeña un papel clave en la capacidad del virus para replicarse en las células humanas. Este gen también es responsable de desactivar una familia de moléculas que, normalmente, sirven para atraer a las células–T asesinas del sistema inmunitario de forma que ataquen y destruyan las células infectadas por el virus. A pesar de haber sido infectadas por una inversión atenuada del VIH, varias de las personas supervivientes a largo plazo de esta cohorte ya sufren daños en su sistema inmunitario. Después de haber vivido sin  ningún síntoma o señal de enfermedad durante casi dos décadas, tres de los siete supervivientes presentan ahora unos niveles cada vez menores de recuentos de células–T CD4, el principal marcador de progresión de la infección por VIH y de de­sarrollo del sida.

Los investigadores creen que la cepa del VIH sin el gen nef que infectó a las personas de la cohorte de Sydney mutó para recuperar su capacidad de replicarse con rapidez y, por tanto, recuperó su capacidad patogénica. Por este motivo, las vacunas vivas-atenuadas del VIH son consideradas por muchos expertos como poco seguras para su estudio en seres humanos.

Protección ofrecida por las vacunas vivas-atenuadas


Las vacunas vivas-atenuadas se elaboran eliminando unos fragmentos cruciales del material genético del virus que, en circunstancias normales, les permitirían librar batalla en sus huéspedes. Las cepas atenuadas del virus dejan de ser patógenas, pero aún cuentan con fuerza suficiente como para generar una respuesta inmunitaria potente frente al virus. Se cree que los anticuerpos neutralizantes (que se unen a los virus y evitan que infecten las células) son un componente destacado de la protección generada por muchas de las actuales vacunas vivas-atenuadas, como la de la polio y el sarampión.
En la mayoría de las situaciones en las que se emplean vacunas vivas-atenuadas, se cuenta también con muchos indicios de la existencia de inmunidad natural que sirven para respaldar el uso como vacuna de una versión atenuada del propio patógeno que provoca la enfermedad. Por ejemplo, en el caso de la polio, a pesar de las imágenes recurrentes de víctimas imposibilitadas dependientes de pulmones de acero, cerca del 95% de las personas infectadas por esta dolencia nunca se ponen enfermas o desarrollan sólo síntomas leves. La vacuna viva-atenuada de la polio simplemente replica algo que ocurre de forma natural. Sin embargo, en el caso del VIH, la situación es justo la contraria. Sin tratamiento, más del 95% de las personas infectadas acabará desarrollando sida. Por tanto, una vacuna del sida debe ser capaz de lograr algo que, normalmente, no se observa en la infección natural.

Desarrollo de vacunas vivas-atenuadas del VIS


Aunque por motivos de seguridad no se realizan pruebas con vacunas vivas-atenuadas del VIH, el estudio de las vacunas vivas-atenuadas del virus de la inmunodeficiencia símica (VIS) en primates no humanos sigue constituyendo una importante área de investigación. A pesar de que el VIS es un virus diferente, su estudio en primates no humanos supone la mejor aproximación de que se dispone para estudiar el VIH. Los datos experimentales recogidos del estudio del VIS en modelos con primates no humanos puede arrojar luz sobre el desarrollo de futuras candidatas a vacunas del sida.

Para estudiar la protección ofrecida por las vacunas vivas-atenuadas del VIS en primates no humanos, se inhabilita el virus deliberadamente mediante la eliminación de fragmentos de su material genético. Hay una cepa viva-atenuada del VIS que se obtiene al eliminar parte del gen nef del virus. Actualmente, también se están estudiando otras versiones distintas de las vacunas vivas-atenuadas del VIS en primates no humanos. Por lo general, a medida que se elimina más material genético, disminuye la capacidad del virus para replicarse y provocar una infección. Sin embargo, cuantos más genes o fragmentos de genes del VIS se supriman, menos eficaz será la vacuna viva-atenuada a la hora de proteger frente a la infección. Así pues, se debe desarrollar una cepa atenuada del VIS que no infecte a los animales, pero que siga siendo suficientemente parecida a la forma natural como para inducir una respuesta inmunitaria potente.

Las cepas atenuadas del VIS se cultivan en un laboratorio y, con posterioridad, se utilizan para vacunar a los primates no humanos. A continuación, se expone deliberadamente a estos animales a una versión del VIS presente en la naturaleza, de modo que se pueda determinar en qué medida las respuestas inmunitarias inducidas por la vacuna son capaces de proteger frente a la infección.

Modelos de protección


La estrategia del empleo de la vacuna viva-atenuada del VIS ha provocado algunas de las protecciones más impresionantes y constantes observadas hasta ahora en estudios con primates no humanos y pueden brindar a los expertos una comprensión única de los tipos de respuestas inmunitarias que también podrían ofrecer un cierto nivel de protección parcial frente al VIH. Los investigadores empiezan a comprender mejor el modo en que las distintas respuestas inmunitarias específicas del VIS (células–T CD8, células–T CD4 y anticuerpos) actúan de forma conjunta para proporcionar protección frente al VIS.

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