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  1. VAX: Boletín sobre Vacunas del SIDA 1, enero 2009

Apostar por la novedad

El campo de las vacunas contra el sida sopesa modos de alentar la innovación y atraer nuevos cerebros al esfuerzo.

Peter Kwong recuerda con claridad el día en que un seminario le ayudó a orientar su carrera hacia la investigación en vacunas contra el sida. Fue en 1991 y Kwong, que estaba intentando conseguir su doctorado en biología por la Universidad de Columbia (EE UU), se encontraba entre los 25 estudiantes reunidos para escuchar cómo el pionero biólogo australiano Peter Coleman explicaba el modo en que había usado la relativamente nueva técnica de la biología estructural (una rama de la biología molecular que examina la arquitectura y forma de las moléculas) para estudiar el virus de la gripe.
Su investigación pionera acabaría conduciendo al desarrollo de una nueva familia de fármacos antivirales para esa enfermedad, pero, a principios de la década de 1990, aún era una incógnita si la cristalografía (que se basa, fundamentalmente, en el análisis de rayos X para determinar la forma y la estructura de las proteínas) iba a ser útil en la industria farmacéutica. Kwong quedó impresionado por ese enfoque y acabó por preguntarse si la biología estructural y la cristalografía podrían ser también provechosas en el diseño de vacunas, específicamente contra el VIH.

Así, decidió abordar esta cuestión, y ahora –como responsable de la Sección de Biología Estructural del Centro para la Investigación en Vacunas [VRC] del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infeccionas [NIAID], incluido en los Institutos Nacionales de Salud de EE UU [NIH]– emplea la cristalografía de rayos X para descifrar uno del puñado de anticuerpos (proteínas con forma de ‘Y’ que se unen a los virus y evitan que infecten las células) capaces de neutralizar una amplia gama de variantes del VIH. El anticuerpo que está estudiando Kwong se conoce como b12. El investigador afirma: “Básicamente, estamos haciendo magia. Pero todo en ciencia es magia hasta que lo entiendes”.
Imagen: Destacado de texto
Se ignora si el trabajo de Kwong conducirá o no al diseño de candidatas a vacuna capaces de inducir este anticuerpo en humanos, pero su investigación constituye uno de los numerosos enfoques novedosos empleados para superar varios de los retos biológicos presentes en el desarrollo de vacunas contra el sida. Tras algunos reveses recientes (especialmente el fracaso de la candidata a vacuna de Merck en el ensayo STEP), el campo de las vacunas para el sida intenta revitalizar los esfuerzos en investigación a través de nuevas vías que atraigan a investigadores más jóvenes, como Kwong, y alentando un pensamiento más innovador.

Sin embargo, la búsqueda de sangre joven e ideas frescas se enfrenta a diversos impedimentos prácticos. El porcentaje de investigadores (no sólo en el ámbito de las vacunas contra el sida, sino en el académico) que compiten por su primera beca de investigación general [conocida como RO1] descendió de un 35% en 1965 a un 25% en 2003. Por su parte, la edad media de los principales investigadores pasó de 35-40 años en 1983 a 50 años en 2003, según José Esparza, asesor superior sobre vacunas de la Fundación Bill y Melinda Gates.

El menor número de investigadores jóvenes y menos asentados que compiten por becas de inicio de carrera hará que el ritmo de los descubrimientos científicos (como el de una vacuna contra el sida) se ralentice de forma considerable, afirmó entre otros Esparza. Para evitar que esto suceda, las agencias y fundaciones que financian la investigación en vacunas para el sida están elaborando nuevos modos de alentar la entrada a este campo de los científicos jóvenes y están desarrollando corrientes de financiación para favorecer un pensamiento más creativo.

La búsqueda de la innovación


Encabezando los esfuerzos para espolear la innovación en este campo se encuentra NIAID, que en 2008 destinó 497 millones de dólares de su presupuesto de 1.500 millones a la investigación en vacunas contra el sida y ha convertido en máxima prioridad el desarrollo de dichas vacunas. El pasado mes de marzo, a raíz de los resultados del ensayo STEP, NIAID organizó una cumbre de un día a la que acudieron 200 investigadores para debatir el cambio de prioridades en el campo de la vacuna contra el sida y la miríada de retos que aún jalonan su proceso de desarrollo (véase ‘Lo más destacado’ del VAX de abril de 2008, ‘Cuadrar el presupuesto para las vacunas del sida’).

Tras la cumbre, NIAID anunció dos nuevas becas para incentivar los enfoques creativos en el descubrimiento y desarrollo de vacunas. El programa de becas Investigación Básica para el Descubrimiento de una Vacuna contra el VIH destinará 10 millones de dólares para financiar 20-30 solicitudes, mientras que el programa Tácticas Altamente Innovadoras para Interrumpir la Transmisión del VIH (HIT-IT en sus siglas en inglés) reservará 4,5 millones para 5-10 solicitudes.

Los dos programas de becas, que serán financiados este año, fueron creados para abordar algunas de las cuestiones más apremiantes presentes hoy en día en la investigación en vacunas, incluyendo la mejora de nuestra comprensión de la respuesta del sistema inmunitario a la infección natural y la vacunación, los nuevos mecanismos y rutas que podrían aprovechar las vacunas, y el desarrollo de mejores modelos animales para evaluar las candidatas a vacuna, entre otras.

El pasado año, la Fundación Bill y Melinda Gates , el principal donante privado a la investigación en VIH/sida, concedió becas de 100.000 dólares, a distribuir en cinco años, para 105 investigadores a través de su programa Exploración de Grandes Retos. Estas becas serán concedidas a las personas que aporten ideas novedosas transversales a diversos ámbitos, incluyendo la investigación en vacunas contra el sida y, al igual que HIT-IT, se dirige a propuestas creativas de alto riesgo que, tradicionalmente, habrían tenido problemas para atraer financiación privada y pública.

Por su parte, IAVI ofrece su Fondo para la Innovación (de dos años de antigüedad), que proporciona un dinero con el fin de atraer al campo de las vacunas contra el VIH tecnologías novedosas y en sus primeras fases de desarrollo. Este fondo, respaldado en parte por una ayuda de la Fundación Gates, ha concedido seis becas desde su creación en agosto de 2007 y se esperan otorgar otras nueve más en los próximos dos años.
Aunque el Fondo para la Innovación mantiene y financia proyectos de investigadores académicos, el programa se dirige, principalmente, a identificar tecnologías novedosas dentro de la industria, afirma Kalpana Gupta, directora de nuevas alianzas e iniciativas de IAVI.

No obstante, este nuevo mapa de ruta hacia la innovación se está trazando en un momento de gran incertidumbre económica. Se ha producido un brusco retroceso de la economía mundial, y lo que podría ser una recesión profunda y duradera está proyectando su sombra sobre el ámbito de la investigación, que ya lidiaba con unos presupuestos ajustados y una competencia creciente por las ayudas económicas. Si bien el director de NIAID, Anthony Fauci, no contempla ningún recorte en el gasto en sida en el futuro próximo, tampoco prevé nuevas aportaciones. Aun así, afirmó que los 14,5 millones prometidos para los programas HIT-IT e Investigación para el Descubrimiento de una Vacuna están garantizados. Además, indicó que la organización “se ha comprometido no sólo a mantener, sino a aumentar la investigación en vacunas contra el VIH”, especialmente en lo referente a la ciencia básica. Fauci señala que esto implica desviar fondos de otras partidas del presupuesto para sida de NIAID consideradas “menos apremiantes”.

“Es obvio que existe mucho interés en la investigación en vacunas contra el VIH”, afirma Fauci. “Gran parte de ella proviene de grupos filantrópicos. Sin embargo, en una economía en caída libre, queda la duda de si las personas se mostrarán más reacias a dar dinero a estos grupos”. También resulta preocupante que el retroceso económico pueda menguar el apoyo filantrópico a unos proyectos de alto riesgo que, probablemente, acabarán teniendo más fracasos que éxitos.

La siguiente generación


Otro modo de estimular la innovación consiste en alentar a más investigadores en fases incipientes de sus carreras a que entren en el campo de la vacuna contra el sida. Los jóvenes investigadores tienden a mostrar una cierta curiosidad ingenua que favorece la exploración, por lo que suelen ser más propensos a adoptar enfoques novedosos para abordar cuestiones que han confundido a sus mentores.

La Coalición Mundial para las Vacunas contra el VIH/Sida, una alianza internacional de investigadores y donantes, se centra en la identificación de posibles soluciones sobre la mejor forma de atraer y mantener a los jóvenes científicos en el campo de las vacunas contra el VIH a través de su Iniciativa para Investigadores Jóvenes y en el Inicio de su Carrera (YECI, en sus siglas en inglés).

“No somos un donante”, afirma Alan Bernstein, director ejecutivo de la Coalición. Y añade: “No es nuestra responsabilidad ni misión encargarnos directamente de la financiación, pero creo que, en este caso, nuestra labor consiste en poner de relieve un problema u oportunidad, ofrecer posibles modos de abordarlo, y después presentar esto a los donantes”.

Dan Barouch, profesor adjunto de medicina del Centro Médico Diaconisa Beth Israel de Boston (EE UU) y Thumbi Ndung’u, profesor adjunto de Investigación en VIH/sida de la Universidad de KwaZulu Natal en Dur-ban (Sudáfrica), fueron designados para presidir el Comité YECI establecido por la Coalición.

El Centro para la Inmunología de la Vacuna del VIH/Sida y la Red de Ensayos de Vacunas contra el VIH (CHAVI y HVTN, respectivamente, en sus siglas en inglés), ambos financiados por NIAID, también están buscando científicos en sus primeros pasos profesionales, principalmente a los interesados en investigación con primates no humanos. El pasado año, CHAVI y HVTN empezaron a solicitar propuestas de estudios piloto de investigadores jóvenes para “reforzar los vínculos entre los estudios con primates no humanos y la investigación humana, abordando cuestiones clave en la búsqueda de una vacuna segura y eficaz”.

Barouch afirmó que, irónicamente, los hallazgos del ensayo STEP han ofrecido una enorme oportunidad a los jóvenes investigadores. “El futuro nunca se ha presentado más prometedor, ya que el fracaso de la [candidata] evidencia que hay mucha investigación por hacer”, señala el profesor, un inmunólogo molecular que estudia las vacunas basadas en células-T . “Los investigadores de este campo han comprendido que tendrán que pasar el testigo a la siguiente generación. Los problemas científicos están ahí, y para resolverlos, se requerirán unos investigadores jóvenes, talentosos y creativos”.

No obstante, superar estos retos, en especial en los países golpeados con mayor dureza por la epidemia, requerirá una inversión a largo plazo para evitar la fuga de cerebros que ha impedido que muchos países africanos desarrollaran su propia infraestructura de investigación y pudieran retener a sus científicos, afirma Ndung’u, un virólogo formado en Harvard cuyo instituto de investigación en Durban se construyó, principalmente, con fondos de la Fundación Doris Duke.

 “Lleva tiempo poner en pie una buena institución de investigación”, señala Ndung’u. “Se han concedido muchas becas a investigadores para realizar su trabajo en África, pero no creo que esos beneficiarios se comprometieran mucho en términos de garantizar que hubiera un camino que desarrollar y mantener”.
En los países desarrollados y con buenas infraestructuras de investigación, cada vez es más complicado conseguir dinero. “Se está poniendo cada vez más difícil entrar en los grandes laboratorios porque no tienen dinero”, reconoce Galit Alter, cuyo mentor fue Marcus Altfeld, inmunólogo de Harvard y director del programa de inmunidad innata del Centro Partners para la Investigación en Sida, y que actualmente dispone de su propio laboratorio de investigación allí.

“Lo más importante de la cumbre de NIAID, creo, fue animar a los investigadores a no rendirse”, afirma Alter. “Aunque la financiación está complicada, realmente hay motivos para continuar en esto. Es la supervivencia de los más aptos. Los que sobrevivan serán los creadores”.

Alan Bernstein tiene la esperanza de que las recomendaciones del Comité YECI supongan una atracción hacia el ámbito de la vacuna contra el sida; y aún más: “Estas cuestiones no son específicas de la investigación en vacunas contra el VIH. Hoy en día, los jóvenes tienen sus propios retos en la investigación biomédica. Si no nos renovamos como comunidad científica, tendremos un problema”.

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