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  1. VAX: Boletín sobre Vacunas del SIDA 1, enero 2009

Entender el enigma de la activación inmunitaria en el VIH/sida

¿Por qué motivo la activación crónica del sistema inmunitario durante la infección por VIH provoca, en realidad, la progresión de la enfermedad?

En la mayoría de los casos, el despliegue del sistema inmunitario del cuerpo humano (tanto su rama innata como la adaptativa) le permite vencer al patógeno invasor (véase VAX de julio de 2008, edición especial, “Entender el sistema inmunitario y las estrategias de las vacunas contra el sida”). Sin embargo, el VIH se comporta de forma única, dado que ataca directamente a las células del sistema inmunitario, lo que provoca la destrucción lenta de las defensas del organismo. Una vez que se alerta de la presencia del VIH al sistema inmunitario adaptativo, éste responde a través de la producción de células-T CD4 específicas frente al virus, que orquestan la actividad de las células-T CD8, también conocidas como células-T asesinas debido a su capacidad para matar células infectadas por virus. Si bien las células-T son beneficiosas a la hora de suprimir el VIH, el virus actúa sobre ellas como objetivo preferente y las destruye. Al generarse más células-T CD4 en respuesta al VIH, mayor es también el número de células que el virus infecta y mata, creándose un círculo destructivo.
Imagen. Destacado de texto
En el momento en que el virus destruye un número importante de estas células inmunitarias, la capacidad del cuerpo humano para controlar el VIH se ve gravemente comprometida. Una persona recibe un diagnóstico de sida cuando su recuento de CD4 desciende por debajo de un cierto nivel (menos de 200 células en un mililitro de sangre). Cuando su sistema inmunitario está tan debilitado, la persona también es susceptible de contraer muchas otras infecciones bacterianas o virales, las cuales, en personas con sida, reciben el nombre de infecciones oportunistas.

Durante el curso de la infección por VIH se pierden muchas células-T debido a que el virus las infecta directamente y las elimina. No obstante, se sospecha que el virus también utiliza otro mecanismo para inducir una disfunción inmunitaria. Aunque estos mecanismos no se comprenden del todo, algunos científicos creen que la presencia del VIH sobreestimula el sistema inmunitario. El VIH es una infección crónica y existen pocos o ningún indicio de que nadie infectado por el mismo haya podido eliminar alguna vez el virus de su cuerpo. Mientras el VIH está presente, el sistema inmunitario se encuentra en un constante estado de activación o alerta máxima, esforzándose por producir respuestas inmunitarias para controlar la rápida propagación del virus. Existe un amplio consenso entre los investigadores en que este estado crónico de activación inmunitaria sirve para aumentar la capacidad del virus para causar enfermedad, un concepto conocido como patogénesis. Sin embargo, si bien hay algunas hipótesis sobre cómo el VIH causa activación inmunitaria crónica, aún se están investigando los mecanismos concretos.

Pistas procedentes de primates no humanos


Los estudios realizados en primates no humanos infectados por el virus de la inmunodeficiencia símica (VIS, el equivalente en monos del VIH) sugieren que la activación inmunitaria crónica podría desempeñar un papel crucial en la patogénesis. Los macacos rhesus, que se utilizan a menudo en la investigación de vacunas contra el sida, desarrollan una enfermedad similar a este síndrome tras la infección por el VIS. No obstante, existen algunas especies de primates no humanos, entre los que figuran los mangabeyes grises y los monos verdes africanos, que no desarrollan síntomas similares al sida ni muestran ningún otro resultado nocivo debido a la infección por VIS (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX de septiembre de 2008, ‘Entender el control de la replicación viral’). Aunque los mangabeyes grises infectados por VIS tienen niveles elevados de virus circulando en su sangre, son capaces de mantener niveles normales de células-T CD4. Curiosamente, los investigadores han observado, además, que el sistema inmunitario de los mangabeyes grises infectados por VIS no está activado de forma crónica, a diferencia de lo que sucede en los macacos rhesus infectados por este virus o las personas con VIH. Esto podría explicar, en parte, por qué aquéllos son capaces de evitar el desarrollo del sida. Se prevén realizar más estudios para observar si el aumento artificial del nivel de activación inmunitaria en estos animales desencadenará la progresión de la enfermedad.

Causas de la activación inmunitaria


Los estudios efectuados en humanos con VIH han evidenciado que, durante las primeras etapas de la infección, el virus infecta y mata rápidamente las células-T presentes en los tejidos de la mucosa, produciéndose la mayor destrucción de células-T CD4 en el intestino (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX de abril de 2006, ‘Entender las primeras etapas de la infección por VIH’). En la mayoría de personas, nunca llega a recuperarse el gran número células inmunitarias que se pierden en el intestino en las fases tempranas de la infección, ni siquiera tras el inicio de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA). Algunos investigadores proponen que esta depleción masiva de células-T en el intestino permite que las bacterias patógenas presentes allí habitualmente puedan escabullirse y circular de manera más abierta por el cuerpo, aumentando la carga sobre el sistema inmunitario. Éste es un factor que los científicos piensan que podría contribuir en el nivel elevado de activación inmunitaria en personas con el virus de la inmunodeficiencia humana.

El VIH, asimismo, actúa sobre un subgrupo de las células-T responsables de atenuar las respuestas inmunitarias y mantener a punto el sistema inmunitario. Estas células-T, denominadas reguladoras, desempeñan un papel importante en la supresión de las respuestas inmunitarias una vez se ha eliminado la infección y también evitan que el sistema inmunitario se exceda y ataque al propio organismo. Se sabe poco acerca de la función de las células-T reguladoras en la infección por VIH, pero se trata de un campo de investigación abierto que, quizá, arroje más luz sobre la labor de la activación inmunitaria en la patogénesis del VIH.

Aunque el objetivo ideal es desarrollar una vacuna contra el sida capaz de prevenir completamente la infección por VIH, una que tuviera una eficacia parcial, capaz de controlar el virus en los primeros días de la infección, podría ayudar a evitar el grave daño que sufre el sistema inmunitario y permitir que el organismo controle mejor al virus. Esto podría aliviar algunas de las causas de la activación inmunitaria crónica y, tal vez, ayudar a retrasar la progresión de la infección en personas que pudieran infectarse por VIH a través de la exposición natural, a pesar de la vacunación.

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