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  1. VAX: Boletín sobre Vacunas del SIDA 1, enero 2008

¿Un progreso cortante?

En diciembre de 2006, los Institutos Nacionales de Salud de EE UU (NIH, en sus siglas en inglés) interrumpieron dos ensayos clínicos en Kenia y Uganda después de que los resultados del estudio indicaran que la circuncisión masculina reducía a menos del 50% el riesgo de infección por VIH en hombres (véase ‘Noticias Internacionales’ del VAX de diciembre de 2006). Estos estudios vinieron a confirmar los resultados de otro ensayo previo de reparto aleatorio y con control sobre circuncisión masculina realizado en Suráfrica. Poco después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo públicas unas directrices en las que se animaba a que los países valoraran la posibilidad de añadir la circuncisión dentro de sus estrategias de prevención del VIH/SIDA (véase ‘Noticias Internacionales’ del VAX de abril de 2007). El pasado año, la revista estadounidense Time calificó la circuncisión como el principal avance médico de 2007 por su potencial para ralentizar la propagación del VIH. Sin embargo, hasta ahora, sólo un puñado de ministerios de sanidad de países del África Subsahariana (la región más duramente afectada por la epidemia) ha empezado a desarrollar políticas nacionales sobre circuncisión y un número aún menor ha establecido programas reales. Esto ha llevado a que algunas autoridades sanitarias se cuestionen el motivo de este retraso.

En un artículo editorial publicado en el ejemplar de enero de la revista Future HIV Therapy, Daniel Halperin, alto cargo de investigación científica en la Universidad de Harvard (EE UU), junto con un equipo de colegas resaltó los beneficios de la circuncisión masculina y realizó un llamamiento a países, líderes internacionales y agencias donantes para que introduzcan prácticas seguras de circuncisión. Halperin declara que, en respuesta a las directrices de la OMS, aproximadamente nueve gobiernos africanos realizaron consultas con el Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre VIH/SIDA (ONUSIDA) y la OMS. “Creo que en todos los casos, tras la consulta, decidieron que querían contar con un programa de circuncisión o una política al respecto”, declaró. Sin embargo, hasta ahora, se han establecido pocas políticas. “Muchos de estos países están trabajando en ello, pero hasta donde sé, sólo Kenia y Ruanda cuentan realmente con políticas”.

Este mes, Ruanda lanzó una campaña nacional de realización voluntaria de la circuncisión con el fin de reducir el riesgo de transmisión del VIH. La campaña da prioridad a la circuncisión de los colectivos de soldados, policías y estudiantes. En septiembre de 2007, el Ministerio de Salud de Kenia publicó sus directrices nacionales sobre circuncisión masculina. Las políticas sanitarias kenianas estipulan que se debería promover la realización de circuncisiones voluntarias y seguras junto con otras estrategias de prevención del VIH y perfilan los papeles que el Ministerio de Salud, el Consejo Nacional para el Control del SIDA y otras organizaciones socias han de desempeñar en la coordinación de estos programas. Sin embargo, no existen indicaciones sobre cuándo deberán implementarse los programas de circuncisión.
La provisión de servicios de circuncisión en zonas con alta prevalencia del VIH podría tener un efecto notable en la reducción del número de nuevas infecciones. La extirpación quirúrgica del prepucio elimina una zona del organismo que contiene una alta concentración de células diana del VIH (véase ‘Cuestiones Básicas’ en este número). Los estudios con modelos informáticos (realizados por la OMS y otras agencias de salud para determinar el impacto que podría tener la circuncisión en el curso de la epidemia del VIH) sugieren que si todos los hombres en el África subsahariana estuvieran circuncidados, se podrían evitar dos millones de infecciones por VIH a lo largo de los próximos 10 años. Empleando este mismo modelo, se estima que se podrían atajar otros 3,7 millones de nuevas infecciones en los 10 años siguientes.

Los indicios del potencial impacto de los programas de circuncisión ya pueden observarse a escala poblacional, afirma Halperin. “No se trata de un modelo, podemos ver el impacto real.” Por ejemplo, en Camerún, un país donde la circuncisión masculina constituye una práctica habitual, la tasa de prevalencia de VIH en adultos sólo llega al 5%, mientras que en Botsuana y Suazilandia (países donde la mayoría de los hombres no están circuncidados), las tasas de prevalencia de VIH en adultos son hasta cinco veces superiores. Si hubiera más varones circuncidados, también tendría un efecto inmunológico general, ya que aunque los únicos que se benefician directamente de la intervención son los hombres, la reducción del nivel de VIH en la población también resultaría en un menor número de infecciones en las mujeres.

Se pueden señalar muchos obstáculos que han contribuido a que se hayan producido retrasos en la introducción de los programas de circuncisión masculina, incluyendo la existencia de barreras culturales, la falta de profesionales formados y las dificultades económicas. Aunque el Plan de Emergencia Presidencial para Paliar el SIDA (PEPFAR, en sus siglas en inglés) ha acordado financiar los programas de circuncisión, gobiernos y ministerios de sanidad tienen que solicitar este apoyo de forma específica. “Una vez lo solicitan, como todo, hay que esperar un tiempo hasta que llega el dinero”, afirma Halperin. “Va a variar en función de los distintos lugares, pero estoy seguro de que pasará algún tiempo antes de que las cosas realmente se pongan en marcha”.

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